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Trabajo

Las mujeres representan más del 60% de la población pluriempleada en Galicia: la brecha de género se triplica en cuatro años

En 2021 había 2.200 trabajadoras más que hombres con dos ocupaciones y hoy la diferencia asciende a 6.300

Los sindicatos achacan la situación a su mayor exposición a la temporalidad y a la parcialidad, íntrínseca de oficios «precarios» como el cuidado de mayores o las tareas del hogar

Varias camareras atienden unas de las terrazas de la Plaza de la Constitución, en Vigo.

Varias camareras atienden unas de las terrazas de la Plaza de la Constitución, en Vigo. / Marta G. Brea

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Vigo

Compaginando dos residencias distintas para cuidar mayores, limpiando varias casas o atendiendo tras la barra en más de un bar. El pluriempleo fue una realidad imborrable en la vida laboral de 17.500 gallegas en 2025, casi un 20% más en cuatro años si se compara con las 14.700 que había en 2021 —en parte por el crecimiento del mercado laboral, pero en muchos casos también por la necesidad de tener que pagar las facturas y llenar la cesta de la compra en un escenario de fuerte pérdida de poder adquisitivo para los hogares más vulnerables, derivado de la inflación y el alza de tipos dirigida a contener la subida de los precios—. El aumento de las pluriempleadas contrasta, no obstante, con el descenso de los gallegos con dos ocupaciones, que pasaron de 12.500 a 11.200 en el mismo periodo, un 10% menos. La brecha de género prácticamente se triplica, si se mide en términos absolutos, pues antes había 2.200 mujeres más que hombres con un segundo trabajo y ahora son 6.300.

Estas cifras, remitidas a FARO desde el Instituto Nacional de Estadística (INE), reflejan que las mujeres representan ya cerca del 61% de la población pluriempleada de Galicia, conformada por 28.700 personas. Se agrava así aún más una situación que lleva décadas siendo «desigual», esgrime la responsable de Empleo y Política Social de Comisiones Obreras Galicia, Maica Bouza, que deja claro que esto se debe a «unha terciarización importante do emprego» en la comunidad y a que el colectivo femenino tiene «moito peso nos sectores máis precarios do sector servizos».

«Aínda hai moitas mulleres que se fan cargo das labores do fogar, da atención ás persoas dependentes», recuerda la sindicalista, asegurando que «isto fai que teñan menores salarios, salarios que non chegan para poder desenvolver un proxecto de vida e que fan necesario que busquen outros pequenos empregos». «A fenda de xénero é unha das eivas do mercado laboral galego en todos os seus aspectos», remarca asimismo. Y lo cierto es que así lo exponen también los datos de la Encuesta de Población Activa, puesto que a nivel nacional se registraron 632.600 ocupados con empleo secundario en 2025 y casi el 45% eran mujeres que pertenecían al sector terciario (282.600).

En Galicia, además, las mujeres abarcaron el 61,6% de los contratos temporales registrados el año pasado, con 77.600 trabajadoras en esta situación y, de ellas, 48.000 con 35 años o más, el doble que los hombres en la misma franja de edad trabajando en puestos con fecha de caducidad. La brecha de género también se siente en la parcialidad: hay tres veces más mujeres con jornadas incompletas (123.800) que hombres (39.800). Una de cada cinco, ellas; uno de cada 15, ellos.

«Mentres os homes dominan maioritariamente sectores como a industria e a construción —actividades rexidas por convenios colectivos fortes e con xornadas completas e estables—, o bloque feminino concéntrase de forma masiva nos servizos fragmentados. Falamos da hostalaría, do comercio ou da limpeza; sectores que operan estruturalmente con contratos de poucas horas ao día», mantiene el secretario xeral de UGT Galicia, Cristóbal Medeiros. A ojos del responsable sindical, «hoxe, miles de mulleres galegas vense obrigadas a facer unha quenda de dúas horas de limpeza pola mañá e outras dúas horas de coidados pola tarde, fragmentando as súas vidas para aproximarse a uns ingresos dignos».

«Debemos poñer o foco no impacto da reforma laboral. Aínda que mellorou a contratación indefinida, para algunhas mulleres non mellorou, sobre todo nos sectores mencionados, senón que se traduciu nunha precariedade indefinida. Pasar a ser indefinidas a tempo parcial non soluciona a escaseza de horas nin a insuficiencia de ingresos. O marco legal permite compaxinar múltiples contratos se non hai solapamento horario, e as traballadoras vense na obriga de aproveitar esa flexibilidade legal por pura necesidade de supervivencia económica», sentencia.

«As mulleres están sobrerrepresentadas en sectores onde o pluriemprego é frecuente, como son os coidados, o servizo doméstico, a educación ou determinadas actividades de servizos», señala por su parte el secretario confederal de Negociación Colectiva, Emprego e Industria de la CIG, Paco Sío. «Temos que recordar que a principal causa do pluriemprego é xustamente a parcialidade», indica asimismo, poniendo también el foco sobre la brecha salarial, «persistente e que non se acaba nunca».

«Hai máis de 4.000 euros de diferenza entre os salarios masculinos e os femininos», apunta en este sentido. «As cargas familiares, principalmente ao inicio da vida laboral das mulleres, limitan o acceso a traballos completos e traballos con mellores condicións», remarca además.

Galicia también siente el fenómeno de la pluriactividad —cuando una persona cotiza en distintos regímenes de la Seguridad Social; por ejemplo, un asalariado que también está dado de alta como autónomo—. Había 15.280 trabajadores gallegos por cuenta propia en esta situación al cierre de 2025 (+462) y representaban un 7% del total del gremio, compuesto por más de 211.000 personas.

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