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Sector textil

La CIG carga contra el convenio textil de Arte, la nueva patronal de Inditex y Mango: «Precariza salarios y derechos»

El sindicato hace un llamamiento a los trabajadores del comercio de ropa y calzado para que se movilicen en defensa de sus condiciones laborales y conseguir acuerdos provinciales

Vista exterior de la tienda de Zara, en la calle Príncipe de Vigo.

Vista exterior de la tienda de Zara, en la calle Príncipe de Vigo. / Alba Villar

Vigo

Arte es una patronal formada por grandes multinacionales, entre las que se encuentran Inditex, Mango, Primark o Kiabi. La nueva asociación firmó este lunes un preacuerdo con los sindicatos CC OO y Fetico en el marco de la negociación del primer convenio estatal para las grandes cadenas de textil y calzado. La CIG expresa su «total rechazo» a la decisión. Defiende que «supone un importante retroceso en los derechos laborales y salariales de las trabajadoras y trabajadores del sector».

Como los convenios provinciales de las cuatro regiones gallegas están actualmente caducados, en cuanto se firme el propuesto por Arte, el resto —que cuentan, según el sindicato, con mejores condiciones laborales— quedarían automáticamente excluidos. En Pontevedra y A Coruña, dejaron de estar vigentes el 31 de diciembre y no se llegaron a actualizar, mientras que en Lugo y Ourense, caducaron hace más tiempo. «En Pontevedra está habiendo muchos problemas. Llevan año y medio negociando con muchos avances e importantes mejoras con respecto al convenio actual y están sufriendo mucha presión de la patronal pontevedresa para que no firmen todo lo que llevan avanzado en este tiempo y así pueda entrar Arte», señala Lucía Domínguez, representante de la CIG-Servizos.

«La ventaja más significativa que tiene un convenio provincial es que garantiza una negociación colectiva cercana y los trabajadores tienen capacidad de incidir, como lleva pasando hasta ahora. Pasar a un convenio estatal de una superpatronal de grandes empresas de comercio textil significa que se pierde esa capacidad de negociación y que el resto del sector, que no son estas multinacionales, queda sin convenio propio del comercio vario», explica la sindicalista. «A día de hoy —añade—, el preacuerdo no tiene ninguna ventaja que beneficie a las condiciones laborales de las trabajadoras del comercio textil de Galicia y supone un empeoramiento de lo que llevamos conseguido hasta ahora».

Conlleva una reducción de «alrededor de 2.000 euros al año» para la categoría de dependienta en las provincias de Pontevedra y A Coruña, donde también se perdería el complemento de permanencia. El «impacto más grande a nivel económico» en Lugo y Ourense es la desaparición del plus salarial de antigüedad. Se reduce la planificación de horarios a cinco semanas de antelación y se recupera la categoría de «ayudante dependiente» durante quince meses, así como la contratación fija-discontinua a tiempo parcial.

Domínguez manifiesta que «una superpropaganda que intentan vender es que pactan una jornada anual inferior a la que hay ahora mismo en los comercios provinciales (1.790 horas en el caso de A Coruña), pero no dicen que esta reducción no contempla los descansos diarios de trabajo efectivo —15 minutos como mínimo—. Por tanto, si a una trabajadora le quitan de su jornada diaria este tiempo de descanso, realmente las horas laborales aumentan». La portavoz de CIG considera que el preacuerdo se trata de una «estrategia de la patronal para garantizar que puedan seguir aumentando los beneficios a costa de recortar derechos».

Movilizaciones

Desde la CIG, declaran su intención de intentar conseguir que el convenio de Arte no entre en Galicia, de igual manera que «las compañeras vascas lograron quedar excluidas de este acuerdo que no se aplicará en Euskadi», recuerda Lucía Domínguez. Lo harán a través de las huelgas, manifestaciones y movilizaciones organizadas durante esta semana. Concretamente, en A Coruña llevan dos jornadas de huelga. La primera fue el pasado 10 de diciembre, «cuando todo apuntaba a que pudiese pasar lo que finalmente pasó el lunes».

La concentración tuvo un seguimiento del «95% de las trabajadoras del sector». El 7 de enero, coincidiendo con el primer día de rebajas, se realizó la segunda. La última cita consistió en una manifestación en A Coruña el pasado 15 de marzo. El objetivo era «entre otras cosas, retomar la negociación del convenio provincial caducado y no teníamos respuesta de la patronal, solo la negativa a sentarse a negociar», según asegura la representante de la CIG-Servizos.

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