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Escalada energética

Galicia afronta la crisis de Irán con su menor consumo de diésel desde la pandemia

Las estaciones de servicio gallegas surtieron 98.480 toneladas de gasóleo en febrero, a las puertas del impacto del conflicto en Oriente Medio

Es un 3,8% menos que un año atrás y habría que retroceder un lustro para encontrar un nivel menor, influenciado por las restricciones por el covid

Un coche llena su depósito en una gasolinera de Vigo.

Un coche llena su depósito en una gasolinera de Vigo. / Pablo Hernández Gamarra

Vigo

El diésel tiene los días contados. Lo saben en los concesionarios gallegos, que ya matriculan cinco eléctricos por cada modelo que consume este tipo de combustible, y también en las estaciones de servicio de la comunidad, que ven cómo las ventas de gasóleo no dejan de mermar. El pasado febrero, a las puertas del impacto de la escalada energética provocada por el conflicto bélico en Oriente Medio, apenas se surtieron 98.480 toneladas de este carburante en Galicia, un 3,8% menos que hace un año. Habría que retroceder un lustro, hasta 2021, para encontrar un nivel inferior para el mismo mes. Y se trata en todo caso de una cifra influenciada por la batería de medidas instauradas para contener la pandemia del covid, en plena explosión en ese momento pese a tratar de frenarse con cierres perimetrales y limitaciones a la hostelería, a las reuniones o al horario, como el famoso toque de queda.

Las restricciones a la movilidad hicieron aquel febrero, hace cinco años ya, que las gasolineras solo despacharan 83.598 toneladas de diésel, un valor muy inferior al actual, pero que aun así cae por primera vez desde entonces por debajo de las 100.000 toneladas. A este descenso ha contribuido la progresiva incorporación de coches más limpios a las carreteras, en especial híbridos, así como el mayor uso del transporte público. Así lo constatan las cifras récord de 2024 en las grandes terminales de Vigo, que superaron los siete millones de viajeros por los descuentos aprobados para los trenes, autobuses y barcos.

El cambio de modelo hacia un menor uso de los vehículos particulares, incentivado por el rally que afectó al precio del petróleo tras el estallido de la guerra de Ucrania en 2022, hace que hoy la factura extra que paga el conjunto de la ciudadanía gallega por la crisis de Irán sea menor, aunque todavía considerable. Según los últimos datos facilitados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el gasóleo se ha encarecido desde el inicio de los ataques más de un 25% en la provincia de Pontevedra, pasando de los 1,469 euros/litro a los 1,842 euros. Todo ello a pesar de que el Gobierno ha aplicado una rebaja temporal al IVA del carburante, que ha caído del 21% al 10%.

Un encarecimiento similar han sufrido los surtidores de A Coruña (+28,4%, con el litro a 1,858 euros), Ourense (+25,8%, 1,87 euros) y Lugo (+27,5%, 1,886 euros). Llama la atención, como así lo ha destacado el regulador en diferentes informes publicados a lo largo de los últimos años, la diferencia de precio entre las principales ciudades de la comunidad y los concellos más pequeños (donde en algunos casos el litro ya supera los dos euros), algo que el organismo ha achacado a la menor competencia efectiva en las zonas más despobladas, como el rural.

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