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Nuevo ciclo tecnológico

El empleo en las TIC gallegas: entre la competencia global y «las oportunidades significativas para jóvenes»

El sector asegura que se pueden «reubicar o readaptar» ciertos perfiles ya existentes a la eclosión de nuevas tecnologías como la IA

Un empleado teletrabajando.

Un empleado teletrabajando. / Emilio Naranjo

Vigo

«Diversos estudios sitúan en torno al 25-30% el porcentaje de egresados STEM gallegos que desarrolla su carrera fuera de Galicia», recuerda Luis Rey, director de operaciones de la Asociación de Empresas de Tecnología de Galicia (INEO). En un mercado globalizado, la competencia por el talento carece de fronteras. El teletrabajo supone una nueva amenaza. Los gallegos pueden trabajar para empresas nacionales o internacionales a distancia, sin moverse de la comunidad. Se genera así parte del valor añadido fiscal y empresarial fuera. «No absorbemos todo el talento que se produce en Galicia ni retenemos a todos los profesionales gallegos. En parte, por eso tenemos vacantes, porque nuestros empleados viven en un entorno global. Pueden trabajar sin moverse de su casa para cualquier empresa del mundo, por eso nos es difícil competir en salarios», asume Antonio Rodríguez, presidente del Clúster TIC de Galicia.

Es, además, una competencia con países con otra capacidad adquisitiva. «Al igual que allí el café cuesta cuatro euros y el piso 3.500, el salario también es mayor». A pesar de que muchas multinacionales cuentan con coeficientes reductores al trasladar el salario al país de destino, el importe «sigue siendo más que la media de aquí». Además, al trabajar para clientes españoles que se acogen a la economía nacional, estos también tienen limitada su capacidad de pago, lo que imposibilita una subida considerable de los precios. «Trabajar para clientes internacionales es fácil de decir, pero no lo consigue la gran masa de las empresas», zanja Rodríguez.

Oportunidades para jóvenes

«Hay oportunidades reales y muy significativas para los jóvenes en el sector», tal y como indica Luis Rey. Subraya que, en Galicia, las titulaciones STEM presentan tasas de inserción laboral superiores al 90% en los dos primeros años tras finalizar los estudios. En algunas ingenierías, la cifra supera el 95%. En determinados ámbitos tecnológicos —como desarrollo en nuevas plataformas o aplicaciones de IA— «un perfil junior bien formado puede aportar valor rápidamente», aunque «la mayor presión salarial y de demanda se concentra en perfiles que tienen de tres a cinco años de experiencia, especialmente en puestos estratégicos». Esta incorporación de profesionales más jóvenes normalmente corresponde a una apuesta de los empresarios por la renovación.

La tecnología está en constante cambio y ello provoca ciertos desafíos. «El reto que vamos a tener todos es transformar los perfiles dentro de las STEM en función de la evolución tecnológica», opina Fernando Jiménez, gerente de Gradiant. Por ejemplo, hoy en día, todas las entidades están muy centradas en la inteligencia artificial: «se trata de reubicar o adaptar ciertos tipos de perfiles a las nuevas tecnologías que vayan surgiendo».

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