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Uruguay evalúa comprar unas OPV de segunda mano a Reino Unido en lugar de las de Cardama

Se trata de unidades fabricadas en 2003 que Londres daría de baja en 2028 al considerarlas obsoletas

La «HMS Tyne», una de las patrulleras tipo OPV que Reino Unido ofrece a Uruguay

La «HMS Tyne», una de las patrulleras tipo OPV que Reino Unido ofrece a Uruguay / Royal Navy

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

Reino Unido pretende dar de baja unas patrulleras oceánicas construidas en entre 2001 y 2003 para sustituirlas por unas más modernas de nueva construcción. Son unidades que la Royal Navy considera obsoletas y que fueron facturadas en dos hornadas (entre las empresas VT Group y BAE Systems). Del primer lote nacieron los buques HMS Tyne, HMS Severn y HMS Mersey, que se han encargado de tareas de vigilancia pesquera y de fronteras. Patrulleras que Uruguay está evaluando «con interés» para su adquisición en lugar de las que hubiera tenido de no haber rescindido el contrato con Astilleros Cardama.

El medio uruguayo El Observador ha adelantado esta noticia citando fuentes del Gobierno de Yamandú Orsi. Apunta que es una de las varias propuestas que llegaron al Ministerio de Defensa desde que se anunció la intención de rescindir el contrato con el astillero vigués y tiene que ver con la intención de Londres de atender las demandas de la OTAN de aumentar su inversión en Defensa.

Los barcos, offshore patrol vessels (OPV) de 1.700 toneladas y casi 80 metros de eslora, cumplirían con lo que busca Uruguay en cuanto a requerimientos técnicos. Para el Gobierno, según cita el medio, es una oferta «seria» de patrulleras oceánicas que podrían tener varios años más de vida útil.

Incluso antes del anuncio de la rescisión con Cardama, Orsi y su equipo avanzaron planes para adquirir nuevas patrulleras y citaron contactos con algunos países, citando ejemplos como China o incluso España. De hecho, se desvelaron contactos con la empresa estatal Navantia y recientemente el presidente del país sudamericano deslizó un cálculo de 120 millones de dólares, 60 por buque (52 millones de euros al cambio actual), como un gasto factible para el país.

De hecho, las mismas fuentes del Ejecutivo charrúa informan en los medios del país que la solución de Navantia podría no servir por los plazos de entrega, algo que se acortaría en el caso británico.

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