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Los problemas del mercado inmobiliario

El vértigo de los precios del alquiler en Galicia se muda a los concellos más pequeños: sus precios suben más del doble que en las ciudades

El coste medio en los municipios gallegos de entre 20.000 y 50.000 habitantes se sitúa en 581 euros y por encima de los 500 en los de 5.000 a 20.000 tras un incremento del 12% en el último año

Dos jóvenes mirando el escaparate de una inmobiliaria en Vigo.

Dos jóvenes mirando el escaparate de una inmobiliaria en Vigo. / Pedro Mina

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Miles de personas salieron a las calles de Madrid el pasado domingo bajo el lema «La vivienda nos cuesta la vida». Es la primera de «una oleada de movilizaciones» previstas por los organizadores en 24 ciudades españolas a lo largo del próximo mes de junio. El caso de la capital del país es contundente: 1.500 euros de media al mes cuesta un arrendamiento tras una subida del 50% en los últimos cinco años. Pero no es para nada el único. «El rentismo está acaparando, está encareciendo la vivienda. El rentismo está bloqueando nuestras trayectorias vitales, está destrozando nuestras ciudades y está condenando al país a la precariedad», arremetió Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, durante la protesta apoyada por sindicatos y varios colectivos sociales que llegó pocos días después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) instase a España a acelerar la construcción de vivienda y retirar el tope a los precios por la posible reducción de la oferta disponible en determinadas zonas tensionadas.

Por el momento, solo A Coruña ha recurrido en Galicia a la limitación de rentas prevista en la ley de vivienda a cambio de beneficios fiscales y es la única urbe de la comunidad donde los precios echan el freno. El alquiler medio en la ciudad herculina se situó en los 704,8 euros al cierre del primer trimestre del año, prácticamente lo mismo que un año antes (704,4 euros), según el balance que acaba de publicar el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS). Ahora el importe más alto está en Vigo, donde alcanza los 721,3 euros tras un alza del 8,4% respecto al arranque de 2025. En Pontevedra aumentó el 11,4%, hasta los 711,1 euros; el 5,6% en Santiago (652,5 euros); el 12,4% en Ferrol (589,3); el 8,1% en Ourense (579,2); y cae un ligero 0,6% en Lugo (557,2 euros).

Este grupo de municipios que superan los 50.000 habitantes arrojan un precio medio de los alquileres de 667,4 euros y un alza anual del 4,4%. La evolución, muy condicionada por el estancamiento en A Coruña, contrasta con los fuertes ascensos que se están dando en los concellos de menor tamaño. El coste en los de 20.000 a 50.000 vecinos creció el 11,8%, hasta los 581 euros; el 11,6% en los de 5.000 a 20.000, que superan ya el umbral de los 500 euros; y el 12,3% (422,1 euros) en los que están por debajo de los 5.000 residentes.

Alquileres en las ciudades gallegas y sus principales zonas de influencia

Alquileres en las ciudades gallegas y sus principales zonas de influencia / Hugo Barreiro

Áreas de influencia

Hay un claro efecto refugio en los núcleos más reducidos, sobre todo los ubicados en los alrededores de las siete ciudades, en busca de arrendamientos más asequibles. Pero también ahí, con la presión de la demanda y la contención de la oferta, los precios se están disparando. En la zona de influencia de Vigo destacan los repuntes de O Porriño (8,3%, hasta los 600 euros de media en los contratos formalizados en el primer trimestre); Soutomaior (15,9% y 566 euros); Cangas (10,1% y 565 euros) y Salvaterra (10,7% y un importe medio de 526 euros). Los arrendamientos en Nigrán se encarecieron el 5,7% (719 euros) y el 2,8% en Baiona (705 euros). Un 2,8% avanzaron en Gondomar (618 euros); el 6,9% en Redondela (598 euros); y el 7,2% en Salceda de Caselas (522). La radiografía del IGVS refleja una subida contenida del 0,4% en Moaña (530 euros) y la caída del 9,3% en Mos (650).

Con A Coruña con el pie sobre el freno, los incrementos más intensos se trasladan a Culleredo (el 10,4% y un coste de 649 al mes de media); Betanzos (16,3% y 550 euros) y Carral (10,5% y 54 euros). El coste más elevado está en Oleiros (784 euros), a pesar de un descenso anual del 11,5%. Bergondo, con muchos menos contratos y, por tanto, más sujeto a oscilaciones importantes de precio, deja un desplome del precio medio del 27,7% (577 euros). Santiago aguanta con el precio más cuantioso en su área, pero la gran subida está en Teo, el 14,7% (569 euros). El encarecimiento en Ames y Brión fue del 1,7%, hasta llegar a los 596 y los 546 euros, respectivamente.

Ponte Caldelas y Sanxenxo capitalizan la tendencia al alza en el entorno de Pontevedra: 16,2% en el primer caso (601 euros) y 11,4% en el segundo (568 euros). Poio ocupa el segundo lugar en precios (679 euros), aunque con una subida algo más contenida (7,8%). Barro aflora un recorte del 25% (302 euros). En la zona de influencia de Ourense, el precio en Barbadás aumentó el 4,3% (536 euros) y el 13,5% en Coles (454 euros), mientras en San Cibrao das Viñas retrocedió el 13,5% (479 euros).

Todos los concellos agrupados alrededor de Ferrol se suman a los ascensos. Especialmente Narón (10,7%, hasta los 539 euros) y Fene (18,4% y 521 euros). Salta a la vista lo sucedido en Cabanas (127%), pero, como en Bergondo y Barro, el comportamiento está alterado por el reducido número de contratos firmados.

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