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Refuerzo del sistema eléctrico

España y Portugal abren la «autopista energética» que permitirá duplicar la exportación de electricidad de Galicia y presionan para nuevas interconexiones con Francia

El tramo gallego discurre por algo más de 50 kilómetros, incluye dos subestaciones y suma una inversión de 70 millones de euros

Los dos países reconocen la enorme dificultad de la infraestructura, que tardó casi 20 años en estar en pie y sufrió varios rediseños para evitar impacto en concellos como Arbo, donde se celebró la inauguración

Ahorrará unos 26 millones de euros al sistema eléctrico ibérico por el mayor aprovechamiento de las renovables

España y Portugal inauguraron en Arbo su nueva gran “autopista energética”

Pedro Fernández

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Julio Pérez

Julio Pérez

Arbo

Ni la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ni su homóloga en Portugal, Maria da Graça Carvalho, disimularon su sensación, mezcla de satisfacción y de cierto alivio, a su llegada a Arbo para abrir la nueva autopista energética de la Península Ibérica. «Es un día importante para los dos países y para Europa», confesó la también vicepresidenta tercera del Gobierno de España tras el saludo. Costó mucho sacar adelante la interconexión que permitirá prácticamente duplicar la capacidad de Galicia para exportar electricidad al norte luso y dar mayor resiliencia al sistema, apoyándose ambos territorios en la cobertura del consumo de hogares e industrias, con la resaca todavía del apagón del 28 de abril de 2025.

Los primeros diseños del tendido se remontan casi 20 años atrás. El trazado tuvo que ser redefinido varias veces en el tramo gallego y en suelo portugués para minimizar el paso por zonas protegidas, salvar el desafío de cruzar el río Miño y afrontar la contestación social en algunos de los concellos afectados. De ahí la decisión de encender el enlace este jueves desde Arbo, epicentro de las polémicas.

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Pedro Fernández

«Hola, alcalde. Hola, alcalde. Hola, alcalde», repitió Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, en un claro guiño al regidor del municipio pontevedrés, Horacio Gil. La inauguración de la interconexión se convirtió en una defensa a ultranza del despliegue de la red eléctrica para ganar la batalla de la descarbonización, siempre «con diálogo». «Cuando vais por las carreteras de España y Portugal y veis estas infraestructuras, pensando que es una cosa fea, os invito a pensar qué servicios y necesidades cubren», alentó la primera ejecutiva de la compañía encargada del transporte de la electricidad en España. Algunas son más sencillas, pero esta, admitió, fue «de las difíciles». «Atraviesa el corazón de las personas que viven en este territorio», apuntó Corredor, a las que se les pide poder cambiarlo para «mejorar la vida de todos los que viven en él». «Que tengáis claro que el compromiso de la compañía —añadió— es que las obras se hagan de la manera que el territorio considere que es mejor para ellos».

Parte de las autoridades presentes en la inauguración en Arbo.

Parte de las autoridades presentes en la inauguración en Arbo. / Pablo Gamarra

El eje de la interconexión en Galicia bebe de dos nuevas subestaciones en Beariz y Fontefría y lanza un tendido de 51,7 kilómetros hasta la frontera con Portugal. La inversión, incluidas las infraestructuras de apoyo, ascendió a 70 millones de euros. En el país vecino se extiende otros 68 kilómetros, hasta la subestación de Ponte da Lima. El músculo de intercambio de electricidad entre los dos territorios gana 1.000 megavatios (MW) y llega a un total de 4.200 MW desde Galicia a Portugal y de 3.500 MW en sentido inverso. Su puesta en marcha permitirá integrar cada año alrededor de 281 gigavatios hora (GWh) de generación renovable y ahorrar 26 millones de euros en los costes del sistema eléctrico.

Palanca de competitividad

Un paso «histórico», subrayó Sara Aagesen, apelando a «los grandes principios de una Europa unida» en energía también. «Es una gran fortaleza y eso requiere de interconexiones como la que presentamos», afirmó la ministra, que reivindicó el estrenado enlace con Portugal como «una infraestructura que apuesta por la seguridad de suministro, por la resiliencia del sistema, por la sostenibilidad y por la competitividad también porque en estos tiempos no hay que pensar solo en lo que está ocurriendo aquí y ahora». En plena guerra en Oriente Medio, con las heridas abiertas todavía de la invasión de Rusia a Ucrania, «la adicción a los combustibles fósiles nos hace especialmente vulnerables». «Hay que apostar por lo que somos soberanos. Por energías renovables, almacenamiento, redes e las interconexiones», incidió.

Un mensaje que también lanzó la ministra de Medio Ambiente y Energía de Portugal, que durante el primer trimestre logró superar la cuota verde de Dinamarca en el mix eléctrico. Maria da Graça Carvalho encumbró la alianza ibérica, con un mismo mercado eléctrico desde el 1 de julio de 2007 (el Mibel), a la cabeza de la descarbonización en Europa y al frente de «la segunda batalla, la de conectar Portugal y España a Francia». «No es fácil, pero hay vientos de cambio», apuntó, «porque ya no solo somos nosotros, son otros estados miembros» los que también lo piden. De hecho, las dos ministras anunciaron una reunión de alto nivel con el Ejecutivo francés el próximo lunes para impulsar el refuerzo de las interconexiones.

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