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Vacantes de empleo en el sector primario

Las mujeres representan una de cada tres nuevas altas en la ganadería: poseen mayor formación, pero gestionan granjas más pequeñas

Las cooperativas agroalimentarias hacen un llamamiento a los jóvenes ante la falta de relevo generacional, que «no cubre ni de lejos las necesidades de las explotaciones»

Ganadería de vacuno en Irixoa, A Coruña.

Ganadería de vacuno en Irixoa, A Coruña. / Iago Lopez

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La falta de relevo generacional es una problemática que ataca directamente a la continuidad de numerosas empresas. En especial, se alerta de esta situación en el sector primario, como es el caso de la agricultura, la ganadería o la pesca. Con el objetivo de mejorar este panorama, la asociación Secuesvac —compuesta por distintas cooperativas agroalimentarias a nivel nacional entre las que se incluye la gallega Agaca— organiza múltiples actividades. Su último evento fue la organización de un webinar para dar a conocer las circunstancias actuales de la industria y motivar a los jóvenes para que se dediquen profesionalmente a este tipo de labores. Una celebración de acceso libre retransmitida en directo a través de su canal de YouTube. «Queríamos visibilizar cómo están los jóvenes dentro del sector a nivel nacional y cambiar la imagen que la sociedad tiene de ellos mediante las referencias de las nuevas incorporaciones y la exposición de los recientes modelos jurídicos, como la titularidad compartida», explica Francisco López, de Agaca. Insiste en que «hay mucha falta de jóvenes en el sector», ya que «el número de gente que se incorpora no cubre ni de lejos las necesidades de las explotaciones». Esto da lugar a un «balance muy negativo» que deriva en el cierre inevitable de una cantidad considerable de granjas. El censo agrario refleja claramente esta pérdida del interés por la ganadería. En 2023 había en la comunidad 25.099 jefes y jefas de explotación de 55 años o más. El dato se reduce conforme lo hacen las edades: 14.464 personas de entre 35 y 54 años, mientras que los menores de 35 eran tan solo 1.944, según el Instituto Galego de Estatística (IGE).

La conferencia de Secuesvac expuso las oportunidades que ofrece el sector de carne del vacuno y de la leche, poniendo el foco en la presencia femenina. En 2023, las mujeres representaban el 41,5% de los trabajadores. Se registraron un total de 26.564 frente a 37.450 hombres. Javier López, director de Provacuno, señaló que «ya se supera el 30% de nuevas altas de mujeres». Son líderes en ámbitos como la ganadería ecológica y «se posicionan en la vanguardia de la sostenibilidad». Asimismo, presentan una «mayor conciencia medioambiental» y una formación superior a los hombres (10,5% frente a 5,3%). Sin embargo, Matilde Mouro, gerente de Asoprovac, destacó que «la dimensión económica de las granjas lideradas por mujeres es casi un 40% menor que la media nacional».

Mayor formación

En lo que respecta a Galicia, el portavoz de Agaca defiende que la adhesión femenina y masculina van casi de la mano como resultado de la tradición social. Argumenta que «la figura de la mujer siempre estuvo muy presente en el sector primario dado que eran ellas quienes quedaban al frente de la explotación de la unidad familiar y el hombre iba a buscar trabajo fuera para completar la renta». Pese a que las incorporaciones son insuficientes, «presentan más formación en comparación con hace años», tal y como indica Francisco. Reflejo de ello es el aumento en el número de inscritos en las escuelas de capacitación agraria. Esto se debe en parte a la demanda de las administraciones, que «cada día exigen una mayor burocracia».

Francisco López, representante de Agaca

Francisco López, representante de Agaca / FdV

Además de este llamamiento a las nuevas generaciones para que se dediquen laboralmente al sector primario, el evento también aspiraba a «atraer más jóvenes a las zonas rurales para que formen su vida allí y que eso lleve a que los pueblos tengan más actividad económica y puedan resurgir». El fin es evitar así la despoblación de estas zonas alejadas de los núcleos urbanos, fundamentales para el cultivo y cuidado de los productos alimentarios.

Avances sociales

Tal y como señala Francisco López, «no se trata solo de mejorar la parte laboral, sino también la parte social». Por ejemplo, que después del trabajo puedas tener tiempo libre para disfrutar con gente de tu franja de edad y que no haya que recurrir a las ciudades para tener ocio, con el propósito de evitar de esta manera «grandes desplazamientos que condicionen la idea de trabajar en el rural». Considera que la falta de servicios «como la mala conectividad a internet o la inexistencia de personal pediátrico no invitan a que los jóvenes se quieran quedar en las zonas rurales», por lo que ve imprescindible avanzar en este aspecto.

La ausencia de agricultores y ganaderos no es lo único alarmante, sino que «también hay falta de personal para cubrir las tareas de albañilería, electricidad, fontanería, mecánicos y demás». Lo mismo sucede con los veterinarios de campo, puesto que «la mayoría» de estos profesionales se centran en el auge de las clínicas de animales de compañía. Por otro lado, las barreras financieras para crear «desde cero» una explotación son considerables.

«Pese a que la rentabilidad en estos dos años fue buena, venimos de un contexto histórico en el que la cuenta de resultados era negativa, por lo que la actividad económica igual no era capaz de hacer frente a esas inversiones», apunta Francisco. Además de la falta de personal de mantenimiento que ralentiza el proceso, el gallego destaca «las trabas burocráticas». Alega que «los tiempos de las administraciones son bastante lentos», lo que dificulta la creación de nuevas ganaderías.

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