Tramitación de Conso II
El coloso de Iberdrola para almacenar electricidad en Galicia tendrá 8 años de obras y un impacto «moderado» en el medio ambiente
La megacentral bombeo contará con capacidad para almacenar una cuarta parte de toda la producción eléctrica de Galicia y generar el equivalente al consumo de un millón de hogares
Los trabajos de ingeniería y el equipamiento costarán 569,6 millones de euros

Trabajos de rehabilitación en la central hidroeléctrica Soutelo de Iberdrola, una de las que integra el aprovechamiento de Bibey. / Iberdrola

La Comisión Europea acaba de incluir la megacentral hidroeléctrica de bombeo Conso II de Iberdrola en Galicia en la segunda lista de Proyectos de Interés Común (PIC) y Proyectos de Interés Mutuo (PIM) entre un total de 235 propuestas de infraestructuras energéticas de refuerzo de la conectividad en la UE para aliviar el lastre de las importaciones de combustibles fósiles y dar alas a la descarbonización de la economía. Como sucedió con la nueva línea entre la comunidad y el norte de Portugal, una gran autopista eléctrica para duplicar la capacidad de intercambio entre ambos países y exprimir el abaratamiento de los precios por la producción renovable; y Valdo Eume, el valle del hidrógeno verde liderado por Reganosa y Forestal del Atlántico. Además de abrir la puerta a una tramitación simplificada y la financiación pública, Bruselas reconoce expresamente el relevante papel de la gigabatería para avanzar en la creación de un mercado energético único. Será la mayor despensa de electricidad de la Península por los 1.800 megavatios (MW) de capacidad para absorber el excedente en momentos de abundante generación de las tecnologías limpias y bajo consumo, y una de las que más potencia tendrá en todo el continente.
Iberdrola todavía no decidió si finalmente la construirá. La enmarca en su estrategia «para tener cartera de proyectos de almacenamiento». Pone como condiciones «una amplia concesión» y los pagos por capacidad, la retribución que se da a las instalaciones que funcionan como colchones del sistema para garantizar el suministro y evitar apagones. Aunque la compañía liderada por Ignacio Sánchez Galán sigue tramitándola. El proyecto definitivo está en manos del Ministerio para la Transición Ecológica, junto con el estudio ambiental y los análisis específicos de afección a Red Natura, calidad del aire, ruido, aguas, geología o arqueología. Entraron en la ventanilla de la administración a principios del pasado mes de marzo, según pudo confirmar FARO. ¿El diagnóstico? Un impacto «moderado». Todas las hidroeléctricas arrastran un largo peregrinaje de autorizaciones y la construcción lleva tiempo. Y esta, a pesar de usar embalses ya existentes, estima ocho años de obras.

Uno de los embalses que se usarán para Conso II. / Iberdrola
El proyecto se presenta como una repotenciación de la actual «unidad funcional Bibey», que incluye también los ríos Camba, Conso, Cenza y Jares. Hay tres hidroeléctricas en operación ya: Soutelo, Conso y Puente Bibey. Suman 718 MW en turbinación y 348 en bombeo. Ahí se integraría el refuerzo de 1.800 MW que planea Iberdrola. Aprovechando el desnivel de 689 metros existente entre los embalses de Cenza y Bao, el proyecto contempla la construcción de un circuito subterráneo de 6 kilómetros de enlace entre ambos y una central en caverna también bajo tierra donde se ubicarán seis turbinas. Se diseña como «un almacenamiento de bombeo puro» porque funcionará a modo de circuito cerrado. No afectará, por tanto, al resto de las instalaciones en funcionamiento y, además, le hace especialmente resiliente frente a las oscilaciones de agua por el cambio climático.

Esquema general de los aprovechamientos en el Bibey. / Iberdrola
En la documentación trasladada al departamento liderado por Sara Aagesen, la compañía recuerda que Conso II, emplazada en el municipio de Vilariño de Conso, se concibió como una central reversible de 900 MW. Lo adelantó este periódico. El 7 de abril de 2021 presentó una alegación a la propuesta de Planificación de la Red de Transporte de Electricidad 2021-2026 para conseguir el correspondiente enchufe con el doble de potencia. España dispone ahora mismo de unos 6.000 MW en bombeo y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima con horizonte 2030 aspira a llegar a los 9.500. «El nuevo aprovechamiento de Conso II supone por sí solo un 51,7% del total de la potencia de bombeo necesaria para cumplir con los objetivos marcados en dicho plan», destaca Iberdrola en el estudio de impacto ambiental, lo que «aportará una mayor capacidad de gestión a la generación, cumplirá con el objetivo de reducción de los vertidos [en referencia a la energía que se pierde por falta de demanda] y la maximización de la capacidad de producción de las tecnologías renovables no gestionables».
Sus promotores ensalzan la «reserva energética muy elevada» que aporta Conso II «en relación con otros bombeos que requieran la construcción de un nuevo depósito superior». El músculo de almacenamiento entre Cenza y Bao asciende a 58 gigavatios hora (GWh). «Se disponen de hasta 31,5 horas de turbinación/38,1 horas de bombeo para el nuevo aprovechamiento, o bien de 27,8 horas de turbinación/35,8 horas de bombeo funcionando de forma conjunta con la central de Soutelo», detalla. Valores muy elevados de horas en la función de despensa eléctrica «que cubren ciclos diarios y además aportan una reserva adicional de seguridad al sistema eléctrico durante periodos mayores».
En concreto, Iberdrola considera «un ciclo ordinario y equilibrado semanal» de 57 horas de bombeo —es decir, captando agua del embalse inferior— que permitiría obtener 44 horas de turbinación —volviendo a soltar el agua para la producción de electricidad—. Al cabo del año, las horas de turbinación superarían las 2.300 y casi 3.000 de bombeo. ¿Y cómo se traduce esto energía? Conso II será capaz de absorber una cuarta parte de toda la electricidad generada en Galicia en 2025. Su otra vertiente, como productora convencional, dejaría una inyección equivalente a lo que consumen un millón de hogares.
Sin contar el IVA, el presupuesto en ingeniería asciende a 29,9 millones de euros. El equipamiento electromecánico costará otros 427,4 millones. Incorporando la ejecución por contrata, la inversión total en Conso II llega hasta los 569,6 millones de euros. El plan de vigilancia ambiental durante los 8 años de obras y el primero en explotación supera los 632.000 euros.
Los técnicos de Iberdrola identifican el paisaje como el elemento más afectado, «consecuencia de la visibilidad que tendrá la línea eléctrica aérea» de alrededor de dos kilómetros entre la central y la subestación y el trazado en superficie de las tuberías forzadas. La mayor parte de los impactos sobre Red Natura serán «temporales» por el propio desarrollo de los trabajos. En el otro lado de la balanza, la empresa pone la contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La producción de electricidad verde prevista supondrá una bajada media de alrededor de 1,5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales. Y el empuje en el empleo: en los trabajos participarán unos 3.600 trabajadores. No detalla cuántos empleados se necesitarán después en operación y mantenimiento de la central.
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