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Los seis datos que explican por qué los jóvenes no pueden acceder a una vivienda en propiedad

Salarios que no acompañan, entradas inasumibles, alquileres disparados, poca oferta y una emancipación cada vez más tardía dibujan un panorama en el que comprar una casa se ha convertido para muchos jóvenes gallegos en un objetivo remoto, cuando no imposible

Más de la mitad de los menores de 30 años sufre ansiedad y estrés al buscar vivienda

Atlas News

J. A.

Acceder a una vivienda en propiedad se ha convertido en una meta cada vez más lejana para buena parte de la juventud gallega. No es solo una percepción extendida entre quienes encadenan sueldos ajustados, alquileres altos y gastos cotidianos al alza, sino una realidad que también reflejan los datos. El problema tiene varias capas, pero hay al menos seis cifras que ayudan a explicar por qué comprar una casa ya no entra en los planes inmediatos de muchos jóvenes.

Los salarios

La base media de cotización mensual de los trabajadores menores de 35 años ronda los 1.756 euros, lo que deja un sueldo neto aproximado de 1.382 euros al mes. Con esos ingresos, afrontar una hipoteca ya supone un importante esfuerzo. De hecho, la cuota media de las nuevas hipotecas formalizadas en Galicia el pasado año alcanzó los 605 euros mensuales. Eso implica destinar cerca del 44% del salario neto solo al pago del crédito, muy por encima del umbral del 30% que los expertos consideran de riesgo.

La entrada

Para formalizar la compra hacen falta unos 40.000 euros iniciales, una cantidad fuera del alcance de muchos jóvenes incluso aunque trabajen. Las entidades financieras ya no suelen superar el 80% de financiación, de modo que cuanto más sube el precio de la vivienda, mayor es también el ahorro previo exigido. Para quienes viven al día o tienen gastos fijos, reunir ese colchón se vuelve prácticamente imposible.

Precios del alquiler

El tercer dato está en el alquiler, que lejos de servir como paso previo al ahorro actúa muchas veces como un freno. En Galicia, el precio medio del arrendamiento casi se duplicó en una década: pasó de 363,10 euros en 2015 a casi 600 euros en 2025, un incremento del 63,8%. Ese encarecimiento obliga a muchos jóvenes a seguir viviendo con sus padres o a compartir piso durante más tiempo del deseado, impidiéndoles guardar dinero suficiente para pensar en una compra.

Retraso vital

Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud en España, a mediados de 2023 solo el 15,3% de los jóvenes gallegos estaban emancipados. Es decir, apenas una minoría había logrado salir del hogar familiar. El acceso a una vivienda propia no solo se retrasa: en muchos casos ni siquiera llega a plantearse porque antes hay que superar el obstáculo de poder vivir de forma independiente.

Edad

El quinto dato muestra hasta qué punto la compra de la primera vivienda se ha desplazado en el tiempo. La edad media de quienes compran su primer inmueble y solicitan una hipoteca se sitúa en 42,5 años, mientras que la edad media de los propietarios residentes en Galicia es de 62 años. La propiedad, por tanto, se concentra en generaciones mayores y deja a los jóvenes en clara desventaja.

Menos oferta

Hay una sexta cifra que resume ese retroceso generacional: actualmente solo un 30% de los menores de 35 años dispone de vivienda en propiedad, cuando hace diez o quince años ese porcentaje superaba ampliamente el 50%. En paralelo, el mercado tampoco ayuda. La construcción sigue lejos de los niveles previos a la crisis: de las 45.383 viviendas iniciadas en 2007 se pasó a solo 4.065 en 2024. Menos oferta y más demanda mantienen la tensión sobre los precios.

Con este panorama, la vivienda en propiedad deja de depender únicamente del esfuerzo personal y empieza a estar condicionada por el respaldo familiar, las ayudas o incluso la posibilidad de heredar. Para muchos jóvenes, comprar una casa ya no es el siguiente paso natural al trabajo, sino una expectativa aplazada durante años. Y para otros, sencillamente, una opción que hoy no existe.

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