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Día Internacional de los Trabajadores

Miles de personas claman por la paz, mejores salarios y vivienda digna en las protestas del Primero de Mayo en Vigo

CC OO y UGT (por un lado) y la CIG (en solitario) realizan dos marchas simultáneas que repulsan la guerra en Oriente Medio y exigen unas condiciones laborales adecuadas para la clase obrera

En total, los tres sindicatos aseguran haber movilizado a 43.000 personas entre ambas manifestaciones

Primero de Mayo en Vigo: CC OO y UGT marchan juntas desde Coia bajo el lema «Dereitos, non fronteiras. Salarios, vivenda e democracia»

Pedro Mina

Vigo

«A ti que estás mirando, tamén che están roubando», les decían este viernes a los transeúntes que caminaban por las aceras, despistados, algunos de los manifestantes que tomaron Vigo para reivindicar el Día Internacional de los Trabajadores. No había excusa para quedarse en casa ni por el tiempo, un sol que centelleaba entre las nubes y calentaba las calles junto a las mil y una consignas que se repitieron, como «sen loita non hai dereitos» o «sen unión non hai vitoria», ni por el motivo: clamar por la paz, por mejores salarios y por una vivienda digna. La ciudad dio el pistoletazo de salida a sus dos grandes mareas humanas poco después de las 12.00 horas. La primera, convocada por CC OO y UGT ante el monumento al barco Bernardo Alfageme, dedicado «á xente do mar»; la segunda, por la CIG en A Doblada. Protestas de distinto color, con matices y signos políticos varios, pero que coincidieron en el trasfondo de muchas cuestiones, como el rechazo a la guerra en Oriente Medio o a la ultraderecha, y la necesidad de dar la batalla por unas condiciones laborales adecuadas para la clase obrera.

Ambas marchas avanzaron por la urbe olívica cargando también contra la presión inflacionista y exigiendo un refuerzo de la seguridad en el trabajo, tras una movilización previa realizada por CGT, CUT y el Sindicato Ferroviario que denunció que «o fascismo é capitalismo». «Á clase traballadora só pode salvala a propia clase traballadora», subrayaron las centrales alternativas, que llamaron a la ciudadanía a no dejarse engañar «por falsos profetas que só pretenden encher os seus petos ao tempo que promoven a xenofobia, o racismo, o machismo e a explotación».

La manifestación de CC OO y UGT comenzaría poco después a golpe de tambor, al grito de «Non somos máquinas de produción, queremos tempo para a conciliación» o «Xornada reducida, mellora a vida». «Non é xusto, non é normal, a diferenza salarial», se pudo escuchar también entre otras arengas, como «Saúde mental, dereito mundial» o «Brecha salarial, vergoña social».

«Contra o goberno, contra a patronal, loita obreira, acción sindical», clamaron por su parte los manifestantes de la concentración de la CIG, que criticaron las medidas impulsadas por el Ejecutivo español en el ámbito del trabajo («Nin pacto social nin reforma laboral») y el alza de las tensiones geopolíticas («OTAN non, bases fóra»). «Traballo digno na nosa terra», demandaron los asistentes desde las calles. Porque «na rúa a loita continúa».

Entre las miles de personas que este viernes tomaron Vigo para reivindicar los derechos de los trabajadores se encontraban el alcalde de Vigo, Abel Caballero; el delegado de la Zona Franca, David Regades; o la senadora socialista Carmela Silva, que acudieron a la protesta organizada por CC OO y UGT. «La economía está tirando mucho en Vigo. Vivimos un momento francamente bueno y eso tiene que redundar en los salarios», señaló el regidor, que pidió «una jornada laboral más reducida» junto a la revalorización de los sueldos: «Es conveniente que esta buena marcha de la ciudad se reparta lo mejor posible».

Según las cifras proporcionadas a FARO por las plataformas convocantes, unas 43.000 personas recorrieron en total la urbe olívica entre las dos grandes manifestaciones: 25.000 en la que organizaron CC OO y UGT frente a las 18.000 que movilizó la CIG.

