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Movilizaciones

Los sindicatos del metal de Pontevedra planean sumar tres jornadas de huelga ante la falta de acuerdo en la negociación del convenio

El nuevo cese de actividad está propuesto para los días 19, 20 y 21 de mayo, coincidiendo con la feria Navalia

Las patronales manifiestan que el rechazo al preacuerdo, que proponía una subida salarial del 14,5% en cuatro años, «resulta injustificable»

Los representantes de los sindicatos del metal en la rueda de prensa sindical de este martes.

Los representantes de los sindicatos del metal en la rueda de prensa sindical de este martes. / FdV

Vigo

Tras la falta de consenso en la firma de un posible preacuerdo durante la mesa de negociación del nuevo convenio del metal de la provincia de Pontevedra, los sindicatos (CC OO, UGT y CIG) llaman a los 30.000 trabajadores del sector a movilizarse. A las tres jornadas de paro previamente anunciadas para el 7, 13 y 14 de este mes, las centrales planean sumar tres huelgas adicionales al calendario los días 19, 20 y 21 de mayo por la «cabezonería» de las patronales. Estas nuevas fechas coinciden con la celebración en el Ifevi de la Feria Internacional de la Industria Naval (Navalia).

Asime, Atra e Instalectra acudieron a la cita de este lunes, la decimotercera ya, con el fin de evitar la huelga, pero sin éxito. «Resulta incomprensible», señalan, que no se haya firmado el preacuerdo. Entre otros avances que los representantes de los trabajadores tildan de insuficientes, las patronales proponían un convenio con una vigencia de cuatro años que incluía una subida salarial acumulada del 14,5% (un 5% en este 2026). Una cifra que, según las empresas, «garantiza el poder adquisitivo» de los trabajadores. Algo en lo que los sindicatos no concuerdan debido a la situación internacional derivada del conflicto bélico en Oriente Próximo, ya que la revisión de la cláusula salarial conforme al IPC está topada al 2%.

La oferta también incorporaba otras medidas en materia de jornada, clasificación profesional y conciliación que las centrales tildaron de insuficientes. «Exigimos el 16% de subida salarial, la jornada continua de verano (mínimo dos meses) y reclamamos el Grupo 4 para oficiales de primera y pluses en el naval», comentan desde CC OO.

Xulio Fernández, representante de la CIG, lamenta que no se haya hablado de subrogación, que la patronal «se niegue a regular los fijos discontinuos» y no tenga en cuenta el estrés térmico al que se someten los trabajadores navales, especialmente durante la temporada estival. Santiago García, portavoz de CC OO, afirma que en las negociaciones pretendían «un convenio que dignificara al sector y lo hiciese atractivo», pero que presenta un problema de «condiciones laborales muy grave, con accidentes sobre todo en el naval que hay que corregir sí o sí».

Este rechazo sindical al ultimátum de las empresas provoca que den un paso atrás como represalia y bajan su propuesta a la de la décima reunión: un incremento salarial del 13% y la reducción de ocho horas de jornada anual aplicable en 2028, en lugar de 2027. Esta falta de avances en la negociación sitúa al metal en un escenario de conflicto en un momento clave para el sector, con niveles de actividad y facturación elevados, pero en el que existen dificultades para encontrar mano de obra cualificada. «Pensamos que algunos sindicatos están priorizando su agenda de movilizaciones por encima de cualquier negociación real, demostrando que su único objetivo parece ser la movilización», proclama el empresariado.

UGT proclama que se suma al paro «por responsabilidad y coherencia sindical», pero no comparten «el momento ni las formas» en los que la CIG decidió convocar «de manera unilateral» la movilización para este jueves. Defienden que «la huelga debe utilizarse como último recurso» e instan a la patronal a retomar la negociación. «Bloquear un acuerdo por diferencias en aspectos concretos resulta incomprensible y perjudicial. No se puede llevar al conjunto del sector a una huelga por cuestiones que deben resolverse desde el diálogo», subrayan desde el sindicato.

Se mantienen firmes en que su objetivo es «agotar todas las vías de negociación antes de recurrir a medidas de presión» y exigen no retroceder en los avances ya conseguidos para «alcanzar un convenio que mejore de forma efectiva las condiciones laborales, salariales y sociales del conjunto del sector». «Esperamos que ninguna organización sindical firme un convenio que esté por debajo de lo ya logrado hasta ahora en la mesa de negociación. Rebajar estas condiciones supondría un retroceso injustificable y una pérdida directa de derechos para los trabajadores y trabajadoras», concluyen desde UGT.

Las patronales, hasta el momento, se muestran inflexibles a realizar alguna mejora adicional. Consideran que «la parte sindical aboca a los trabajadores del sector a un callejón sin salida» y recuerdan que «cada día de huelga merma aproximadamente un 0,5% de su salario anual». Asimismo, solicitan a las autoridades competentes que no se autoricen manifestaciones en lugares que impidan el «derecho a la circulación ciudadana y al trabajo».

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