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Entrevista | Javier Díaz Cerezo Ingeniero especializado en IA

Un experto en IA desvela su gran riesgo para las empresas: «Las sanciones son importantes»

El CEO de Innatial Developers y de la agencia Mardy Bum recomienda incorporar a las compañías «una figura especializada que actúe como consultor o responsable de inteligencia artificial»

Javier Díaz, con trabajadores de Feeberse, Innatial y Mardy Bum.

Javier Díaz, con trabajadores de Feeberse, Innatial y Mardy Bum. / Marta G. Brea

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Vigo

Javier Díaz Cerezo (Vigo, 28 de diciembre de 1981) es ingeniero de software especializado en inteligencia artificial (IA). Es el CEO de Innatial Developers, especializada en desarrollo para empresas, aplicaciones móviles, comercio electrónico, consultoría experta y formación, y de la agencia de comunicación y marketing Mardy Bum, además de cocreador de la aplicación de fútbol Feeberse. Lanza un mensaje claro sobre la IA. «No es un elemento transformador, sino un acelerador. Si una empresa tiene una buena estrategia y equipos bien formados, la IA multiplicará sus resultados. Si la organización no está preparada, acelerará sus problemas», advierte.

—Hay empresas que se han dado cuenta de que la IA no es capaz de todo y han tenido que volver a contratar a trabajadores. ¿Cómo es su experiencia en este sentido?

—En consultoría, si pudiéramos contratar a 50 personas más, lo haríamos. Cuando incorporas profesionales y les proporcionas las herramientas adecuadas, prácticamente los conviertes en superdesarrolladores. Como tenemos un método de trabajo muy definido, es sencillo integrarlos y aumentar nuestra capacidad. Además, nosotros prestamos servicio a otras empresas y vivimos un momento en el que la demanda es muy elevada. Ahora bien, en startups o compañías en las que existen estructuras de personal más cerradas y la inteligencia artificial entre con mucha fuerza, sí creo que habrá una corrección en las contrataciones. No lo digo solo yo, lo están advirtiendo algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo.

—¿A quién afectará más esta situación?

—Especialmente, a los perfiles júnior.

—¿Por qué?

—Porque, tradicionalmente, había una serie de tareas más mecánicas y de menor valor añadido que realizaban los perfiles júnior mientras adquirían experiencia para convertirse en profesionales sénior o analistas. Ahora, muchas empresas consideran que esas tareas pueden hacerlas directamente los sistemas de inteligencia artificial. Por un lado, tendrán más dificultades para acceder al mercado laboral y, por otro, existe un riesgo importante para el futuro de la profesión. El gran temor de la comunidad de desarrollo es que, si hoy dejamos de incorporar perfiles júnior, dentro de 15 años, no tendremos profesionales sénior suficientemente preparados.

—Si los perfiles júnior van a tener más dificultades para incorporarse al mercado laboral, ¿cuál es la alternativa para ellos? ¿Formarse por su cuenta?

—Encontrar ofertas de trabajo, probablemente, será más complicado. Es cierto que, en el ámbito técnico, también está cambiando el discurso que mantenían hace unos meses algunos de los máximos responsables de OpenAI o Anthropic, cuando afirmaban que, en 2027, prácticamente todo el desarrollo de software lo harían las inteligencias artificiales. Ese mensaje ya no existe. Sigue habiendo espacio para los profesionales técnicos, pero mi consejo para los perfiles júnior es que se formen por su cuenta y que adopten desde el principio esta nueva forma de desarrollar con inteligencia artificial. Además, creo que los centros de formación y las universidades tienen que adaptarse con mucha rapidez.

Javier Díaz, en las oficinas de Feeberse, Innatial y Mardy Bum.

Javier Díaz, en las oficinas de Feeberse, Innatial y Mardy Bum. / Marta G. Brea

—¿Cuáles son los principales riesgos de la inteligencia artificial para las empresas?

—Hay uno especialmente importante: la privacidad de los datos. Muchas grandes empresas no están haciendo los deberes en el uso de la inteligencia artificial para proteger la información de sus clientes y la suya propia. La entrada en vigor de la normativa europea sobre inteligencia artificial, la AI Act, contempla sanciones muy importantes para aquellas organizaciones que utilicen modelos que no garanticen la seguridad o que empleen los datos aportados por los usuarios para su entrenamiento. El problema es que muchas empresas ni siquiera conocen estas obligaciones.

—Es decir, el problema es que se están remitiendo datos sensibles a la IA.

—Exactamente. En la práctica, estás subiendo a internet información privada sin saber realmente dónde va a terminar ni cómo puede utilizarse. Europa está especialmente preocupada por esta cuestión porque apenas dispone de modelos propios de inteligencia artificial y la mayoría de las herramientas que utilizamos son estadounidenses o chinas. Hemos visto casos de despachos de abogados que suben documentación de clientes o información confidencial para obtener resúmenes o análisis. Eso no debería hacerse. Existen mecanismos para evitar estos riesgos y nosotros trabajamos mucho en esa parte.

«Muchas organizaciones implantan la IA por seguir la tendencia, sin estrategia real»

—¿Qué otros riesgos conlleva el uso de la IA en empresas?

—Querer correr demasiado. Mucha gente piensa que, si no incorpora ya la inteligencia artificial, está perdiendo la carrera frente a sus competidores. Se utiliza porque parece obligatorio hacerlo, pero sin un plan definido. Eso provoca que se esté utilizando mal, que se invierta dinero de forma poco eficiente y que, en muchas ocasiones, se intenten resolver con IA problemas que, en realidad, son de organización interna.

—¿Qué necesitan las empresas para sacar mejor partido a la IA?

—Recomendamos siempre incorporar una figura especializada que actúe como consultor o responsable de inteligencia artificial dentro de la empresa. Es una persona capaz de analizar qué procesos merece la pena automatizar, qué herramientas son las más adecuadas y cuánto debe invertirse en cada proyecto para obtener un retorno de la inversión razonable.

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