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Navalia 2026

Marinsa gestiona desde Vigo proyectos para motores en tierra de zonas remotas del Pacífico

La auxiliar norteamericana crece en ciudad con propulsores para tres Atuneros de Ecuador

Participa en la extensión del pedido de remolcadores Armón para Canal de Panamá

El motor puesto en marcha por Marinsa en Micronesia, en el Pacífico.

El motor puesto en marcha por Marinsa en Micronesia, en el Pacífico. / Cedida

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

La norteamericana Marinsa International Inc. cuenta con una filial en Vigo que continúa creciendo y gestionando proyectos en todo el mundo. El contrato más reconocido de la firma olívica fue el de los motores para los nuevos remolcadores del Canal de Panamá, encargados al grupo Armón. Ahora, la empresa participará también en la siguiente decena de unidades confirmada hace escasos días. Un éxito que compagina con la diversificación: está entregando motores para tierra en zonas remotas, siendo el último de ellos en Micronesia, en el Pacífico.

Marinsa es distribuidora oficial de los motores Wabtec Marine, antes General Electric (GE), y trabaja desde sus oficinas en Beiramar para todos los continentes. Su director general, Óscar Vieitez, explica desde el expositor de Navalia que actualmente cuentan con una alta carga de trabajo para el poco personal que son en estos momentos. «Tenemos mucho trabajo y diversificado», comenta.

Atuneros

Además de esos remolcadores para Armón, los principales contratos a nivel de buques los están llevando a cabo en Ecuador. Para este país gestionaron propulsores para tres atuneros, dos de 6.000 cv y uno de 2.800 cv.

La otra parte del negocio es la que están llevando a cabo en tierra. El nicho encontrado se encuentra muy lejos de Vigo, en zonas remotas donde no hay posibilidad de acceso a tantos combustibles y siguen tirando del diésel. Básicamente, es utilizar los motores como generadores para proporcionar energía en las islas del Pacífico. La última puesta en marcha, la semana pasada, fue en Micronesia, pero también trabajan en Samoa Americana o en Fiyi.

«Todo esto es mucho volumen», señala Vieitez, que está apostando mucho por intentar «buscar trabajo fuera».

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