La CIG carga contra las patronales del metal y el textil

El secretario comarcal de la CIG de Vigo, Alberto Gonçalves, intervino nada más llegar la movilización nacionalista a la recta final de Policarpo Sanz, a la altura del Teatro García Barbón. El líder sindicalista arrancó su discurso condenando la guerra de Oriente Medio y enviando desde Vigo «a nosa fraternal solidariedade internacionalista con todos os pobos que están a padecer os golpes da barbarie imperialista», con palabras de apoyo para Venezuela, «que segue a reclamar o retorno do presidente Nicolás Maduro», y para Cuba, por resistir «o asedio criminal e o bloqueo económico, comercial e enerxético» de los Estados Unidos.

En el plano laboral, Gonçalves puso el foco en los conflictos sectoriales que se libran en Galicia, «como o farán dentro de poucos días, o vindeiro 7 de maio, os traballadores do Metal para esixir un convenio digno», en referencia a la huelga convocada en la provincia de Pontevedra. También criticó los acuerdos centralizados en el ámbito del textil en alusión al convenio ARTE, «ao que desde a CIG dicimos rotundamente non».

Gonçalves también cargó contra las políticas de las Administraciones estatal y autonómica, a las que responsabilizó del deterioro industrial y del aumento de la precariedad en Vigo y su área. En este sentido, defendió que la organización seguirá desplegando toda su «capacidade organizativa, de conflito e mobilización», insistiendo en que la única vía de avance pasa por la presión social y la defensa activa de los derechos laborales frente a lo que calificó como retrocesos estructurales.

CC OO y UGT piden una IA «ao servizo das persoas»

En el otro extremo de la ciudad, en Castrelos, los secretarios generales de UGT Vigo, Ernesto Fontanes, y CC OO Vigo, Montserrat Carrera, leyeron un manifiesto conjunto en el que también expresaron su más absoluta repulsa hacia «os réximes autárquicos e plutocráticos, liderados pola administración Trump», asegurando que «están a erosionar o equilibrio da orde internacional». Los representantes sindicales censuraron del mismo modo el avance de la ultraderecha, «unha ameaza crecente que se infiltra como cabalo de Troia no seo das nosas sociedades». Su proliferación, incidieron, alimenta escenas homófobas y racistas «como as acontecidas hai uns meses na cidade de Torre Pacheco ou os cánticos contra a poboación musulmá escoitados recentemente no partido de fútbol da selección española».

«España debe afrontar ademais retos estruturais que requiren respostas de Estado: a emerxencia climática, a vertebración territorial, o reto demográfico (que afecta especialmente a mozos e persoas migrantes) e o reforzo dos servizos públicos», remarcaron asimismo Fontanes y Carrera, haciendo hincapié en la problemática de la vivienda, que «converteuse nunha emerxencia social». «Non pode ser tratada como un ben de especulación», denunciaron al respecto: «É imprescindible un pacto social e político e unha intervención pública decidida que garanta o acceso a unha vivenda digna».

A nivel laboral, los líderes de UGT y CC OO en Vigo indicaron que «o fortalecemento da negociación colectiva debe ser unha prioridade». «Necesitamos un novo impulso do Acordo polo Emprego e a Negociación Colectiva que permita seguir elevando os salarios, reducir a xornada laboral e distribuír de xeito xusto os incrementos de marxes e beneficios obtidos pola inmensa maioría das empresas do noso país», evidenciaron, además de referirse al actual contexto de transformación tecnológica para afirmar que «a dixitalización e a intelixencia artificial deben estar ao servizo das persoas traballadoras». «A mellora da produtividade debe traducirse en mellores salarios, menos tempo de traballo e máis dereitos, non en maior precariedade ou control empresarial», zanjaron.

No rotundo a «criminalizar» al trabajador por las bajas

A nivel autonómico, la principal manifestación convocada por CC OO y UGT tuvo lugar en A Coruña, mientras que la CIG trasladó su gran centro de movilización de Vigo a Lugo para denunciar la «deriva autoritaria» del PP por la moción de censura que los populares plantean con la concejala tránsfuga María Reigosa en el Concello, gobernado hasta ahora por el PSOE con el BNG.

Los secretarios generales de UGT Galicia y CC OO Galicia, Cristóbal Medeiros y Amelia Pérez, lanzaron duros reproches contra los intentos de la Xunta de reforzar los controles a los trabajadores en situación de baja médica y de «criminalizar» ese «mal llamado absentismo laboral». De igual manera se pronunció el secretario general de CIG, Paulo Carril, que advirtió de las mismas intenciones por parte del Gobierno gallego con el apoyo de la patronal, lo que a su juicio también supone «criminalizar» a la clase obrera.

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