Stellantis desliga la planta de Vigo de su plan con Leapmotor centrado en las sinergias de Madrid y Zaragoza
El grupo anunció la venta de la fábrica de Villaverde y concretó la producción de coches chinos en las dos instalaciones, incluido uno bajo la marca Opel
Refuerza el papel independiente de Balaídos y prevé impulsar la competitividad de precios aprovechando del ecosistema chino de componentes

Vista de la naves de la factoría de coches de Stellantis Vigo en Balaídos / Marta G. Brea

Leapmotor hace meses que es uno más en la automoción española. Desde que se confirmó la intención de producir algunos de sus modelos eléctricos en la Unión Europea, todas las miradas apuntaban a la planta de Stellantis Figueruelas (Zaragoza), donde además se instalará la gigafactoría de baterías de CATL. Tras muchos meses de rumores, la empresa creada por Zhu Jiangming lo confirmó ya a finales del año pasado, coincidiendo con la llegada de proveedores a Aragón. Y este viernes fue el turno de Stellantis: la compañía ha anunciado que la factoría maña ensamblará dos modelos eléctricos chinos, uno de ellos bajo la marca Opel, y también el rescate de la factoría madrileña de Villaverde, que ensamblará otro coche y que tendrá propiedad de la empresa asiática. Un desembarco en toda regla del que Stellantis desliga a la planta de Vigo, que no figurará en este proyecto chino a gran escala más allá de la posible llegada de componentes «del ecosistema chino».
El de CEO Stellantis, Antonio Filosa, quiere sacar el máximo partido a la alianza forjada bajo la dirección de Carlos Tavares, cuando el grupo se convirtió en el accionista mayoritario de la empresa china pagando 1.500 millones por el 21% de los títulos. El plan era claro: lograr tecnología puntera en el ámbito de la electrificación a cambio de facilitar la expansión internacional de Leapmotor, para la que se creó Leapmotor International (LPMI), joint venture que Stellantis lidera con el 51%.
Tras iniciar la venta de los modelos T03 y C10 en el Viejo Continente, el siguiente paso del acuerdo era planear la producción local. Se empezó (y más tarde se canceló por motivos políticos) en la planta polaca de Stellantis Tychy con el coche pequeño, pero pronto se derivaron los planes a Zaragoza, donde se creó LPMIB Automotive Spain, dirigida por Yann Martin. Según explicó el grupo, Figueruelas compaginará la producción actual del Opel Corsa, el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon con el ensamblaje del B10, «posiblemente a partir de 2026».

Primera imagen del futuro modelo Opel de producción conjunta Stellantis-Leapmotor / Stellantis
De igual forma, la factoría zaragozana sumará otro vehículo del segmento C-SUV diferente al chino... aunque con corazón Leapmotor. Y es que Stellantis también confirmó lo que ya adelantó en su momento la firma china: la utilización de su plataforma y tecnología para desarrollar coches de una marca del universo Stellantis. En este caso para 2028, de Opel y también 100% eléctrico, beneficiándose para ello de los «componentes altamente competitivos procedentes de LPMI».
Sinergias
El otro gran anuncio tiene que ver con la histórica factoría de Villaverde. La planta madrileña, fundada en 1951 por el empresario ourensano Eduardo Barreiros (para Barreiros Diésel), pasará ahora a formar parte de LMPI. O, lo que es lo mismo, será un 49% china y se salvará del cierre, ya que sus 1.500 trabajadores se quedarían sin faena a partir de 2028 con el adiós del Citroën C4 y el C4X. Para «reforzar significativamente el futuro», allí se producirán modelos de la marca asiática, comenzando por el nuevo B05 «posiblemente a partir del primer semestre de 2028» y «en consonancia con los próximos requisitos de Made in Europe» que impulsa Bruselas para proteger la industria ante la avalancha de marcas chinas.
El acuerdo, con indudables ventajas para Leapmotor, despeja el camino industrial de Stellantis en Madrid y refuerza el de Zaragoza. El objetivo era asegurar el futuro de la factoría de la capital aprovechando (y potenciando) las sinergias que ya existen hoy en día con Figueruelas. Y todo ello en un momento en el que el grupo lucha contra el exceso de capacidad industrial. De hecho, no son pocos los fabricantes de China citados como posibles compradores o usuarios de sus plantas, entre ellos su socia Dongfeng.
La que no aparece en los planes de esta gran llega de la enseña china a España es Balaídos. Más allá del comunicado, fuentes conocedoras del pacto explicaron a FARO que la planta de Vigo no entra en los planes que LPMI perfila para su futuro en Europa. Tampoco como posible usuario de una de las plataformas asiáticas para desarrollar coches de marca Stellantis. La factoría olívica se mantiene independiente, como líder de producción y eficiencia a través de las furgonetas K9 y el Peugeot 2008 (la marca del león es una de las cuatro que Filosa quiere potenciar).
De lo que no «escapará» Balaídos es de la diseminación de componentes chinos en sus vehículos. Y es que la alianza plantea una cooperación en el ámbito de las compras a través de LPMI para «impulsar la competitividad de precios mediante el aprovechamiento del ecosistema chino». «Un verdadero beneficio para ambos», como destacó Filosa, que incidió en la producción de eléctricos «a precios asequibles».
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