La crisis energética amenaza con romper las cuentas de la pizarra gallega
El sector denuncia el impacto del encarecimiento del transporte y urge apoyos similares a los de otros sectores primarios

Mina de A Fraguiña, la mayor explotación subterránea de pizarra del mundo, en Carballeda de Valdeorras. / Cafersa
La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio ha encendido todas las alarmas en una de las industrias gallegas con más peso a nivel internacional. La Federación Nacional de la Pizarra lleva semanas advirtiendo del fuerte impacto que el encarecimiento de los carburantes y del transporte está teniendo sobre una actividad estratégica para comarcas como Valdeorras, donde el sector contribuye a sostener la economía local.
La organización empresarial asegura que la escalada de costes está afectando de lleno a la competitividad de un gremio intensivo en consumo de combustible y profundamente dependiente de la logística. Ambos factores influyen en todo el ciclo productivo: desde la extracción en cantera hasta el traslado a fábrica, pasando por los desplazamientos del personal y la expedición del producto final al extranjero.
«Nos encontramos ante una situación muy preocupante», resume el presidente de la Federación Nacional de la Pizarra, Eliseo López, que pone el foco en una cadena de sobrecostes que amenaza con erosionar la posición internacional de un producto emblemático de Galicia. «La subida de los carburantes encarece el precio del transporte y genera un impacto muy negativo en un sector como el nuestro, fuertemente dependiente de la exportación y de la logística», advierte.
La preocupación no es menor. En torno al 95% de la producción de pizarra se destina a mercados exteriores, y aproximadamente el 80% de esos envíos se realiza por carretera. Esa dependencia convierte cada repunte del diésel y cada incremento en los costes del transporte en una amenaza directa para la cuenta de resultados de las empresas, especialmente en un contexto internacional en el que, comoe indica el sector, resulta muy difícil trasladar esos aumentos al precio final sin perder pedidos frente a materiales alternativos.
Ahí reside precisamente uno de los principales temores de la industria gallega: quedar atrapada entre unos costes cada vez más altos y un mercado cada vez más competitivo. Los combustibles son ya la segunda partida de gasto más importante para las empresas pizarreras, solo por detrás del capítulo de personal, en una actividad además intensiva en mano de obra.
Ante esta situación, la Federación Nacional de la Pizarra reclama una respuesta urgente por parte de las administraciones, a las que urge a activar medidas equivalentes a las ya aprobadas para otros sectores primarios, como la agricultura, la ganadería o la pesca, que cuentan con mecanismos específicos para amortiguar la subida del combustible, desde ayudas directas por litro consumido hasta líneas de financiación orientadas a reforzar la liquidez empresarial.
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