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Industria pesquera

Iberconsa, la pionera de la industria en Galicia en explorar las mieles del «private equity»

Portobello adquirió una participación mayoritaria en la pesquera en 2015 y la transfirió después a Platinum por 550 millones

Trabajos de procesado de gambón argentino en una fábrica de Iberconsa

Trabajos de procesado de gambón argentino en una fábrica de Iberconsa / Iberconsa

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

A finales del año 2015 Grupo Iberconsa protagonizó la primera gran operación del private equity en el sector pesquero gallego con la irrupción de Portobello Capital en el accionariado. Aquella operación valoraba la compañía en unos 150 millones de euros y facilitó un periodo expansivo de enorme relevancia, con la adquisición de compañías como Pesquera Santa Cruz o Giorno, además de flota en Argentina y Sudáfrica. También allanó la puesta en marcha de la factoría de Bouzas (Vigo), Iberconsa Seafood Processing, estrenada en plena pandemia y concebida para dar valor añadido a productos como el langostino salvaje o la merluza.

Portobello inició su camino hacia la desinversión en la primavera de 2018 con la divulgación del teaser confidencial titulado Project Bearing, elaborado por EY y Nomura, hasta consumar la venta un año más tarde. Aquí irrumpió Platinum Equity, un gigantesco fondo que cerraría la adquisición de la multinacional viguesa por importe de unos 550 millones de euros. La extensa parálisis de la flota en Argentina el año pasado, sumada a la incertidumbre sobre la asignación de cuotas de merluza, pospuso el propio proceso de venta de Platinum, aunque ya ha iniciado un sondeo del mercado.

La trayectoria de Platinum Equity como accionista de control de Iberconsa se ha topado con múltiples elementos externos que han complicado la gestión, como la pandemia del COVID, el incremento de los costes operativos y financieros o las propias incertezas sobre las especies cuotificadas del caladero argentino. Pero la pesquera presenta hoy unas cifras de facturación próximas a los 500 millones de euros —estaba en los 370 millones en el año de la salida de Portobello—, con 42 buques, más de 3.800 trabajadores o una importante diversificación en los ingresos (España representa en torno al 37% del total y tiene más de un millar de grandes clientes). En un documento emitido el pasado 25 de enero, la agencia de calificación Moody’s incidió, no obstante, en su dependencia y exposición a mercados emergentes. Además de Argentina, sus actividades extractivas propias están en Namibia y Sudáfrica.

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