Las nuevas formas de autoempleo
Emprendedores gallegos en nuevos sectores que desafían el abismo del primer año: Así es la nueva generación de autónomos
Emprender es una apuesta que no siempre sale bien. La mitad de los que se lanzan a trabajar por cuenta propia en Galicia no pasan del primer año en activo. Pese a ello, miles de personas se dan de alta como autónomos en la comunidad para desarrollar su proyecto, expandiéndose en nuevos sectores, como la salud y la tecnología, que hasta ahora no eran refugios habituales para el autoempleo.

Nati Grossio y Tamara Quintas, propietarias de Blume Salón; Santiago Paz y María Teresa Brianes, dueños de Dos Espacios y la podóloga María Abad. / Marta G. Brea / FDV
Hay negocios que acaban de abrir sus puertas con ilusión y otros que llevan años levantando la persiana cada mañana. Detrás de cada alta como autónomo hay una decisión valiente, una apuesta por el emprendimiento pese a las adversidades que se puedan presentar. Todos comparten un mismo objetivo: mantenerse en pie haciendo lo que les gusta en un entorno en el que solo la mitad consigue superar los doce meses en activo. Según el análisis que acaba de publicar el Instituto Galego de Estatística (IGE), la tasa de supervivencia después del primer año en la comunidad se sitúa en el 53,5%. De cada 100 nuevas incorporaciones a la Seguridad Social en el régimen de trabajadores por cuenta propia en un año, tan solo 53 seguían activas en el último día hábil del ejercicio siguiente.
Detrás de ese porcentaje que simboliza el abismo en las aventuras empresariales, hay muchas historias que desafían la estadística y luchan por hacerse un hueco en el tejido laboral gallego. Desde los más veteranos, como la empresa tecnológica Dos Espacios, con sedes en Vilagarcía y Santiago; hasta quienes acaban de iniciar su aventura empresarial, como es el caso del centro de estética Blume Salón en Vigo. «Más allá de atraer clientes o de la inversión inicial, el verdadero reto es hacer frente a todos los costes que implica el negocio», subraya Nati Grossio, una de las propietarias del salón de belleza ubicado en Vigo junto con su compañera Tamara Quintas. «Empezar requiere valentía —añade—, pero mantenerse es sin duda lo más difícil porque exige constancia y mucho esfuerzo diario. Una vez dentro, te das cuenta de que el verdadero desafío es sostener el negocio en el tiempo porque los gastos son constantes y, en el caso de los autónomos, muchas veces sentimos que el sistema no nos lo pone nada fácil».
A cierre de 2025, Galicia contaba con 211.680 afiliaciones en alta laboral por cuenta propia, incluidos los 7.616 del régimen del Mar. Es un colectivo con un peso muy considerable en la economía de la región. Representan cerca del 20% de todos los ocupados, claramente por encima de la media nacional (15,8%). La comunidad se coloca así como referente del autoempleo, solo por detrás de las Islas Baleares y Extremadura. El comercio minorista —exceptuando los vehículos de motor— concentra el mayor volumen de empleo autónomo, el 12,5%. Sin embargo, es uno de los sectores en los que más bajas se producen: unas 1.000 a lo largo del pasado año y casi 400 en el primer trimestre de 2026. La construcción y los servicios auxiliares —que abarcan áreas como el mantenimiento, la limpieza o la seguridad— son los ámbitos en los que más se aprecia una tendencia descendente, con 635 y 650 bajas respectivamente.
Por contra, los sectores en los que más aumentado las afiliaciones en el régimen de personas que trabajan por cuenta propia son el inmobiliario, con 809 incorporaciones desde diciembre, los transportes (165) y las industrias manufacturadas (121). Otras actividades de calado entre los trabajadores por cuenta propia en la comunidad son la agricultura y la ganadería (9,8%), los servicios de comida y bebidas (8,9%) y la construcción especializada (8,8%).

Evolución de los emprendedores gallegos / Hugo Barreiro
Galicia cerró marzo con 211.247 autónomos cotizando. En comparación con el cierre de 2025, las afiliaciones cayeron en casi 900 y hay 333 menos que hace un año. El colectivo prolonga su sangría en Galicia, agravada por el envejecimiento y la falta de relevo generacional, especialmente en sectores que fueron destino habitual de los emprendedores, como el comercio. El recorte sería todavía mayor sin la aportación de los migrantes al régimen, que aumentaron en más de 1.100 el pasado año. En todo el país se mantiene la tendencia contraria. El número de autónomos rebasó los 3,4 millones tras un alza de 3.300 a lo largo del trimestre y cerca de 40.000 respecto a marzo de 2025.
