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Alimentación

La empresa gallega de productos veganos Vanetta Food enfila el millón de euros de facturación y prepara su expansión a México y Francia

Con sede en Nigrán, es la única que fabrica alternativas de proteína vegetal de platos tradicionales gallegos

Parte del equipo de Vanetta Food, en Porto do Molle. A la derecha, Águeda Ubeira.

Parte del equipo de Vanetta Food, en Porto do Molle. A la derecha, Águeda Ubeira. / Alba Villar

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Vigo

Croquetas, zorza, lomo adobado, milanesa o cachopo… con ingredientes 100% vegetales. Nada de proteína animal. Es la carta de presentación de la empresa Vanetta Food, con fábrica y oficina en el parque empresarial de Porto do Molle, en Nigrán, y 12 trabajadores en sus filas. Espera llegar al millón de euros de facturación este año, lo que supone multiplicar por casi 17 las cifras del debut de este proyecto de alimentación. En 2023, ingresó en torno a 60.000 euros; en 2024, fueron unos 125.000 euros. En el ejercicio de 2025, unos 250.000 euros. Cuadruplicará su última cifra.

Águeda Ubeira, presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios y Empresarias de Vigo y el Sur de Pontevedra (AJE Vigo) y Premio Emprendedora del Año en Galicia 2026, es la CEO de Vanetta Food, que la define como «la única empresa fabricante de alternativas de proteína vegetal de platos tradicionales de Galicia». «Somos la primera marca que no pertenece a ninguna multinacional que entra en el lineal de supermercados desde 2019», destaca antes de explicar que el incremento en la facturación de este año se debe en gran parte a la entrada en grandes superficies de Galicia y Asturias: Eroski, Alcampo y Carrefour.

Cuenta con unos 400 puntos de venta en la España peninsular, además de su web, con envíos para España, Portugal y Andorra —Francia, próximamente—. También tiene presencia en ferias y festivales, donde trasladan su food truck. Dispone de 13 productos, pero el objetivo es finalizar el año con 17 o 18. La soja estilo zorza es el artículo estrella. Ubeira añade que Vanetta Food acaba de acceder al mercado luso con unas croquetas para una cadena de restauración con sede en Lisboa. «Hablamos de 2.000 croquetas al mes; supone una entrada fuerte», comenta.

Oficina de Vanetta Food en Porto do Molle.

Oficina de Vanetta Food en Porto do Molle. / Alba Villar

A su vez, trabajan para toda España en hostelería y han tenido presencia puntual en Francia. El objetivo de Vanetta Food es ampliar el mercado a nivel peninsular en grandes superficies. «Está más avanzado con Alcampo, pero tenemos abiertas negociaciones con otras superficies», asegura Ubeira. Añade que la compañía está «en negociación» con dos cadenas de retail, «del estilo de El Corte Inglés», para vender al por menor en el norte de México, lo que supondría saltar el charco por primera vez. Se trata de una operación grande y la previsión es cerrar el acuerdo este mismo año.

Vanetta Food afronta su expansión en un contexto complicado para el mercado de la alimentación vegetal. «Estamos creciendo en el peor momento del sector», asegura su CEO, quien reconoce que el aumento del coste de la cesta de la compra ha hecho que los consumidores sean más reticentes a probar nuevas referencias o que opten por elaborar en casa sus platos. «Muchas veces, les cuesta bastante confiar en un nuevo producto, especialmente, cuando no vendemos las típicas hamburguesas vegetales, sino una propuesta diferente», explica.

Ubeira atribuye las dificultades del sector a un reajuste tras el fuerte crecimiento experimentado en los últimos años. «La ola fue inmensa y, ahora, se ha producido una corrección», afirma. A su juicio, la categoría continúa sosteniéndose gracias al empuje de las bebidas vegetales, mientras que otros productos afrontan una evolución más moderada del consumo. Uno de los principales obstáculos, sostiene, es la diferencia de precio respecto a los productos cárnicos tradicionales, agravada por la inflación y el incremento de los costes energéticos.

Se suma otro elemento a la ecuación que, según relata, ha perjudicado la imagen del sector: «Hay muchos productos que llegaban, pasaban un par de meses y se iban porque no estaban diseñados de una manera adecuada para el consumidor. Se ha creído durante muchos años que al vegano o vegetariano o al que quiere probar este tipo de productos le vale cualquier cosa... y no es así».

Ubeira llama «desmitificar el producto y el mercado». «Yo no juzgo a nadie, sino al contrario: no venimos a dar lecciones de moralidad. Si hay un 1% de población vegana en España y se estanca en el 1%, pero el 99% restante reduce el consumo de animales y apuesta un día a la semana por la proteína vegetal, el impacto será cada vez mayor», reflexiona.

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