Despliegue de las energías renovables
Tasga exprime su plan de almacenamiento y opta a construir una gran despensa hidroeléctrica entre Ourense y Pontevedra con una inversión de hasta 634 millones
La compañía propone dos centrales de 389 o 536 megavatios (MW) en el concurso para la concesión de un aprovechamiento en el río Avia e incorpora los beneficios sociales ofertados ya en parques eólicos

Embalse de Albarellos. / Pluvia Renovables

La solicitud de un caudal de agua obliga necesariamente a sacarlo a concurso. Lo marca el Reglamento de Dominio Público Hidráulico, que abre un mes de plazo para que se presenten todos los interesados en un proyecto de las mismas características. Es lo que está pasando ahora mismo con la construcción de una central de bombeo en el río Avia, uno de los afluentes del Miño. Naturgy solicitó un caudal de 38.800 litros por segundo para una nueva hidroeléctrica de bombeo asentada en los concellos de Avión, Carballeda de Avia y Leiro (Ourense). Tras la publicación del anuncio por parte de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, otras cuatro empresas se postularon para una instalación similar. El expediente está blindado por cuestiones de confidencialidad, aunque la identidad de otras de las concurrentes es público ya: Tasga entra en la contienda.
El grupo energético gallego da otro paso más en su apuesta por el necesario almacenamiento energético con dos posibles sistemas reversibles. La documentación inicial remitida al Ministerio para la Transición Ecológica por su filial Pluvia Renovables contempla una hidroeléctrica de 389,9 megavatios (MW) o una de 536,4 MW, con capacidad para guardar 4,68 o 6,77 gigavatios hora (GWh), respectivamente. La inversión en la de menor capacidad ronda los 444 millones de euros y en la otra escala hasta los 634 millones.
En ambos casos, el aprovechamiento usaría como depósito inferior el actual embalse de Albarellos. Para el superior se crearía una balsa semienterrada en las penillanuras existentes en el alto ubicado entre los nacimientos de los regos de Valdenavarro y de Balde, al sur de la aldea Serra y al oeste de Pena Corneira en el caso de la central de casi 390 MW; y en el Outeiro de Vexil, en el propio concello de Avión. Los dos llevarían, además, el circuito hidráulico completamente subterráneo, con central en caverna cerca de la balsa superior, «de modo que el conjunto únicamente precisará de una chimenea de equilibrio» ubicada aguas abajo de la central. «Este diseño permite un elevado índice de estabilidad, dada la cercanía de depósito y chimenea de equilibrio inferior, alcanzando así una mayor agilidad y rapidez en las maniobras y capacidad de regulación», detalla la compañía. El proyecto incluye la línea de evacuación conectada a la subestación de Suido y llega al concello de A Cañiza. El cronograma estimado de las obras supera con creces los seis años: 76 meses en la primera propuesta y 79 en la segunda.
Medidas sociales
Como está sucediendo ya en parques eólicos, Tasga se compromete a reinvertir «un porcentaje de los beneficios» durante los primeros 20 años en operación en proyectos «que generen una huella industrial o económica» en Galicia, principalmente en «áreas clave» como «la transición energética, la digitalización industrial y las tecnologías limpias». Prevé la creación de unos 300 empleos durante las obras y 15 que trabajarían en el día a día de la central cuando se ponga en marcha.
El grupo liderado por José Luis Suárez, presidente también de Copasa, abre el capital de Pluvia Renovables a «inversores locales y de la Comunidad Autónoma de Galicia» en condiciones de mercado. «Constituye esta una vía más para fomentar la inversión comunitaria y el apoyo al proyecto», subrayan. También durante los primeros 20 años en funcionamiento, habrá inversión en proyectos sociales, culturales y de promoción de la igualdad a través de convenios con los concellos implicados «con los que se consensuarán los proyectos financiados y su alineamiento con las necesidades locales».
La compañía fue la adjudicataria del enchufe que quedó libre por el apagado de la térmica de Meirama con su proyecto, a través de Coventina Renovables, para levantar una central hidroeléctrica de bombeo de 440 megavatios (MW) que usará el desnivel entre el lago de As Encrobas, creado a partir de la restauración del hueco de la mina, y un nuevo embalse superior para ejercer ese doble papel de los sistemas reversibles: generadores convencionales y despensas de energía a gran escala para los momentos en los sobre producción de las renovables y falte consumo. Su músculo de almacenamiento supera los 3,5 GWh. La inversión ronda los 440 millones de euros. Además, participa en los derechos concesionales para nuevas hidroeléctricas en el Tambre y Frieira en Galicia y en Salime (Asturias).
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