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Despliegue de las renovables

El corazón «verde» de España: la mayoría de las concesiones de grandes hidroeléctricas de Galicia no caducarán antes de 20 años

Una veintena tiene el plazo de extinción más allá de 2060

La Confederación Hidrográfica Miño-Sil no prevé un aumento de los embalses hasta por lo menos 2030 a pesar de las peticiones para las centrales de bombeo

Hidroeléctrica de San Estevo II, una de las principales centrales de Galicia.

Hidroeléctrica de San Estevo II, una de las principales centrales de Galicia. / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

De los nueve aprovechamientos hidroeléctricos bajo competencia de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil que han vuelto a manos del Estado, cinco están en Galicia. Son las presas de Enviande y Vilasouto, en la provincia de Lugo; y las de Castadón, La Bomba y Castro Caldelas, en Ourense. Para todas se elaboró un estudio de viabilidad con la idea de volver a sacarlas a concesión pública. No siempre resulta fácil por las condiciones en las que están, el tamaño o la inversión necesaria para reflotarlas y garantizar su viabilidad ambiental, social y económica.

La inmensa mayoría de las centrales en funcionamiento ahora mismo en la comunidad tardarán mucho en pasar por esa situación. Medio centenar no caduca antes de 20 años. La fecha de extinción más cerca es 2032. Hay cuatro con ese horizonte temporal: Deva (en el concello de Padrenda), Tuño I (Celanova) y Tuño II y III (Ramirás), todas con un plazo concesional de 25 años y operadas por filiales de Adelanta Corporación. El permiso de explotación vence en 2033 para la hidroeléctrica Ponteliñares, en Porquera, cuya titular es Hidráulica del Loureiro Enorsa, con sede en Vigo; en 2036 le llega el turno a tres instalaciones de Endesa: Quereño y Cornatel (ambas en el concello de Rubiá) y Tarrío (Chantada). En 2037 va otra, la planta Taboada, en el municipio lugués con el mismo nombre, de Cortizo Hidroeléctricas; y una más en 2039: Barbantiño, en Amoeiro, perteneciente a Engasa.

El punto y final a las concesiones del resto se prolongan de 2040 en adelante y 21 lo tienen en 2060, 2061 o 2063 porque acumulan autorizaciones de entre 75 y 99 años en vigor, según consta en el listado actualizado de las concesiones de aprovechamientos hidroeléctricos entregado por el Gobierno en una respuesta escrita a Néstor Rego. El diputado del BNG cuestionó al Ejecutivo central sobre las fechas de finalización de las concesiones; si, una vez finalizadas y revertidas al Estado, van a ser de gestión pública; y si está dispuesto a transferirlas a la Xunta.

Además de la relación de centrales de generación de electricidad con agua vinculadas a los ríos Miño, Sil y sus afluentes, el Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que existe una central más, la de Requeixo, emplazada en el concello de Oímbra que es competencia de la Confederación Hidrográfica del Duero. La titularidad corresponde a Endesa y el plazo de concesión va hasta el 24 de noviembre de 2067. «La decisión sobre el destino de cada concesión, en el momento de su extinción, se adopta en el marco del correspondiente expediente administrativo», apunta en su contestación, siguiendo el Reglamento del Dominio Público Hidráulico. En él se recoge un informe del propio organismo de cuenca que debe incluir «una propuesta razonada» sobre el futuro del aprovechamiento, «abarcando, entre otros aspectos, recomendaciones sobre la continuidad de la explotación, la adscripción de la titularidad de las infraestructuras e instalaciones y sobre la gestión o en su caso demolición de las infraestructuras e instalaciones que deben revertir al Estado».

Potencial

Incluidas las centrales en suelo leonés, en toda esa zona se asientan 91 hidroeléctricas: 74 cuentan con una potencia inferior a los 50 megavatios (MW) y 17 por encima. Las proyecciones a largo plazo, hasta 2030, no prevén ningún incremento de potencia en el área, a pesar de la oleada de peticiones para construir nuevas centrales o reforzar las ya existentes para impulsar los sistemas de bombeo por fundamental función de almacenes energéticos.

Suman 3.119,98 MW, un 15% aproximadamente de la potencia hidroeléctrica en funcionamiento en el conjunto del país. Cada año turbinan de media 49.572,21 hectómetros cúbicos de agua y la producción ronda los 6.236,87 gigavatios hora (GWh) por ejercicio, cerca del 20% del total nacional, según el estudio de usos hidroeléctricos incorporado por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil al nuevo ciclo de planificación con horizonte 2033.

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