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¿La «trampa» de las cuotas? Uno de cada dos nuevos autónomos gallegos cierra su negocio antes de tres años

Upta advierte que la bonificación en las cuotas puede convertirse en una «trampa» y sostiene que se necesita formación y experiencia para sacar adelante un proyecto empresarial

Un negocio con la verja bajada tras su cierre.

Un negocio con la verja bajada tras su cierre. / Cedida

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Mónica Nieto

Santiago

Dos de cada diez trabajadores en Galicia son autónomos, muchos de ellos personas que deciden emprender su propio negocio. Los inicios no suelen ser fáciles para este colectivo, pues empezar conlleva inversiones, burocracia e incertidumbre, y una vez superada la fase de puesta en marcha tampoco resulta sencillo consolidar la empresa, ya que suele depende de muchos factores que enfrentan al profesional al reto de la supervivencia. En esos primeros pasos existen incentivos como la tarifa plana, una bonificación de la Seguridad Social que permite a los nuevos emprendedores en España pagar una cuota reducida actualmente de 80 euros al mes el primer año prorrogable otros 12 meses en casos de bajos ingresos.

Es una ayuda, pero no basta por si sola para proteger al autónomo contra un potencial abandono temprano. La asociación de autónomos Upta advierte que incluso puede convertirse en una «trampa» si la persona no está preparada para desarrollar un proyecto empresarial con los mimbres necesarios para llevarlo a buen puerto. Al respecto, la entidad alerta de que una de cada dos nuevas actividades por cuenta propia en Galicia desaparecen antes de cumplir el tercer año de vida, y la mayoría de cierres se produce «cuando finaliza la reducción de cuotas y los autónomos deben afrontar el coste real de cotización junto con el resto de obligaciones fiscales, financieras y comerciales derivadas de la actividad». De los en torno a 204.000 trabajadores afiliados al régimen de autónomos en Galicia, algo más de 21.600 continúan acogidos a la tarifa plana. Entre los sectores donde más profesionales se ven abocados a tirar la toalla en fases iniciales están la hostelería y restauración, el comercio o ámbitos como el del cuidado personal.

Formación, experiencia y gestión

Upta señala que detrás de esos cierres prematuros de negocios está el hecho de que «no todas las personas que acceden al autoempleo cuentan con la preparación necesaria para sostener un proyecto empresarial viable en el tiempo». El presidente de Upta, Eduardo Abad considera que cualquier persona que quiera dar el salto al autoempleo con ciertas garantías debe reunir tres elementos: formación en el sector en el que quiera emprender, experiencia profesional y «un mínimo conocimiento» sobre cómo gestionar un negocio. Así, desde Upta consideran que la tarifa plana debería dejar de ser universal y concederse a las personas que se ajusten a ese perfil, que acrediten cualificación y experiencia previas, cuenten con asesoramiento obligatorio y presenten un plan de negocio «con criterios mínimos de sostenibilidad económica». Concluyen que el modelo actual «favorece el acceso rápido al autoempleo, pero no garantiza la viabilidad real de muchos negocios» pese a conllevar «una elevada inversión pública».

La peor parte del emprendimiento fallido, más allá del impacto personal y económico, es cuando se arrastran deudas con proveedores, Hacienda o la Seguridad Social. Upta señala que representan un porcentaje alto de los que abandonan antes del tercer año.

Cambios en el autoempleo

En un escenario en el que las cifras reflejan una tendencia de caída en el número de autónomos afiliados a la Seguridad Social desde 2018 en Galicia, al pasar de los casi 236.700 a bajar de los 204.000, Abad señala que, más allá de la cantidad, hay datos para el optimismo, pues destaca que crecen los profesionales por cuenta propia «en actividades económicas de media y alta cualificación», como las ramas científicas, técnicas y profesionales, la sanidad o la prestación de servicios para otras empresas. Las caídas se concentran especialmente en el sector del pequeño comercio y la pequeña hostelería.

Una parte importante de las pérdidas se producen en el entorno rural, en pequeños pueblos, pero también el ámbito urbano. Abad señala el caso de Santiago, donde «se han perdido más de 300 pequeños comercios en cinco años». Dice que los precios de los locales comerciales son uno de los grandes hándicaps: «Un establecimiento de 80 metros cuadrados supera los 1.700 euros al mes de alquiler». Al respecto, indica que un autónomo en Compostela «dedica el 40% de los beneficios que genera la actividad al alquiler. »Cada vez hay más locales vacíos en el centro y, lo que es peor, se cierran más negocios autónomos y se está dando paso a las grandes franquicias o marcas», advierte. Con ese telón de fondo, avanza que instarán al Concello a crear un bolsa de alquileres comerciales con precios «medianamente asequibles» para ponerla a disposición de quien quiera emprender un negocio.

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