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Conflicto laboral

CC OO sigue los pasos de la CIG y amenaza con una huelga en el metal si no hay avances en la negociación del convenio

El sindicato apela como «primera medida» a dejar de hacer horas extras y llama al resto de centrales a unir fuerzas en las movilizaciones, con la posibilidad de un paro indefinido

Una de las mesas negociadoras del convenio del metal de Pontevedra.

Una de las mesas negociadoras del convenio del metal de Pontevedra. / Alba Villar

Vigo

Las patronales (Atra, Asime e Instalectra) y los sindicatos (CC OO, UGT y CIG) del sector del metal parece que están cada vez más lejos de llegar a un consenso en la mesa negociadora del convenio colectivo en la provincia de Pontevedra, que afecta a unos 30.000 trabajadores. La asamblea de delegados de CC OO del sector se reunió este viernes «para imponer medidas de presión». Ante el «inmovilismo» de la patronal, «instamos a acabar con la convocatoria de huelga de días», en referencia a la protesta impulsada por la CIG para el 7 de mayo, y «a organizar una huelga indefinida que provoque que de verdad se muevan las posturas», proclama Santiago García, portavoz de CC OO.

La última oferta del empresariado es un convenio de cuatro años de vigencia con una subida salarial del 13% y una actualización de los sueldos conforme al IPC con un tope del 2%. «Seguimos pensando que cuatro años es demasiado tiempo como para tener certeza de un incremento que asegure que no haya pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores», defiende Rodolfo Otero, secretario de organización de CC OO-Industria en Vigo, en relación con la situación de incertidumbre internacional derivada del conflicto bélico en Irán. Las condiciones mínimas que fija la central sindical «como punto de partida» para firmar un preacuerdo de esa duración son un aumento salarial del 16%—tres puntos por encima de la propuesta de las empresas—; la posibilidad de realizar jornada continua en la temporada estival para hacer frente al estrés térmico al que se someten los empleados derivados de la exposición a altas temperaturas; una diferenciación económica de al menos 50 euros entre el oficial de 2ª y el de 1ª, así como su inclusión en el Grupo 4; y el pago de complementos por toxicidad y penosidad.

«En el caso de que la patronal bajase la duración del convenio a tres o dos años, repercutiría en todos los conceptos que estamos valorando. Todo va a depender de los movimientos que se puedan hacer», indica el secretario de organización de CC OO-Industria vigués. «No estamos pidiendo utopías —añade—, sino cuestiones reales que nos tiene que llevar a un acuerdo justo».

El sindicato toma una «primera medida» de manera inmediata: «dejar de hacer desde ya horas extraordinarias». «Es una forma de trasladar a la patronal el malestar de los trabajadores hasta que tome en consideración el poder realizar algún tipo de avance», expresa Otero. Asimismo, subraya la importancia de priorizar la unidad sindical para conseguir las reivindicaciones, especialmente tras la propuesta a la parte empresarial de una plataforma unitaria. «Trasladaremos este posicionamiento a las otras centrales sindicales para que nos pongamos de acuerdo juntos y dar una imagen de unión y solidaridad hacia los trabajadores», manifiesta. CIG, por su parte, ya se había adelantado de manera individual mediante la convocatoria de una jornada de paro el próximo 7 de mayo.

UGT también comparte la idea de que «para una movilización o una huelga se debe de contar con todos los sindicatos y no hacerlo de forma individual», tal y como indica su portavoz Cristian González. No obstante, de momento se mantienen a la espera del resultado de la próxima reunión, agendada para el martes 28 de abril. En el caso de no haber avances, se unirían a las medidas de presión: «o preacuerdo o movilización».

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