Mercado laboral
Más de 8.000 extranjeros de medio centenar de países logran permiso para trabajar en Galicia, la mayoría jóvenes y en empleos elementales
Un tercio son renovaciones a migrantes que ya estaban aquí
Las autorizaciones baten récord en 2025, pero también las denegaciones: 1.076

Un trabajador extranjero de la pesca en el Puerto de Vigo / Marta G. Brea

A las puertas de la regulación extraordinaria del Gobierno para los extranjeros que lleven un mínimo de 5 meses en el país y carezcan de antecedentes penales, Galicia se agarra con fuerza a la migración para, al menos, contener la hemorragia de la demografía. La población acumula cuatro años al alza gracias a los que llegan de fuera. Entre los de nacionalidad española, el número de residentes mermó en 34.700 desde 2023, según los últimos datos publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE) a 1 de enero de este 2026. Los foráneos aumentaron en 74.200. Un colectivo fundamental también para el mercado laboral, su tabla de salvación. Los ocupados procedentes de otros países baten récord en la comunidad, con más de 76.500 de alta en estos momentos.
Esa es la principal razón de que la Xunta haya reclamado formalmente al Ejecutivo central el traspaso de las competencias para gestionar las autorizaciones de trabajo a los migrantes. Tiene el aval del Consello Consultivo, como remarcó el presidente autonómico tras el Consello del pasado junio donde se aprobó formalmente hacer la petición. «Queremos agilizar la incorporación ordenada y planificada de personas de fuera de nuestras fronteras al mercado laboral gallego», defendió entonces Alfonso Rueda, «como ya hicieron Cataluña y País Vasco». Desde Moncloa ya enviaron a San Caetano un primer borrador para negociar el cambio de manos.
Las autorizaciones a extranjeros para trabajar en Galicia consolidaron en 2025 la tendencia al alza que venían presentando en los tres ejercicios anteriores. Aunque más contenida. Alcanzaron las 8.021, un 1,6% más que en 2024 (7.896). Del todos los permisos, 3.643 fueron para residencia temporal y trabajo por cuenta ajena y 112 por cuenta propia; 3.337 por arraigo y otras circunstancias excepcionales; 547 por la vía del permiso único, una autorización de residencia y trabajo simplificada impulsada por la UE para ciudadanos de terceros países; y 362 fueron autorizaciones simples. Para 1.717 migrantes fue una primera expedición. Otras 3.715 fueron autorizaciones únicas y un tercio, 3.097, renovaciones para seguir trabajando aquí, según el último balance del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Autorizaciones de trabajo a extranjeros en Galicia / Hugo Barreiro
Su empuje al empleo va más allá de la cantidad de afiliaciones y las cotizaciones sociales que aportan al sistema público. Están aliviando la falta de relevo generacional, especialmente en sectores con gravísimos déficits de mano de obra. Cuatro de cada diez autorizaciones de trabajo se dieron para menores de 35 años: 630 tienen entre 16 y 24 años y 2.759 van de los 25 a los 34 años, el grupo mayoritario. Los de 35 a 44 años acapararon 2.548 permisos; y 2.044 fueron para foráneos de 45 años en adelante. Predominan los hombres, casi el 60% (4.749 y 3.272 mujeres).
Las nacionalidades
Los extranjeros que consiguieron o renovaron el beneplácito para trabajar en Galicia a lo largo del pasado ejercicio vienen de medio centenar de países diferentes. Destacan muy por encima del resto los del continente americano. Y dos puntos de origen en concreto: Colombia, con 2.056 ciudadanos con permiso (25,6% del global de autorizaciones en la comunidad); y Perú, con 1.393 (17,4%). De Brasil son 481 (6%) y 426 de Venezuela (5,3%). Se dieron permisos a 203 argentinos, 202 cubanos, 199 paraguayos, 184 hondureños y 136 dominicanos. Para estadounidenses hubo 80.
En la otra parte del mundo, sobresalen los permisos de trabajo para ciudadanos de Marruecos (761, el 9,5% de los concedidos), Senegal (404, el 5%) e Indonesia (245, el 3%). El Gobierno dio autorización también a 72 argelinos, 60 pakistaníes, 58 rusos, 46 chinos, 43 ghaneses, 32 nigerianos y 26 indios, entre otras nacionalidades.
El 40% de las autorizaciones, cerca de 3.200, se destinaron a las llamadas ocupaciones elementales. La denominación puede dar a equívocos. Incluye funciones básicas para la sociedad como el empleo doméstico, los servicios de limpieza, ayudantes de cocina, repartidores, peones agrarios o de pesca, por ejemplo. Para puestos en restauración, servicios personales, protección y vendedores se extendieron 1.420. Para empleos cualificados en la industria manufacturera y la construcción hubo 1.297. Otras 460 autorizaciones estaban vinculadas a operadores de instalaciones y maquinaria; para trabajos cualificados en el campo y el mar se rondaron las 200; y 266 en categorías de técnicos y profesionales científicos e intelectuales.
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