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Quiebra

Pérdidas millonarias y una liquidación: ¿Qué fue de los fondos que financiaron la compra fallida de Hiperxel?

Vinova Investments adquirió la cadena de tiendas de congelados gracias a un préstamo, que después fue capitalizado. La sociedad a través de la que se intentó rescatar la compañía desaparece

Una tienda de Hiperxel en Vigo

Una tienda de Hiperxel en Vigo / Marta G. Brea

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La cadena de congelados Hiperxel se fundó en el año 1988 como un vehículo propio de venta minorista de la pesquera Iberconsa. La iniciativa fue un éxito y la red se consolidó como un referente en su segmento en toda Galicia, donde llegó a contar con más de 70 establecimientos. Pero crecimiento de la matriz y sus alianzas con grandes cadenas de supermercados, como proveedora, forzó a Iberconsa a desprenderse de la sociedad, Xeldist Congelados (Hiperxel era la marca comercial). En el verano de 2021 consumó la venta a un grupo de nombre Vinova, que se presentaba como «una multinacional con más de 15 años de experiencia comercial [...] con un ambicioso proyecto de expansión».

En realidad, como probó una investigación de FARO y constataría después el fiscal Jesús Calles, Vinova era un entramado mercantil artificial que solo pretendía «crear una gran simulación de operaciones de comercio con la exclusiva finalidad de ofrecer una falsa imagen de solvencia económica y obtener financiación de las entidades de crédito». Aún así, Vinova —la propia fiscalía explica su nombre por la unión de los apellidos de Juan Villamizar y Eusebio Novaslogró un préstamo multimillonario de dos fondos de inversión para sufragar la operación, que fue calamitosa en todos los sentidos: Hiperxel cerró, las casi 300 personas empleadas fueron despedidas y los fondos tuvieron que depreciar tanto su préstamo como el dinero que pusieron en la propia cadena de tiendas.

¿Qué fue de ellos?

Los prestamistas fueron Resilience Partners DebtCo. 1 SARL, domiciliada en Luxemburgo, y Certior Creditor Opportunities, de Helsinki y controlado por el primero. Entre ambos aportaron a Vinova 9 millones de euros, que nunca fueron devueltos. Es más, la administración concursal de Hiperxel constató un vaciado de las cuentas (cash pooling) por 2,2 millones de euros, que el propio Villamizar elevaría hasta los casi 2,5 millones de euros mediante un escrito al juzgado. Una retirada de efectivo que se ejecutó en poco más de un año, entre julio de 2021 y septiembre de 2022, cuando Hiperxel entró en insolvencia.

Extracto de las últimas cuentas del fondo Resilience

Extracto de las últimas cuentas del fondo Resilience / LG

Fue en este momento cuando los fondos decidieron capitalizar la deuda y asumir la propiedad de la cadena de congelados, con la presentación de un plan de reestructuración con el que reconducir la situación —incluía una inyección de capital— y programar otra venta. Para esta tarea, Resilience y Certior constituyeron una sociedad vehículo (SVP, special purpose vehicle) de nombre Free Admission SL, que pasó a ostentar el 100% de las acciones de Xeldist. No salió bien: el plan de ajuste, aunque homologado en primera instancia, fue impugnado por acreedores financieros —su solicitud fue estimada y este fallo se replica constantemente por toda España— e Hiperxel quebró definitivamente.

¿El resultado? Resilience y Certior no solo tuvieron que dar por perdidos los 9 millones de euros de principal del préstamo senior que habían dado a Vinova, sino que sus pérdidas han superado los 11 millones de euros, como consta en las cuentas de Resilience y Free Admission, a las que ha tenido acceso FARO. Solo Resilience tuvo que depreciar 7,571 millones de euros, de acuerdo al balance depositado en el Registro Mercantil de Luxemburgo. Si a esto le sumamos la inyección de capital con la que trataron de revivir Hiperxel tras la expulsión de Vinova, la deuda vencida conjunta se quedó, concretamente, en los 11.039.034,43 euros.

El contrato de la luz

El quebranto no solo se quedó ahí para estos fondos, ya que Free Admission, cuando se convirtió en dueña de Hiperxel, «pasó a figurar como titular de los contratos de suministro de luz de gran parte de las tiendas»: 99 puntos de venta en toda la comunidad. Lo hizo, dice en su balance, para «minimizar los riesgos de insolvencia y poder dar continuidad a los locales comerciales» de Hiperxel. Cuando la empresa entró en concurso la administración concursal dio orden de parar todos los pagos de las facturas de la luz, y Free Admision se convirtió en deudora. «Desde este momento» empezó a recibir «múltiples reclamaciones extrajudiciales de compañías eléctricas reclamando el pago de las facturas».

Como quiera que su única actividad había sido ser propietaria de Hiperxel y no tenía ingresos, sino solo reclamaciones de pago, los fondos Resilience y Certior han optado por liquidar este vehículo societario. Free Admission cerró el último ejercicio de vida de Hiperxel, el de 2022, con números rojos por 7,3 millones de euros. Resilience y Certior sufrirían otro revés después en España, como analizó FARO, con el concurso de la compañía catalana Termopolímeros.

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