Conocimiento y experiencia
El presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad, defiende que es fundamental que la persona que monte una actividad económica tenga cualificación, un plan de empresa, un perfecto conocimiento del sector y, sobre todo, experiencia profesional. Los considera «los cuatro elementos prioritarios para tener éxito en el emprendimiento». «Para emprender no hay obstáculos, es algo muy sencillo y que se hace de forma muy rápida. Quizás el problema lo tenemos ahí», expresa. Da fe de que «hay muchas personas que emprenden sin tener el mínimo conocimiento de cómo funciona la parte fiscal, la Seguridad Social o las normas específicas de cada sector», por lo que «el peor de los enemigos para poder llevar a cabo una actividad que medianamente sea factible y no suponga una operación de alto riesgo acaba siendo el desconocimiento».
«Los sectores que caen con mayor frecuencia son los que aparentemente requieren una menor experiencia profesional, como pueden ser la hostelería o el comercio. Sin embargo, en Galicia son los que más autónomos tienen y, a su vez, una situación más competitiva al luchar contra grandes estructuras económicas», desarrolla Abad. Alega que en el caso del comercio es difícil competir contra la venta online y las grandes empresas de ecommerce, como Aliexpress o Amazon. «El consumidor cambió la forma de comprar después de la pandemia del coronavirus y eso ha tenido un reflejo dentro de la estructura del pequeño comercio en Galicia», asegura. «En la hostelería —añade— cada vez vemos muchos más establecimientos franquiciados. Esto es un hándicap porque son estructuras muy potentes que compran de forma conjunta y abaratan costes. Es una competencia a la que los autónomos de manera individual les es muy difícil hacer frente. En este último mes, en Galicia se han perdido cinco comercios tradicionales al día». Ante esto, subraya la importancia de especializarse y adaptarse a las circunstancias del entorno, sirviéndose de recursos como las publicaciones en las redes sociales que permiten llegar a un público concreto.
Protagonismo rural
El autoempleo no se distribuye de forma homogénea. Ocupa una mayor presencia en las zonas rurales, es decir, en las áreas con menor densidad de población. Destacan los concellos de las comarcas de Xallas, Terra de Soneira, Ordes y Fisterra. También algunas zonas del interior de Lugo y Ourense, próximas a las fronteras con León y Portugal, así como el oeste de A Coruña y Pontevedra. La base media de cotización de los trabajadores por cuenta propia fue de 1.263,70 euros al mes en 2023. Los autónomos mayores de 60 años tienen un salario bruto un 35,2% superior a los menores de 30. En ese año, todavía se observa una diferencia económica de 137,30 euros en función del género. Los hombres ganan en promedio 1.320,50 euros y las mujeres 1.183,20.
Idea hecha realidad
Pese al miedo y la incertidumbre de los comienzos, cada año miles de gallegos deciden dar el paso. Alrededor de 30.000 a lo largo de 2025. Es el caso de Blume Salón, que en el próximo mes de mayo celebra su primer aniversario. «Siempre nos ha apasionado el mundo de la belleza, especialmente el cuidado de las uñas. Queríamos construir algo propio y vimos la oportunidad de crear un espacio donde ofrecer un servicio de calidad, personalizado y con un trato cercano», señala Nati Grossio. La esteticista indica que «era una idea que llevábamos tiempo pensando y, aunque dar el paso no fue fácil porque implica asumir riesgos, teníamos claro que era el momento».
Su socia admite que siguen «en fase de inversión, intentando crecer y amortizar lo antes posible». Considera también que «uno de los mayores retos ha sido demostrar el valor del negocio y apostar por resultados duraderos, saludables y buenos cuidados». La valoración es favorable: «Ha sido un año de aprendizaje constante. Hemos crecido tanto profesionalmente como personalmente, mejorando nuestros servicios y consolidando poco a poco nuestra clientela», asegura Quintas. Estas empresas que cuentan con menos de un año de experiencia abarcan el 9,9% de los trabajadores en activo que trabajan por cuenta propia. El 13,4% lleva de uno a tres años y casi el 10%, de tres a cinco años.
Marta Abad también decidió emprender porque «estaba cansada de trabajar siempre para otros». Montó su propia clínica podológica hace cinco meses, aunque la ourensana ya llevaba cerca de tres años dada de alta como autónoma en otros centros. «Es bastante complicado mantenerse por cuenta propia actualmente porque entre pagar el alquiler, la cuota de autónomo y todo lo que conlleva, al final tienes que tener algo de dinero para que no te pille el toro», comenta. La podóloga manifiesta que «al principio cuesta porque cuando abres un negocio no siempre tienes una facturación tan alta como pretendes conseguir en unos años».

