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Sostenibilidad de la moda

El textil de Galicia vuelve a sus orígenes: Adolfo Domínguez lanza con la Xunta un ambicioso plan para recuperar el cultivo y la industria del lino

El proyecto prevé el ensayo de variedades autóctonas para una producción a gran escala y analizar la viabilidad de un ecosistema manufacturero

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez coinciden en la importancia de dar oportunidades al rural

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez visitan el invernadero de lino en el Centro Agroforestal de Guísamo.

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez visitan el invernadero de lino en el Centro Agroforestal de Guísamo. / Punto GA/ M. Riopa

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Adolfo Domínguez se crió entre lino. Su abuela lo cultivaba, recogía y con él hacía camisas, servilletas, toallas y sábanas. «Lo recuperé por instinto», cuenta el diseñador ourensano en El eco de otras voces, el documental dirigido por su hija y presidenta de la compañía, Adriana Domínguez, para celebrar el 50 aniversario de la histórica firma de moda que cruzó fronteras con ese tejido por bandera y su revolución estética en una España todavía muy gris en los primeros compases de la democracia. «Me devolvían las camisas porque se arrugaban. No todos, porque si no, no hubiésemos continuado. Pero se devolvían muchas. Entonces yo escribí al final del texto de la introducción a la colección: La arruga es bella. Explotó como eslogan», recuerda.

En pleno cambio de ciclo en la moda por el irremediable camino hacia la circularidad, el grupo mira a sus orígenes y a los del sector textil gallego para la recuperación del cultivo y las manufacturas de una de las fibras naturales más sostenibles. Y con un enorme arraigo en la comunidad. La comarca de A Limia y la Costa da Morte fueron dos territorios de referencia en el mundo para la producción del lino, pilar de la economía regional, hasta que la Revolución Industrial y la expansión del algodón a partir del siglo XIX lo llevaron prácticamente a la extinción. Con una primera remesa de 20 kilos de semillas de lino gallego, la Fundación Adolfo Domínguez pone en marcha un ambicioso plan para reactivar el cultivo que inicialmente testará y catalogará genéticamente el lino de mayor calidad para impulsar la cosecha a gran escala y que tiene como objetivo a largo plazo llegar a la fase industrial con un análisis de viabilidad agronómica y económica de plantas de tratamiento.

«Queremos poner en valor lo que funciona, la tradición de lo que se ha hecho siempre y que da forma a quienes somos», explicó Adriana Domínguez durante la firma este miércoles con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, del convenio que viste el proyecto Iniciativa galega polo liño. Tendrá un presupuesto de 887.000 euros para todo el trabajo de investigación. La administración autonómica la ve como una clara oportunidad para dinamizar el rural, crear un nuevo ecosistema industrial y reducir la enorme dependencia de la moda gallega de las materias primas importadas. «Esto tiene una parte económica importantísima porque, en un mundo tan competitivo, los proyectos precisan de la transferencia de conocimiento, de rentabilidad económica, para no morir», apuntó Rueda.

Las autoridades en la visita al cultivo experimental de lino.

Las autoridades en la visita al cultivo experimental de lino. / Punto GA/ M. Riopa

La iniciativa se presentó en el Centro de Formación y Experimentación Agraria de Guísamo, en la localidad coruñesa de Bergondo, donde hay un pequeño cultivo de lino desde 2020 para estudiar y ensayar las diferentes variedades, incluidas las autóctonas. El Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo y los centros de formación de la Consellería de Medio Rural en Guísamo, Sergude y Monforte acogerán las plantaciones experimentales. También están involucrados Legados, la organización especializada en soluciones innovadoras para combatir el cambio climático; y la Asociación Textil Portuguesa (ATP).

Por el tipo de suelo y el clima, Galicia es un territorio perfecto para revivir el cultivo del lino. También es uno de los grandes compradores del tejido a otros países. Las importaciones de lino en bruto, hilados y tejidos de España superaron los 115 millones de euros en 2025, según los últimos datos de la Secretaría de Estado de Comercio. De este total, el 65%, unos 75 millones de euros, corresponden a empresas gallegas. La inmensa mayoría, algo más de 56 millones de euros, viene de China. En los últimos cuatro años, las importaciones aumentaron el 51% y los precios se duplicaron.

Ejemplo de Flandes

¿Cuánto lino se necesitaría cultivar en Galicia para abastecer la demanda que ahora mismo existe en España? La Fundación Adolfo Domínguez estima que serían 10.000 hectáreas, una extensión equivalente a la ciudad de Ourense. Iniciativa galega polo liño toma como referencia el florecimiento del sector en la región belga de Flandes, con un volumen de exportaciones de 176 millones de euros anuales y 3.000 empleos vinculados. De allí procede el 85% del lino europeo usado en España.

La alianza de la Fundación Adolfo Domínguez y la Xunta apuesta por la producción en cercanía tan ansiada en la industria en general y el textil en particular. «Formar parte de una iniciativa que persigue volver a cultivar y producir lino gallego en cercanía es un paso natural en nuestra apuesta por el territorio que nos rodea y nos identifica», remarcó Domínguez.

La primera fase de análisis se extenderá durante tres años. Luego tocará trabajar «muy mano a mano con cooperativas y con otras marcas» para dar el salto comercial, detalla Antonio Roade, director de Sostenibilidad e Impacto Positivo de la empresa y de la Fundación Adolfo Domínguez, que espera que para entonces haya «varias miles de hectáreas plantadas». «Es un cultivo mucho más rentable que culaquier otro que tengamos aquí», enfatiza. «Tenemos la oportunidad de reactivar con este cultivo, que además es sostenible –añadió–, el desarrollo económico del rural de la zona y la moda europea».

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