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Coste de la vida

La inflación en Galicia enfila el 4% tras la segunda mayor subida del país por culpa de la guerra en Oriente Próximo

El precio de los combustibles en la comunidad se disparó el 10,1% en marzo y el 4,5% la electricidad y el gas

La tasa nacional se situó en el 3,4%

Coches repostando en una estación de servicio en Vigo este martes.

Coches repostando en una estación de servicio en Vigo este martes. / Jose Lores

Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Galicia es un territorio especialmente sensible a los episodios agitados de la inflación. Detrás de los saltos bruscos de los costes suele estar la energía y la comunidad es muy consumidora por su gran dependencia de los combustibles fósiles, la implantación aquí de algunas de las principales industrias electrointensivas del país, tarifas en las gasolineras más elevadas que en otras autonomías y un mayor uso del transporte privado por la dispersión poblacional. Se notó, y mucho, durante la crisis desatada por la invasión de Rusia a Ucrania, que en 2022 llevó la inflación media al 8,4% en todo el país y al 9% en Galicia; y al 3,5% y el 3,6%, respectivamente, en 2023. «La subida de los precios de la energía, que afecta más a Galicia que al conjunto de España, junto con la estructura poblacional, más envejecida, provoca un menor incremento del consumo en Galicia», reconocía la Consellería de Facenda en el análisis de entorno económico que acompañó a los presupuestos regionales de 2024.

Ante el estallido de la guerra en Oriente Próximo y la nueva sacudida en el coste de la vida, la previsión del Instituto Galego de Estatística (IGE) para la evolución de la inflación en la comunidad en marzo se quedó corta. Tras escalar del 1,9% de enero al 2,2% en febrero, el organismo estimó que el índice de precios al consumo (IPC) alcanzaría el 3,1% el mes pasado. La tasa se disparó realmente hasta el 3,8%, el segundo mayor ascenso del país, únicamente por detrás de Madrid (4,1%).

La inflación se coloca así en su nivel más alto de los últimos dos años. El alza mensual fue del 1,3%, la más elevada desde marzo de 2022. El pronóstico del IGE para este mes salta ya el umbral del 4%. Los precios están subiendo en abril el 4,2%. El dato nacional repuntó al 3,4%, una décima más que el cálculo adelantado hace unos días.

Transporte y vivienda concentraron buena parte del incremento por la losa de la energía. En el primer caso, con una subida del 5,4% en Galicia y el 5,3% en todo el país, la culpa fue de los combustibles, que hace un año habían bajado su coste. Los carburantes se encarecieron en la comunidad el 10,1% en marzo de este 2025. La variación en el capítulo de la vivienda, que incluye agua, electricidad, gas y otros servicios vinculados al día a día del hogar, llegó al 5,3%. El recibo de la luz y el gas en Galicia subió el 4,5%, amortiguado en comparación con lo que está sucediendo en otros países europeos gracias a la contribución de las energías renovables.

A la espera de cómo puede comportarse en los próximos meses a causa de la fuerte subida de los costes energéticos, logísticos y algunas materias primas por el conflicto, la cesta de la compra se resiste a bajar del casi 4% en el que parece asentada. El precio de la alimentación en Galicia a lo largo del mes pasado aumentó el 3,6% y el 4,3% las bebidas no alcohólicas. Dos productos sobresalen claramente por encima del resto. La carne de vacuno se incrementó el 24,2% y el 24,8% los huevos. El pescado se encareció en la comunidad el 6,5% y el 7% los crustáceos, moluscos y las conservas. El alza en legumbres y hortalizas frescas alcanzó el 8,3%. Pocos alimentos bajan de precio. El que más, aceites y grasas, cerca del 9%; y el 11,9% el aceite de oliva en concreto. El azúcar se abarató el 5,8%; y el 0,2% las patatas.

La hostelería sigue la tendencia al alza que lleva meses mostrando. A las puertas de la Semana Santa elevó los precios el 4,5% y hasta el 8,4% los hoteles.

Medidas

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa pone en valor el plan de respuesta del Gobierno, «diseñado para que el shock externo de la guerra no se traslade de forma permanente ni a la inflación ni al poder adquisitivo». «Los efectos de las medidas fiscales sobre los carburantes ya se están notando en los surtidores de nuestro país, aunque las cotizaciones internacionales siguen presionando al alza», señala, dando por hecho que las medidas impulsadas a partir del 20 de marzo para paliar el impacto de la guerra en el coste de la energía, como la rebaja del IVA de los combustibles al 10%, «tendrán un efecto de moderación en la inflación durante los próximos meses».

El ministro Carlos Cuerpo calcula que la inflación se frenará entre ocho décimas y un punto en los próximos meses. Su departamento subraya que la electricidad «está actuando como amortiguador del shock energético». «La apuesta de España por las renovables —que fijan el precio de la luz en el 84% de las horas, frente al 25% de 2019— es un escudo frente al impacto de la guerra», remarca.

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