La podóloga María Abad en su clínica. / FdV
En su caso, ya contaba con una cartera previa de clientes al haber trabajado anteriormente en el mismo barrio. Esto le facilitó el proceso, ya que no pudo acceder a ninguna ayuda. El sector sanitario se encuentra en constante crecimiento. En el ámbito de la podología «hace años no había casi nada y ahora cada vez va creciendo más, aunque la gente todavía no está acostumbrada a ir al podólogo como va al dentista». Desde su punto de vista, recomienda hacer mínimo una revisión cada seis meses o incluso una vez al año «para ver cómo estás y cómo está tu pisada, porque al final los pies son los que nos llevan». «Aun con todos los gastos y todas las cosas que conlleva ser autónoma, estoy muy contenta porque estoy teniendo mucho trabajo y cada vez vamos mejorando. Si lo llego a saber, lo hubiese hecho antes», zanja María Abad.
En el otro lado se sitúan los autónomos que han logrado consolidarse y cuentan con una amplia trayectoria profesional. En Galicia, son más de dos tercios. La empresa compostelana Dos Espacios es la imagen de un proyecto en constante evolución. Sus orígenes se remontan al 2003, cuando María Teresa Brianes se dio de alta como autónoma para fundar una agencia de desarrollo web, creando tiendas online y comercio electrónico. Posteriormente, en 2007, el proyecto se transformó en una sociedad limitada, de la que es socia junto a su marido Santiago Paz. A día de hoy, es una consultora de innovación y tecnología para el turismo con una plantilla de 25 personas. Este progreso le ha permitido trabajar con empresas tanto privadas —entre ellas Telefónica— como públicas.

Santiago Paz y María Teresa Brianes, dueños de la empresa Dos Espacios. / FdV
«La mentalidad de convertirte en empresario y los cambios que tienes que ir haciendo para que tu negocio siga creciendo quizás es lo más complicado. Es algo que no te enseña nadie, lo vas haciendo tú con tu propia experiencia y, muchas veces, a base de errores y aciertos. Es un aprendizaje constante», confiesa Paz. El también vicepresidente del Clúster TIC de Galicia asegura que «el crecimiento que está teniendo el sector tecnológico es brutal» y que «en cinco años se han creado más de mil empleos solo en Galicia». «Llevamos tres años con crecimientos del 40%. Nuestra empresa facturaba 300.000 euros hace cinco años y este vamos a acabar con más de dos millones y medio», declara. El copropietario de Dos Espacios recalca que «el reto ahora mismo es desarrollar tecnología europea porque existe un déficit de empresas potentes y grandes a nivel tecnológico, ya que son casi todas americanas o chinas».
Emprendimiento juvenil
Desde UPTA alertan del déficit de autónomos menores de 30 años, frente a un «rango muy relevante» de entre 40 y 50 años y un «importante crecimiento» de los mayores de 50. Según constatan, «el emprendimiento juvenil tiene casi exclusivamente base tecnológica o de muy alta cualificación». Suelen ser actividades sanitarias, técnicas, de arquitectura, y tecnológicas. «Los menores de 35 emprenden actividades económicas de las que nosotros denominamos de alta cualificación y que son de calidad», resume Eduardo Abad.
Incertidumbre internacional
La situación geopolítica internacional derivada del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán da lugar a un «periodo de incertidumbre total». El portavoz de los autónomos advierte de que todo ello «se puede traducir en una crisis económica muy importante y tenemos que estar preparados para combatir lo que pueda suceder con los pequeños negocios». En este sentido, hace un llamamiento a la Xunta de Galicia y al Gobierno central para que «pongan en marcha todos los mecanismos preventivos, sin olvidarse ninguno» con el fin de que sirvan como escudo ante las consecuencias del conflicto.
«Solo en marzo, únicamente en carburante hemos tenido que hacer frente a un sobrecoste de 250 euros al mes por autónomo y vehículo, aún con las ayudas del Gobierno en materia de rebaja al 10% de los impuestos. Esto es la punta del iceberg», declara Abad. Apunta que el panorama «va a suponer un encarecimiento de las materias primas, de los mecanismos de producción y una inflación compleja muy por encima de lo que estaba previsto, que va a tener que ser rescatada por el Estado».
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