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Protesta

Miembros de la CIG ocupan sedes de la Xunta y del Sergas contra la modificación del plan de control de las bajas médicas

La central sindical denuncia que la reforma «legalizará, de forma impune, o abuso das mutuas» y proclama que «a saúde é un dereito, enfermar non é delito»

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Representantes de la CIG ocupan este lunes sedes de la Xunta y del Sergas en las siete ciudades gallegas para protestar contra la modificación del Plan de mejora de la gestión y control de la incapacidad temporal, publicada en el DOG el pasado 27 de mayo. La central sindical rechaza una reforma que, según denuncia, «legalizará, de forma impune, o abuso das mutuas no control das baixas por enfermidade». La protesta se desarrolla bajo el mensaje de que «a saúde é un dereito, enfermar non é delito».

La CIG acusa al Gobierno gallego de dar «un novo paso» en una estrategia que, a su juicio, pretende convertir las bajas médicas «nun problema de control social e non nun problema de saúde laboral». Según la organización, la modificación refuerza el papel de las mutuas y orienta la actuación de la Inspección hacia la aceleración de las altas médicas bajo el pretexto de combatir el denominado absentismo. El secretario xeral de la CIG, Paulo Carril, sostiene que la medida pretende imponer «de forma ilegal, con todo tipo de enganos, ameazas e intimidacións» que las personas trabajadoras firmen autorizaciones y consentimientos para permitir una mayor intervención de las mutuas en los procesos de incapacidad temporal. En su opinión, esto permitiría que estas entidades actúen «de forma impune contra a saúde das persoas traballadoras».

Ante esta situación, la central sindical llama al conjunto de la clase trabajadora gallega a no firmar ningún documento sin informarse antes de sus derechos. «Non vaia ser que coa súa sinatura consintan un abuso», advirtió Carril. Estas acciones de protesta se están desarrollando de forma simultánea en oficinas del Sergas (Vigo, García Barbón), edificios administrativos de la Xunta (Ferrol, Ourense o Lugo) o en la sede de la propia consellería, en Santiago.

La CIG enmarca esta modificación en una campaña que atribuye a la patronal y a la Xunta para presentar a las personas trabajadoras como responsables del incremento de las bajas laborales. Carril afirma que los datos demuestran que «o problema non é que a clase traballadora queira traballar menos, senón que cada vez traballa en peores condicións, durante máis anos e cun sistema sanitario máis deteriorado».

La organización sindical interpreta que la Xunta reconoce de forma implícita «o fracaso da súa política sanitaria» al justificar una mayor intervención de las mutuas por las demoras y listas de espera en el sistema público.

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