Escalada energética
Los transportistas gallegos sopesan echar el freno al no poder repercutir el alza del gasóleo en sus tarifas: «Hoy en día estás trabajando para matarte»
Compañías como la porriñesa Trans Pereiras asumen un sobrecoste de 64.000 euros al mes por el impacto del conflicto de Oriente Medio
Vieiros constata cada vez más «partidarios» de parar y Fegatramer anima a denunciar a los clientes que no acepten actualizar los precios

Parte de la flota de Trans Pereiras en su sede en O Porriño. / FdV
Los costes del transporte por carretera se han disparado desde que la primera bomba de Estados Unidos cayó sobre Irán. En menos de un mes, desde el pasado 28 de febrero, el precio del gasóleo se ha elevado más de un 30%, pasando del entorno de los 1,5 euros/litro a superar la barrera de los 2 euros. Y nada parece indicar que vaya a bajar tan rápido como ha subido, menos si cabe con el estrecho de Ormuz bloqueado.
Es una «situación crítica», denuncia Damián Pereiras, director de operaciones de la porriñesa Trans Pereiras, que cuenta con una flota de 70 vehículos entre camiones y furgones. Él es uno de los profesionales del sector que se muestra a favor de parar, habida cuenta de que el Gobierno todavía no ha activado las ayudas para aliviar el impacto que ya están sufriendo compañías como la suya, que además no están pudiendo repercutir todavía el alza del diésel en sus tarifas.
«Algunas empresas cargadoras se niegan a actualizar los precios o lo hacen muy poco, un 2% o un 3%, y eso no cubre nada», explica el responsable. A ello se suma que, por cláusula, normalmente estas revisiones se ejecutan a 30, 45 o 60 días, lo que exige a los transportistas contar con la tesorería suficiente para aguantar.
En el caso de Trans Pereiras, el sobrecoste provocado por el conflicto en Oriente Medio asciende ya a 64.000 euros al mes. «Yo personalmente estoy a favor de parar, con 72 horas bastaría para que atendiesen nuestras reclamaciones», reconoce el directivo. «Hoy en día estás trabajando para matarte. Muchas empresas no tienen el pulmón para sostener tanto tiempo esta situación», agrega.
Cada vez más partidarios
Desde la Unidade Galega de Transportistas (Vieiros) denunciaron este miércoles que cada vez más profesionales comienzan a ser «partidarios» de paralizar su actividad. La asociación no descarta convocar una asamblea próximamente para acordar «qué acciones emprender», señala su secretario general, Alberto Vila, aunque esperará al Consejo de Ministros extraordinario del viernes y a saber qué medidas se anunciarán.
El sector pide, como mínimo, una bonificación de 25 céntimos por litro de combustible, así como ayudas directas a las empresas (al menos 1.500 euros por camión y 750 euros por furgón). También urge abrir una investigación sobre las causas del «poco justificable» incremento del precio de los carburantes.
«Si paralizamos el país nadie va a ganar dinero», destaca por su parte Ramón Alonso, presidente de la Federación Gallega de Transportes de Mercancías (Fegatramer), mucho más cauto. La patronal apuesta por ahora por la vía del diálogo aunque, eso sí, aconseja a sus asociados dejar de servir a aquellas empresas cargadoras que no asuman las subidas de sus tarifas. Eso y denunciarles, ya que aplicarlas es obligatorio por ley.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- Cazan al arrastrero portugués «Coimbra» por presunta pesca ilegal en uno de los caladeros estratégicos de la flota gallega
- El Estado exige 6 meses de prácticas a los alumnos de la mercante pero solo les da 3: «Hay gente que ya lo da por imposible»
- La música electrónica crece en Galicia: nace un nuevo festival a los pies de la ría de Vigo
- Bertín Osborne actuará en la Festa do Galo, con María Mera de pregonera
- La victoria de la Real Sociedad en Copa complica el deseo europeo del Celta: las cuentas para Champions, UEFA o Conference
- O que nos deixou Samba, o noso veciño
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano