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Entrevista | Antonio Roade Director de Sostenibilidad e Impacto Positivo de Adolfo Domínguez y director de la Fundación Adolfo Domínguez

«Tenemos la misión de reindustrializar Galicia con el lino»

«Vamos a intentar que nuestras variedades estén a la altura y hacer un tejido de calidad excelentísima»

«Es un cultivo mucho más rentable que cualquier otro que haya en Galicia»

Antonio Roade, director de Sostenibilidad e Impacto Positivo de Adolfo Domínguez y director de la Fundación Adolfo Domínguez

Antonio Roade, director de Sostenibilidad e Impacto Positivo de Adolfo Domínguez y director de la Fundación Adolfo Domínguez / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Además del área de Sostenibilidad e Impacto Positivo de la compañía, Antonio Roade dirige la Fundación Adolfo Domínguez, líder junto a la Xunta y la asociación Legados del plan Iniciativa galega polo liño para recuperar el histórico cultivo en Galicia y desarrollar una potente industria de procesado y comercialización. Como en la prehistoria del sector textil de la comunidad. «Es prácticamente un proyecto de vida», admite.

-¿De dónde nace la iniciativa? ¿En qué momento la fundación decidió que esto se podía poner encima de la mesa?

-Tenemos mucho conocimiento del mercado del lino, un tejido insignia de la casa y fue de manera muy natural. En conversaciones con proveedores, con universidades... Son cosas que la vida te pone delante de los ojos. Para mí la pregunta es por qué no pasó antes.

-¿Y por qué no pasó?

-Pues no lo sé. Galicia posee las condiciones climatológicas específicas para el lino. Hay un poso cultural presente. Existe una industria textil y marcas muy potentes. Al final, en la Fundación Adolfo Domínguez fuimos juntando las piezas. La Xunta y el presidente Alfonso Rueda, desde que nos recibió, mostraron su total disposición. A la asociación Legados hay que darle un crédito enorme también porque gracias a ellos pudimos despegar. Y, finalmente, la visión de Adriana Domínguez, que es fundamental. Estoy encantadísimo. Es prácticamente un proyecto de vida.

-Es cierto que cada vez se ve con más frecuencia en otras marcas, pero en el caso de Adolfo Domínguez el lino define la trayectoria.

-Tiramos de la legitimidad, la credibilidad y la visibilidad de la marca, pero se trata de un proyecto cuyo impacto transciende a la propia firma, las fronteras comerciales y los resultados financieros. Buscamos cómo revertir a Galicia el conocimiento que tenemos del lino y recuperarlo. No desde una perspectiva nostálgica o cultural, que también, sino económica. Cómo podemos construir país, tejido empresarial, tejido económico en el rural y reindustrializar Galicia y España. Es la misión que tenemos por delante.

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez visitan el invernadero de lino.

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez visitan el invernadero de lino. Al fondo, Antonio Roade. / Punto GA/ M. Riopa

-Este contexto de apuesta por la circularidad de la moda, toda la batería de normas para la sostenibilidad, ¿hace que Iniciativa polo Lino tenga ahora más sentido que nunca?

-La circularidad es un poco como la password, la palabra que está ahí presente. Nos decía Lourdes, una de las integrantes de Mulleres de Insua en la visita del miércoles, que «do liño, como do porco, aprovéitase todo». Y es así. La fibra larga, la fibra corta, el tejido maderoso es de un contenido celulósico fantástico, el polvo que desprende... Todo tiene valor económico y eso es para mí la parte de circularidad del proyecto. Aunque te voy a llevar la contraria porque la conversación de la circularidad se basa en el reciclaje textil, que es cierto que es una narrativa que tienen muchas marcas. Una marca como Adolfo Domínguez, que apuesta por la calidad del tejido y las prendas, tiene que tomar la narrativa de la calidad, el origen, la tradición que hay detrás, la artesanía de un tejido, y eso para nosotros es la verdadera apuesta por la sostenibilidad. Por un modelo de consumo más lento. Es fantástico que avancen en el camino del reciclaje químico y mecánico, pero nuestra apuesta es recuperar el valor de los tejidos. No solo la sostenibilidad medioambiental, también cultural. Como decía el presidente de la Xunta, el lino forma parte de nuestra identidad como comunidad.

