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La economía gallega resiste la desaceleración europea y aspira a crecer más del 2% en 2026

El Foro Económico de Galicia advierte en Santiago sobre retos futuros como la pérdida de dinamismo industrial y la necesidad de aumentar la productividad para mantener el crecimiento

Presentación del informe, en Santiago

Presentación del informe, en Santiago / Efe

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Roi Rodríguez

Santiago

La economía gallega mantiene un crecimiento superior al de la mayor parte de Europa y volverá a cerrar 2026 con un avance del Producto Interior Bruto (PIB) por encima del 2% si se mantiene la evolución de los primeros meses del año. Así lo concluye el II Informe de Conxuntura Socioeconómica del Foro Económico de Galicia, elaborado por Fernando González Laxe, Patricio Sánchez, Santiago Lago y José Francisco Armesto Pina, y presentado este miércoles en la sede de Abanca, en Santiago.

El Foro sitúa la previsión de crecimiento para este año entre el 2% y el 2,5%, una estimación más optimista que la realizada por la Xunta, que la fija en el 1,9%. Todo ello, además, en un escenario marcado por la incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas, los conflictos comerciales y la desaceleración de buena parte de las economías europeas.

El director del Foro Económico, Santiago Lago, destacó que Galicia mantiene una notable capacidad de resistencia pese al contexto internacional. "Los analistas estamos sorprendidos. La coyuntura llevaría a pensar que las cosas no deberían ir tan bien", afirmó. En este sentido, aseguró que tanto Galicia como el conjunto de España continúan situándose entre las economías con mayor crecimiento de la Unión Europea. "Parece que nada nos frena", resumió.

Los datos del informe respaldan esa percepción. Durante el primer trimestre del año, el PIB gallego creció un 2,4% interanual, tres décimas menos que el conjunto de España (2,7%), pero muy por encima del 0,7% registrado por la Unión Europea y del 0,3% de la zona euro. En términos trimestrales, la economía gallega avanzó un 0,7%, una décima más que la española.

El impulso de la demanda interna

El informe atribuye este comportamiento principalmente a la demanda interna, que continúa siendo el principal motor de la actividad económica. La inversión volvió a ser el componente más dinámico, con un crecimiento del 3,5%, seguida por el consumo de los hogares (2,3%) y el gasto de las administraciones públicas (2,1%).

Por sectores, la construcción lideró el crecimiento con un avance del 6%, impulsada, en parte, por la ejecución de proyectos vinculados a los fondos europeos. Los servicios crecieron un 2,5% y el conjunto de la industria un 2,3%, aunque la industria manufacturera redujo notablemente su ritmo de crecimiento hasta el 0,9%, muy por debajo del registrado hace un año.

Fernando González Laxe subrayó el papel que están desempeñando los fondos Next Generation y las ayudas públicas en el mantenimiento de la actividad económica, al favorecer tanto la inversión como el consumo de los hogares. Además, destacó la aportación creciente de sectores como la industria pesquera y conservera y de las actividades profesionales y de servicios especializados a empresas.

Un margen para invertir

Durante su intervención, el expresidente de la Xunta lanzó también un mensaje al tejido empresarial gallego. Según explicó, los beneficios empresariales están creciendo por encima de las remuneraciones salariales, lo que genera, a su juicio, un margen suficiente para impulsar nuevas inversiones.

"Las ganancias de los empresarios representan más de lo que aportan los salarios. Existe un colchón acumulativo para poder invertir", afirmó. En su opinión, ese contexto convierte el momento actual en una oportunidad para reforzar el tejido productivo y acelerar la creación de empleo.

Precisamente, el mercado laboral presenta otro de los balances positivos del informe. La ocupación continúa creciendo y todo el empleo asalariado creado durante el primer trimestre fue indefinido. Galicia se sitúa ya como la segunda comunidad autónoma con menor tasa de temporalidad, solo por detrás de Madrid, mientras el empleo femenino registra un crecimiento del 3,9%, frente al 1% de los hombres.

José Francisco Armesto destacó además el fuerte aumento de la población activa, el segundo mayor registrado desde la crisis económica de 2008, así como la reducción de los hogares en los que todos sus miembros se encuentran en paro.

Pese al balance favorable, el Foro Económico identifica varios retos que condicionarán el crecimiento de los próximos años. Entre ellos figuran la pérdida de dinamismo de la industria manufacturera, la elevada concentración de las exportaciones en unos pocos sectores y empresas, la evolución demográfica y el incremento de la productividad.

Santiago Lago señaló que la diferencia de crecimiento respecto al conjunto de España responde, en buena medida, a factores estructurales como la evolución de la población. Mientras España ha incrementado de forma notable su número de habitantes en las últimas décadas, Galicia apenas ha registrado crecimiento demográfico, lo que limita el potencial de expansión de su economía.

Los autores del informe también advierten de que la economía gallega deberá prepararse para un escenario en el que los fondos europeos perderán protagonismo a partir del próximo marco financiero comunitario. En ese contexto, consideran que el principal desafío será aprovechar el actual ciclo de crecimiento para fortalecer la base industrial, aumentar la productividad, diversificar las exportaciones y consolidar un modelo económico menos dependiente de factores coyunturales.

Fuente: El Correo Gallego

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