Las empresas gallegas no cubren cuatro de cada diez bajas laborales
Un informe de la Universidade de Santiago y la UVigo advierte: el absentismo crece y dura más
La Xunta prepara un plan integral de diálogo con empresas y sindicatos
Santiago Lago cifra el impacto total en más de 2.000 millones de euros anuales

El catedrático de la USC, Santiago Lago (i) y el conselleiro de Emprego, José González, presentan el informe / Xoán Álvarez
Roi Rodríguez
Galicia se sitúa entre las comunidades con mayor nivel de absentismo laboral del país, con un 7,6% de jornadas perdidas, por encima del 6,3% de la media española, y con un problema añadido que agrava su impacto económico: alrededor del 40% de las bajas laborales no se sustituyen, lo que supone trabajo que deja de hacerse y una pérdida directa de actividad que lastra el crecimiento de la economía gallega. Así lo refleja un amplio informe elaborado por investigadores de la Universidade de Santiago y la Universidade de Vigo, que analiza en profundidad la evolución del fenómeno y su impacto en la comunidad.
El estudio, presentado este lunes en la capital gallega en el marco del impulso al diálogo social de la Xunta, combina datos económicos, sanitarios y laborales para dibujar un diagnóstico detallado del absentismo. El conselleiro de Emprego, José González, defendió en rueda de prensa la necesidad de abordar el problema sin cuestionar derechos laborales básicos, pero actuando sobre las disfunciones del sistema. «Hay un derecho legítimo a la baja cuando existe enfermedad o lesión, pero también debemos reducir disfunciones y posibles abusos», señaló durante la presentación.
En la misma línea, el catedrático de Economía de la USC y coordinador del informe, Santiago Lago Peñas, subrayó la magnitud del fenómeno en Galicia y su impacto económico. «No es solo que las bajas duren más, es que hay más bajas», afirmó, al explicar que el aumento del absentismo no se debe únicamente a la duración de los procesos, sino también a su mayor frecuencia.
El informe ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar de las dos universidades gallegas, formado por Santiago Lago Peñas, María Cadaval y María Bastida (USC), junto con Xavier Martínez-Cobas y Alberto Vaquero (Universidade de Vigo). Todos ellos coinciden en que se trata de un fenómeno complejo y difícil de explicar con factores tradicionales.
Un problema concentrado en las bajas médicas
Uno de los datos más relevantes del estudio es que alrededor del 80% del absentismo total corresponde a incapacidades temporales, y dentro de estas, más del 90% se deben a contingencias comunes, es decir, enfermedades no vinculadas directamente a accidentes laborales. De hecho, los accidentes de trabajo apenas representan un 0,5% del total.
En cuanto a la evolución reciente, los investigadores señalan que desde 2019 el incremento del absentismo se explica en un 70% por el aumento del número de procesos de baja y en un 30% por su mayor duración, lo que confirma una tendencia doble: hay más personas que se dan de baja y las bajas duran más tiempo.
Enfermedades musculoesqueléticas y salud mental, en el centro
El análisis sanitario identifica tres grandes grupos de patologías que concentran la mayoría de las bajas: las enfermedades musculoesqueléticas, que son las más frecuentes; los problemas de salud mental, que han crecido de forma notable en los últimos años; y las neoplasias, menos comunes pero con una duración media más elevada.
En el caso de la salud mental, el informe alerta de un incremento significativo en los últimos años, pasando de alrededor del 7,5% al 15% de las bajas en el periodo más reciente analizado, con una especial incidencia en la población trabajadora de edad media.
Impacto económico de 2.000 millones
El coste del absentismo en Galicia es uno de los puntos más destacados del informe. La Seguridad Social destina cerca de 985 millones de euros al pago de prestaciones por incapacidad temporal, mientras que las empresas asumen alrededor de 964 millones de euros en costes directos.
A estas cifras se suma un elemento clave: aproximadamente un 40% de las ausencias no se cubren, lo que implica que parte del trabajo simplemente no se realiza. Según las estimaciones del estudio, esta falta de sustitución eleva el impacto total hasta superar los 2.000 millones de euros anuales, lo que equivale a cerca del 3% del PIB gallego.
«Cuando el trabajo no se sustituye, no se traslada a otro trabajador ni a una nueva contratación, simplemente se deja de hacer», explicó Santiago Lago, al detallar cómo se calcula esta pérdida de actividad económica.
Un fenómeno que no se explica solo con factores estructurales
El informe analiza también las posibles causas del mayor absentismo en Galicia, como el envejecimiento de la población, la estructura del empleo, la tasa de paro o el peso del trabajo femenino. Sin embargo, los investigadores concluyen que estos factores tienen una capacidad explicativa limitada.
«Con los factores habituales no somos capaces de explicar por qué Galicia tiene más absentismo que el resto», reconoció Lago Peñas, quien insistió en que se trata de un fenómeno multifactorial y aún no completamente explicado.
Empresas preocupadas, pero con poca capacidad de respuesta
El estudio también recoge la percepción del tejido empresarial gallego. Según los datos recopilados, alrededor del 70% de las empresas manifiestan preocupación por el absentismo, aunque muchas no cuentan con herramientas suficientes para gestionarlo.
Un tercio de las compañías, especialmente las más pequeñas, no dispone de sistemas de control, estadísticas internas ni planes específicos para abordar el problema, mientras que las grandes empresas presentan un mayor nivel de profesionalización en la gestión de estas situaciones.
Un plan integral en el marco del diálogo social
Ante este escenario, la Xunta trabaja en la elaboración de un plan integral de reducción del absentismo, que se desarrollará en el marco del diálogo social con sindicatos, empresarios y expertos.
El objetivo, según el conselleiro, es actuar sobre las causas evitables del fenómeno, como la mejora de la atención sanitaria, la prevención de riesgos laborales, la reducción de disfunciones en la gestión de bajas y el refuerzo del control, sin afectar a los derechos de los trabajadores.
El propio informe insiste en esta idea de equilibrio: no se trata de reducir derechos laborales, sino de abordar aquellas situaciones que generan costes innecesarios tanto para el sistema público como para las empresas.
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