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Construcción naval

Vendió la mitad de una auxiliar del naval por 1 euro por la crisis de Barreras pero deberá pagar más de 30.000 euros a Hacienda

El TSXG considera «absolutamente inverosímil» que el 48,32% de la empresa tuviera ese valor y el empresario tendrá que satisfacer lo que no abonó al fisco en IRPF del 2019 y una sanción

La sentencia es recurrible en el Supremo

El crucero “Evrima” sale de Vigo rumbo a Santander en marzo de 2021.

El crucero “Evrima” sale de Vigo rumbo a Santander en marzo de 2021. / // MARTA G. BREA

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

El ya desaparecido astillero Hijos de J. Barreras solicitó el preconcurso en octubre de 2019 cuando tenía en vigor cuatro pedidos: el minicrucero de lujo Evrima (The Ritz-Carlton Yacht Collection), dos ferris para Noruega, Pollux y Polaris (Havila Kystruten) y otro más para Naviera Armas (a través de Afortunadas Shipping), cuya construcción nunca llegó a iniciarse. Así que se contaban por decenas las empresas auxiliares y proveedoras que trabajaban en las instalaciones de Beiramar, cuyos pagos quedaron en suspenso y no serían reactivados hasta meses después.

Una de esas compañías afectadas fue JJ Naval Hispanogalaica, especializada en trabajos de aceros y con instalaciones productivas en Zamáns (Gondomar). Uno de sus socios, propietario del 48,32% del capital social, se desprendió de sus 48.000 acciones justo en aquel momento por «el precio simbólico de 1 euro», importe que justificó, precisamente, en la «coyuntura económica por la que atravesaba Hijos de J. Barreras», con lo que ese euro por la mitad de la empresa «se ajustaba a mercado». Hacienda no lo ha entendido así y este empresario deberá abonar al fisco 21.720,37 euros en concepto de liquidación del IRPF correspondiente al año 2019 —lo que Hacienda dejó de cobrar por la declaración irregular de este contribuyente—, además de una sanción por otros 9.995,98 euros, como acaba de fallar el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). En total, 31.716,35 euros.

Barreras prepara al "Evrima" para su primera travesía

El informe pericial aportado por el reclamante «da por sentado que, a raíz de la situación concursal de Hijos de J. Barreras, JJ Naval Hispanogalaica se vería abocada a un procedimiento concursal», si bien esto no sucedió. Apostilla el tribunal que la auxiliar del naval «sigue operando en el mercado e incluso ha aumentado su cifra de negocios en los últimos ejercicios». De modo que, prosigue, «si se considera que el valor del 48,32% del capital social es de 1 euro, el total valdría poco más de 2 euros, lo que es absolutamente inverosímil». En los años 2018, 2019 y 2020 esta empresa obtuvo beneficios por entre 6.540 y 19.700 euros.

Dado que la venta de su parte en la empresa se consumó con Barreras en situación preconcursal, este accionista asegura que la partida que tenía pendiente de cobro del astillero debía reclasificarse en su balance de cuentas, depreciándola al completo —los derechos de cobro superaban los 270.000 euros—, generando una corrección en el estado patrimonial y causando un agujero de casi 230.000 euros. Pero, de nuevo, Hijos de J. Barreras no quebró de inmediato y estos cálculos se basaron en «hipótesis y futuribles», que no sirven para justificar una operación con un importe tan irrisorio. No especulan el tribunal ni el abogado del Estado con una ocultación patrimonial deliberada, al menos no en el contenido del fallo.

«Entendemos, en conclusión, que si bien se reconoce el impacto económico que la situación de la sociedad Hijos de J. Barreras tuvo en el balance [de JJ Naval] en los ejercicios posteriores, ello no justifica la venta de 48.000 participaciones por el precio simbólico de un euro, muy inferior al que hubieran pactado partes independientes», zanja el fallo, en el que el magistrado Juan Selles Ferreiro ha actuado como ponente. Contra el mismo, emitido el 12 de febrero, cabe recurso de casación ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo.

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