-Sin menospreciar la reducción de la huella de carbono. La inmensa mayoría del lino importado viene de China.

-Es que el lino es un sumidero de carbono. Absorbe más de lo que emite.

-¿Con esa primera ronda de semillas se ensayará la viabilidad?

Efectivamente. Es un proyecto a tres años en el que tendremos que estudiar la viabilidad económica y técnica. Sabemos que se puede porque el lino lleva 3.000 años aquí, como decía Pilar Castro García, jefa de Explotación de la Sección de Formación y Experimentación Agraria en el CFEA de Guísamo. Incluso hay comentarios de Plinio el Viejo [escritor y militar romano del siglo I] hablando del lino de Gallaecia como el mejor del imperio romano.

-¿Y en los estudios de esta primera fase se verá la viabilidad industrial?

-Por una parte, la viabilidad económica. Cuánto costaría la primera instalación de procesado, dónde se puede plantar y cómo. Lo vamos a estudiar de forma muy minuciosa. Estamos colaborando con los mejores expertos en lino del mundo porque sabemos que en Galicia se puede. Es el mejor lugar de Europa para la cultivarlo. Además, hay un estudio de recuperación de variedades gallegas al que vamos a dar un impulso. Habrá que hacer un programa de caracterización molecular e, incluso, de mejora genética, para ver qué variedades se dan mejor aquí. Esto es, imagina, como Jurassic Park: han estado dormidas muchos años, mientras que las variantes usadas en Francia o Bélgica han estado mejorando genéticamente. Vamos a intentar recuperar las nuestras para que estén a la altura, aunque hemos ido a visitar campos piloto de lino con esos especialistas que trabajan con las mejores casas de lujo del mundo y estaban impresionados con las características del lino gallego. Con lo que aspiramos a hacer un lino de una calidad excelentísima.

La presidenta de la Fundación Adolfo Domínguez junto al presidente de la Xunta y el director de la Fundación Antonio Roade frente a campo de cultivo.

La presidenta de la Fundación Adolfo Domínguez junto al presidente de la Xunta y el director de la Fundación Antonio Roade frente a campo de cultivo. / Punto GA/ M. Riopa

«Va a ser una fuente de riqueza y resiliencia para los agricultores frente al precio de otros cultivos»

Antonio Roade

— Director de la Fundación Adolfo Domínguez

-¿Y después de esos tres años? ¿Cómo sería la siguiente fase?

-La transferencia. Es un proyecto muy complejo porque no solo es agrícola. Es industrial, comercial y cultural. No me gusta mirar más allá de los primeros tres años, porque sabemos cómo está el mundo, pero entraríamos en una fase de escalado, de trabajar muy mano a mano con cooperativas y otras marcas, espero que con varios miles de hectáreas plantadas. Es un cultivo mucho más rentable que cualquier otro en Galicia. Va a ser una fuente de riqueza y resiliencia para los agricultores frente al precio de otros cultivos. Va a ser una opción más porque va en rotación cada 7 siete años y no hay que sustituir otros. Necesitaremos también el apoyo de los financiadores para que tenga sentido, porque se usan máquinas especiales para arrancarlo desde la raíz prácticamente, y los agricultores puedan hacerlo.

-¿Se está dando una oportunidad de desarrollo al rural?

-Es que el lino ya se está viendo como una alternativa a la fibra de carbono para salpicaderos o tapicerías de coches, en el naval y en velas náuticas o en la industria del ejército porque es uno de los materiales más resistentes que existen. Ojalá pueda ser un puente para el rural y sirva para modernizar, en el buen sentido de la palabra, las explotaciones.

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