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Industria

El naval gallego rubrica su mejor arranque de año desde el vendaval del «tax lease» con contratos para 18 países

Cuatro buques de apoyo de Freire para la Armada de Suecia, dos bateeiros de Nodosa y un multipropósito de Blascar para Angola elevan los pedidos a 31

Rodman avanza con su mayor contrato: 19 patrulleras para Congo-Kinshasa

Salvamento oficializa la cancelación del encargo de 80 millones a Zamakona, que hará Armón

Recreación del buque de 75 metros que Freire construye para Greenpeace

Recreación del buque de 75 metros que Freire construye para Greenpeace / Freire

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La construcción naval privada gallega ha logrado crear un paréntesis, un inciso de los buenos en una industria tradicionalmente cíclica y volátil. De mano de una cartera más diversificada que nunca, además, tanto en lo relativo al tipo de buque como al país de destino (18 en total). En el primer trimestre de año los astilleros pusieron en vigor dos bateeiros (o balandros, en Nodosa) y un multipropósito para la Empresa Portuaria de Cabinda (en Blascar), además de amarrar cuatro buques de apoyo para la Armada de Suecia, a cargo de Freire Shipyard. En suma, cuenta con una cartera de pedidos de 31 unidades —las computadas por la Secretaría General de Industria—, sin contar, por tanto, el macropedido que desveló FARO de Rodman Polyships para República Democrática del Congo.

En cuanto a carga de trabajo, esta cartera acaricia las 145.000 toneladas de arqueo bruto compensado (CGT), un umbral desconocido desde el vendaval del viejo tax lease, que arrasó sin miramientos la actividad de astilleros y el ecosistema de empresas auxiliares a comienzos de la pasada década. Es cierto que en los ejercicios 2019 y 2020 el naval sumaba más CGT, pero solo sobre el papel: en este cómputo figuraban los dos ferris de Hijos de J. Barreras para Havila Kystruten, de los que solo se montaron parcialmente algunos bloques, y un ferri más del mismo astillero para Naviera Armas —a través de la mercantil Afortunadas Shipping—, que ni siquiera se empezó. El contrato 1705, del crucero Evrima para The Ritz-Carlton Yacht Collection, abandonó Vigo a medio hacer. De Barreras solo queda el recuerdo y su dominio web pertenece ahora a una casa de apuestas de Rumanía.

Hay otras dos construcciones de calado que virtualmente están en manos ya de Armón Vigo. Como también avanzó este periódico, el Tribunal Administrativo ha dado la razón al equipo de Laudelino Alperi en el recurso que interpuso contra la adjudicación a Zamakona del contrato de 80 millones de euros para dos embarcaciones de Salvamento Marítimo. Este mismo martes la Plataforma de Contratación hizo oficial la anulación del pedido al astillero vasco, que todavía puede recurrir a la vía contencioso-administrativa. Salvo que los tribunales, eventualmente, le den la razón, esas unidades para Salvamento, de 58 metros de eslora y 31 meses de plazo de entrega, se harán en Beiramar. Más complicado lo tiene Freire, a priori, para adjudicarse la construcción de dos oceanográficos para Indonesia, con otros 82,5 millones de presupuesto: la puntuación técnica otorgada por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia (BRIN, según las siglas del idioma local) ha valorado mejor la propuesta del grupo naval francés Piriou.

Así fue la botadura del primer ferri de la era Armón Vigo en Barreras

Armón Vigo

La capacidad

En todo caso, el empuje de Freire ha sido providencial para armar este ciclo expansivo en cuanto a actividad contractual en el naval gallego, mano a mano con Grupo Armón y Nodosa. De hecho, la carga de trabajo en CGT ha escalado a niveles previos al viejo tax lease a pesar de que ahora ya no están en la ecuación algunos de los astilleros que sí operaban entonces, o que sí tenían actividad en nuevas construcciones. Es el caso de Factorías VulcanoAstilleros San Enrique es la sociedad que asumió las instalaciones y la concesión—, Valiña o MCíes; las unidades productivas de Barreras y Factoría Naval de Marín fueron revitalizadas por Armón y Nodosa, respectivamente, y Metalships entregó su último encargo de nueva construcción, el imponente Sea Cloud Spirit, en junio de 2021.

Aun así, los astilleros han desplegado su capacidad de adaptación para adentrarse en nichos desconocidos como la eólica marina offshore, los buques para acuicultura oceánica o las unidades para segmentos de Defensa, en clara curva ascendente. Con la contribución cada vez más relevante, también, de empresas de menor tamaño —Aister acaba de poner en vigor un catamarán de 4,3 millones de euros para Saint-Pierre et Miquelon— o especializadas en embarcaciones de poliéster reforzado con fibra de vidrio. Rodman, protagonista absoluto en este último segmento, avanza en el mayor contrato de su historia: las 19 patrulleras, de entre 11 y 35 metros de eslora, para el Ministère de la Défense Nationale et des Anciens Combattants por más de 50 millones de euros.

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