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Planificando el verano

Las viviendas turísticas de Galicia registran ya un 80% de ocupación en el mes de agosto

Los expertos insisten en «desestacionalizar» el turismo y «mejorar la conectividad» con la región

El conflicto en Oriente Próximo puede favorecer las visitas a la comunidad

Turistas con maletas en la Porta do Sol, en Vigo.

Turistas con maletas en la Porta do Sol, en Vigo. / Marta G. Brea

Vigo

A falta de meses para la temporada estival, el tirón del turismo en Galicia vuelve a tensionar el mercado de los alquileres vacacionales, poniendo contra las cuerdas la disponibilidad de alojamiento en los meses más calurosos. El sector se muestra optimista. Las viviendas turísticas registran ya una ocupación aproximada del 80% en agosto, según la asociación Aviturga, que representa a los dueños de estas propiedades. «Cada vez la gente planifica con más antelación sus vacaciones», asegura Dulcinea Aguín, portavoz de la organización. César Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra, confirma que «las expectativas para el verano son buenas» y que esperan un año mejor que el anterior, cuando ya se registró una ocupación aproximada del 90% durante agosto en la provincia, un dato «difícil de aumentar debido a que la capacidad es la que es». «Donde realmente se van a ver las diferencias —añade— son en julio y septiembre, ahí sí hay margen de mejora porque en ninguno de esos meses llegamos a esas cifras ni por asomo».

Por ello, los expertos en el sector subrayan la importancia de «la desestacionalización». «Estamos viendo que todas las reservas se concentran en el mes de agosto y eso es preocupante porque no podemos centrar nuestra oferta solo en ese mes», advierte Cesáreo Pardal, presidente del Clúster de Turismo de Galicia. Para evitarlo, se desarrollan diferentes estrategias para atraer a visitantes en el resto de meses. Ballesteros pone de ejemplo a la ciudad de Pontevedra, donde «están haciendo acciones muy interesantes que les permiten desestacionalizar, que no es nada fácil». Es el caso de la celebración de «muchas competiciones deportivas», que les permite tener unos índices de ocupación «bastante altos».

Ballesteros expresa que el número de reservas existentes a día de hoy puede variar, ya que varias proporcionan «una cancelación sin costes» —en función de las políticas de anulación de cada propietario— y hay muchos visitantes que reservan encima de la fecha, a la espera de múltiples factores como «comprobar la meteorología».

Situación internacional

Las tensiones internacionales derivadas de la guerra en Oriente Próximo mantienen en vilo a los trabajadores del sector. Sus consecuencias están todavía pendientes de valoración, pero cabe la posibilidad de que la balanza en la hostelería sea positiva. «No sabemos si nos perjudica por el incremento de costes, pero es muy probable que España, ya no solo Galicia, tenga resultados extraordinarios debido a que muchos europeos decidan no viajar a los países más cercanos a la zona de conflicto, como Egipto, Túnez o Turquía», explica Ballesteros. Ante la situación, señala que el reto va a ser «mantener los márgenes de beneficios, que probablemente se tengan que recortar en muchos momentos» por el alza de los precios para que no recaigan todos los incrementos en el consumidor final.

Por su parte, Cesáreo Pardal advierte de que «hay que ser muy cautelosos». Considera que el turismo es uno de los sectores en los que más puede afectar «la subida del precio del crudo, de la electricidad y de la inflación» en base a experiencias previas, donde «lo primero que se recorta es el ocio». «Estamos muy a la expectativa de lo que pueda suceder de aquí a junio para ver cómo va la evolución, a ver qué datos arroja Semana Santa. A partir de ahí, igual hay que modificar acciones de promoción o trazar alguna estrategia distinta para intentar llegar a otro tipo de público», declara.

Subida de precios

«La subida de precios va a ser inevitable. Al final, tienes que incrementar los costes para paliar el incremento de las materias primas y eso hace que al final todo suba en cadena», comenta César. Dulcinea Aguín recalca que «siempre hay que actualizar los precios porque todo sube». Estima un aumento «controlado, entre un 5 y un 8%», pero no considera que «afecte significativamente a la demanda».

El mayor reclamo vacacional se concentra en los destinos del litoral. Zonas como el Val Miñor, el Val do Salnés, la Mariña Lucense o la Costa da Morte. El presidente de la Federación de Turismo de Pontevedra manifiesta que «en las ciudades importantes hay un porcentaje muy alto» y que «casi el 40% de todo el turismo de Galicia se mueve en la provincia de Pontevedra». Santiago es una de las paradas que abarca un gran volumen de visitantes —a causa de los peregrinos que llegan todos los días a la ciudad—, aunque no tanto de pernoctaciones.

Vigo es otra de las ubicaciones clave. «Uno de los atractivos que tiene es que es un centro neurálgico para moverse. La gente suele ir ahí y hacer excursiones a las zonas de alrededor», apunta César. Relata que «una de las grandes curiosidades que la gente no suele saber es que Galicia tiene más municipios de menos de 3.000 habitantes que toda Europa junta, cada tres kilómetros tienes un pueblecito». Ello contribuye a «una capacidad turística y a una diversidad brutal» en la comunidad.

En torno al 70% del turismo en Galicia es nacional y un 30% internacional —la mayoría proveniente de Portugal—. El gasto medio diario se sitúa en torno a los 120 euros por persona. Las visitas extranjeras «están dando unas cifras espectaculares de incrementos todos los años», según César, principalmente por el Camino de Santiago. Madrid es un gran emisor de visitantes y, en general, «durante casi todo el año hay mucho turismo de proximidad». Se trata de un cliente familiar que viaja en vehículo propio a una distancia de «cuatro horas en coche como mucho, como Valladolid, Salamanca, León o Asturias».

Desde el Clúster de Turismo de Galicia observan un cambio en el comportamiento de los viajeros. «Antiguamente, la gente salía un mes de vacaciones. Ahora se están recortando los días, pero salen tres o cuatro veces al año. Las hacen más breves, pero más veces», concluyen. Según el presidente de la asociación, la «estancia media suele ser de cinco días». En el caso de los alquileres vacacionales, el dato se eleva hasta los diez días, tal y como confirma Aguín.

Falta de personal

«Un problema que no va a desaparecer. Al contrario, se va a ir incrementando poco a poco». Así define el portavoz de los hosteleros en Pontevedra la falta de personal cualificado. Cuenta que «el sector se va adaptando y tomando distintas decisiones. Hay establecimientos que deciden no abrir todos los días al no tener capacidad para ampliar su equipo». Otros, automatizan procesos mediante el uso de la tecnología. Es el caso de las tabletas inteligentes que ahorran tiempo de preparación o, como ocurre en algunos restaurantes orientales, donde «el plato te lo lleva a la mesa un robot».

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