El 2CV vuelve: Citroën recupera el icono popular que abrió la historia de la planta viguesa de Balaídos
Stellantis anuncia el regreso del mítico modelo, que se presentará en octubre y cuyo encaje industrial apunta al programa eléctrico E-Car asignado a Pomigliano d’Arco, en Italia

En primer término una imagen enigmática que pretende dar ciertos trazos de cómo será el nuevo 2CV de Stellantis, clon modernizado de uno de sus modelos más icónicos (arriba a la izquierda). / Stellantis / Wikipedia
Vigo recupera, aunque sea en la memoria industrial, uno de los símbolos fundacionales de «La Citroën». Stellantis confirmó este jueves el regreso del 2CV, el coche popular por excelencia de Citroën, durante la presentación de las líneas maestras de su nuevo plan estratégico en un evento celebrado en Detroit.
El anuncio fue realizado por el CEO de Citroën, Xavier Chardon, durante el evento, provocando una de las imágenes de la jornada: tras presentar el plan para los próximos modelos de la marca, un vídeo de dos caballos negros corriendo por París irrumpió en las pantallas, hasta que la figura del mítico vehículo, renovado, apareció en pantalla. Tras ello, se fijó el mensaje «2CV is back», momento en el que el auditorio rompió en aplausos.

Momento del anuncio del regreso del 2CV. / FDV
El nuevo modelo se presentará oficialmente en octubre y se enmarca en el giro del grupo hacia coches urbanos eléctricos, pequeños y asequibles dentro de la E-Car. La decisión tiene una lectura especial en Vigo. El 2CV no fue un modelo más para la ciudad: fue uno de los vehículos que levantó la producción de Citroën Hispania en sus primeros años de vida. En 1958, la fábrica de la Zona Franca abrió sus puertas y el primer modelo que salió de sus líneas fue la furgoneta AZU, derivada precisamente del 2CV; después llegarían las versiones turismo.

La furgoneta AZU, versión derivada del 2CV, marcó el inicio de la producción de Citroën en Vigo / FDV
El regreso del 2CV no surge de la nada. La rumorología llevaba meses apuntando a que Citroën podía recuperar uno de sus nombres más icónicos, alentada por el éxito de los modelos de inspiración retro y por la presión de los fabricantes chinos en el mercado del coche eléctrico asequible. En ese contexto, la marca francesa ha decidido reinterpretar uno de sus vehículos más reconocibles, aunque adaptado a las exigencias actuales: eléctrico, urbano y de bajo coste.
El encaje industrial apunta a Italia. Stellantis anunció esta semana el proyecto E-Car, una familia de vehículos pequeños, asequibles y 100% eléctricos cuya producción arrancará en 2028 en la planta de Pomigliano d’Arco, cerca de Nápoles. El grupo define la «E» de E-Car como European, Emotion, Electric y Environmental friendliness, y subraya que se trata de coches «producidos en Europa para los europeos».

Los nuevos modelos de Stellantis / Stellantis
Hasta los anuncios de hoy las plantas de Vigo, Zaragoza y Pomigliano iban a compartir la plataforma STLA Small, la arquitectura que ahora desarparece y que, si nada se tuerce, será reemplazada por la nueva STLA One. En el caso italiano, el plan original de Stellantis pasaba por producir coches urbanos eléctricos asequibles, con tecnologías orientadas a reducir costes y acelerar su llegada al mercado; ahora entró en escena el proyecto E-Car.
Carga emocional para Vigo
En clave Balaídos, el anuncio tiene más carga emocional que productiva. La planta viguesa continúa pendiente de la confirmación oficial de nuevos modelos en la línea que produce ahora el Peugeot 2008. Pero el retorno anunciado por Citroën devuelve inevitablemente la mirada a 1958, cuando aquel pequeño utilitario francés inauguró una historia industrial que todavía marca la economía viguesa.
El 2CV original nació en 1948 en el Salón de París y prolongó su vida comercial hasta 1990. Su planteamiento era revolucionario por lo simple: motorizar a una Europa todavía rural con un coche barato, práctico, fácil de mantener y capaz de servir tanto para el trabajo como para la vida diaria. Citroën llegó a vender más de cinco millones de unidades del 2CV y sus derivados.
En España, su huella fue especialmente reconocible. El 2CV furgoneta, muchas veces pintado de gris, se convirtió durante décadas en vehículo habitual de organismos como Correos, Telégrafos y Telefónica. También hubo unidades del 2CV Sahara, una versión 4x4 con dos motores -uno para cada eje- utilizada incluso por la Guardia Civil y unidades de montaña del Ejército.

El modelo 2CV Sahara de la Guardia Civil que fue subastado en Mónaca, en 2022. / RM Sotheby's
El nuevo 2CV tratará de recuperar esa filosofía, pero adaptada a la movilidad eléctrica. La clave estará en saber hasta qué punto Citroën será capaz de mantener el espíritu del modelo original: sencillez, precio contenido, practicidad y personalidad propia. En pleno debate sobre el encarecimiento del automóvil y la necesidad de fabricar eléctricos accesibles en Europa, Stellantis recurre así a uno de sus mayores símbolos para abrir una nueva etapa.
Para Vigo, el regreso del 2CV no supondrá una adjudicación industrial. Pero sí reactiva un vínculo histórico difícil de igualar: el del coche que puso en marcha la aventura de Citroën en Balaídos y que ahora, casi siete décadas después, vuelve convertido en bandera de la nueva movilidad eléctrica europea.
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