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Despliegue de las renovables

El hidrógeno verde deshoja la margarita en Galicia: entra «en fase de criba y consolidación» con solo 6 de los 30 proyectos anunciados en tramitación activa

La asociación gallega del sector advierte de la necesidad de consolidar los modelos de negocio y cerrar acuerdos con consumidores industriales para allanar el futuro

Ninguno tiene todavía la decisión final de inversión tomada

Infografía de la dispensadora de hidrógeno verde del proyecto Julio Verne en Vigo.

Infografía de la dispensadora de hidrógeno verde del proyecto Julio Verne en Vigo. / FDV

Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Hubo un momento en el que parecía que el hidrógeno renovable sería el todopoderoso salvador de la transición energética, pensando especialmente en aquellos sectores más vinculados a los combustibles fósiles y con mayores dificultades para descarbonizarse. Y Galicia lo tiene todo en principio para protagonizar la eclosión del oro verde. Los recursos hídricos necesarios para el proceso de electrólisis que descompone las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno, un excedente de producción de electricidad con tecnologías verdes —sobre todo hidráulica y eólica— para alimentar las plantas, la posición privilegiada en las rutas marítimas y un fuerte pulso innovador. Se llegaron a presentar hasta 30 proyectos con una inversión conjunta de 2.100 millones de euros, según el primer mapa de capacidades elaborado por la Asociación Gallega del Hidrógeno (AGH2) a finales de 2024. Por el momento, solo 6 «se mantenían en tramitación activa» al cierre del pasado año.

El informe de seguimiento que acaba de publicar la entidad participada por casi medio centenar de empresas vinculadas a toda la cadena de valor de la energía, administraciones públicas y centros de conocimiento admite que el ecosistema del hidrógeno verde en Galicia ha saltado «desde una fase de impulso mediático hacia una etapa de maduración progresiva y selección de proyectos viables». «Una fase de criba y consolidación», remarca, con el «reto inmediato» de «convertir ese potencial en proyectos con decisión final de inversión, demanda industrial asegurada y acceso a financiación europea directa». Y apunta dos ventanas de oportunidad a la vuelta de la esquina: las convocatorias activas de subastas del Banco Europeo del Hidrógeno (BEH) lanzado por la Comisión Europea y la financiación de las actividades de I+D en el sector a cargo del Clean Hydrogen Partnership.

«Esta tendencia no es exclusiva de Galicia, sino que refleja un patrón generalizado en España y Europa, donde el foco se ha desplazado desde el anuncio de proyectos hacia la demostración de viabilidad real», señalan los responsables de AGH2. «Galicia cuenta con activos reales para desarrollar el hidrógeno verde -enfatiza su presidente, José Ramón Barreiro-, y el objetivo ahora es que esos activos se traduzcan en proyectos operativos».

En tramitación

La planta de producción de 20 megavatios (MW) y 2.990 toneladas anuales de Accionaplug en Morás (Arteixo) acaba de recibir la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable y está a la espera de la autorización ambiental integrada. También dispone del visto bueno ambiental el H2Pole de Reganosa y EPD en As Pontes, con una generación estimada de 15.000 toneladas por ejercicio y 156 millones de inversión. Ahora va de la mano de Forestal del Atlántico y su proyecto Triskelion de fabricación de e-metanol (181 millones) para alumbrar el Valdo Eume, reconocido como estratégico por la Comisión Europea para acelerar su tramitación y acceder a fondos públicos.

El Green Meiga de Iberdrola y Foresa en Begonte contempla sacar al mercado 100.000 toneladas anuales de metanol verde. Su presupuesto ronda los 500 millones y la entrada en operación será 2027. El Valle H2 A Coruña está liderado por Ignis y prevé un músculo de 251,8 MW (170 millones de euros, con subvención estatal). Completa el listado el Julio Verne en Vigo, la primera planta de hidrógeno verde en un puerto de Galicia con una potencia de 2 MW y 4,5 millones de inversión.

En ninguno de los casos está tomada la decisión final de inversión. ¿De qué dependerá? Según la AGH2, de consolidar el modelo de negocio y cerrar acuerdos en firme de demanda industrial. Dos prioridades «inmediatas» para poder acceder a financiación de bancos e inversores.

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