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Entrevista | Miguel Ángel Salceda Presidente de la Federación Galega de Estacións de Servizo

«El Gobierno debe actuar ya, tiene mucho margen de maniobra para reducir el precio del combustible»

En un contexto de incertidumbre en los mercados energéticos derivado de la guerra en Oriente Próximo, el precio de los carburantes continúa al alza y las gasolineras registran una caída en las ventas que llega hasta el 30%

Miguel Ángel Salceda, presidente de Fegaes.

Miguel Ángel Salceda, presidente de Fegaes. / FdV

Vigo

Llenar el depósito se ha convertido en una preocupación cada vez mayor para millones de conductores. Miguel Ángel Salceda, presidente de la Federación Galega de Estacións de Servizo (Fegaes), explica los factores que hay detrás de este incremento en el precio del combustible que parece no pisar freno.

¿A qué se debe el panorama actual gallego de subidas constantes en el precio de los carburantes?

El panorama actual viene fruto del conflicto en Oriente Medio. La situación ha disparado el precio de cotización del barril en el mercado, a los que se ciñe el coste de los combustibles.

¿Se trata de una subida puntual o se prevé que sea duradera?

Todo depende de lo que se mantenga el conflicto, no hay mucho que se pueda hacer. Si acaba mañana, los precios empezarán a bajar. Si se alarga, imagino que el precio del barril seguirá yendo hacia arriba y los precios entrarán en la tendencia que vivimos en 2022. Algunos sitios ya andan en los dos euros por litro.

¿Qué factores determinan la fijación de precios diaria?

El precio lo establece cada estación de servicio según compre el combustible. Varía en función de la cotización, que se llama platts, marcada por el coste del barril. Las gasolineras compran a los distribuidores en referencia a ese índice platts al que se aplican los impuestos–que es lo que más encarece el precio del combustible– y el margen de venta al público. El resultado es el precio que se pone en el monolito.

¿Considera necesaria la intervención del Gobierno?

Desde Fegaes exigimos una revisión inmediata de los impuestos que se aplican a los hidrocarburos para aliviar el precio para que el consumidor final no sufra las consecuencias de una guerra que está a miles de kilómetros de España. El Gobierno debe actuar ya porque tiene mucho margen de maniobra para reducir el precio. Desde el Ministerio de Hacienda hay medidas que tomar y yo creo que la más sencilla es la rebaja de impuestos. Los que lleva el combustible de forma directa son el IVA y el impuesto especial sobre hidrocarburos. Simplemente, reduciendo el IVA del 21% al 5 o incluso al 10%, el precio bajaría de 20 a 30 céntimos, depende de la reducción. Portugal tiene ya una ley en la que entra inmediatamente una medida de recorte de impuestos tan pronto como el precio de los combustibles suba un determinado porcentaje en unos determinados días. Si lo tienen nuestros vecinos, qué menos que tenerlo nosotros. Que no vengan con la historia de 2022 de la bonificación de 20 céntimos porque fue un caos logístico financiero. Hubo gasolineras en Galicia que tuvieron que cerrar porque no soportaron, financieramente, hacer frente a esos veinte céntimos. Tenían que adelantarlo ellas y disponer de ese dinero. En el mejor de los casos, Hacienda te pagaba al mes y pico, pero hubo a quienes les tardaron en pagar una mensualidad unos nueve meses. Eso es una salvajada de dinero. Hubo gasolineras que no consiguieron financiación y tuvieron que cerrar la puerta porque no aguantaron el tirón. Hay medidas mucho menos agresivas.

¿Se observa algún cambio significativo en el comportamiento de los consumidores?

Indudablemente. Al principio del conflicto, hubo un consumo bastante elevado porque la gente en estas situaciones intenta llenar el tanque para bajar un poco el coste de repostar y, sobre todo, porque corrió el rumor de que podía haber desabastecimiento de combustible. Esos días fueron de bastantes ventas, pero a partir de ahí cayeron en torno a un 15-20% con respecto a días normales. Alguna gasolinera me comenta que la caída es incluso del 30%. Si el producto está caro, indudablemente el consumidor final compra menos.

¿Por qué aumenta más el diésel que la gasolina?

Creo que se debe a la complejidad del proceso de refinación y porque en España la demanda de diésel es más alta que la de gasolina. La inmensa mayoría de los depósitos que se llenaron los primeros días eran de diésel.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia advirtió sobre la vigilancia a las gasolineras para evitar posibles abusos en los precios del combustible.

Es un órgano de control y efectivamente tiene que vigilar, pero las últimas beneficiadas de toda esta situación son las gasolineras. Ninguna está interesada en inflar artificialmente el precio porque el consumo baja muchísimo, nos perjudica enormemente. El margen en las estaciones de servicio es de unos céntimos fijos, por lo que ganamos los mismos céntimos por litro estando a 1, 30 que a 2 euros.

¿Las gasolineras se están preparando de alguna manera ante el impulso a los vehículos eléctricos?

Es un tema que va lento. Hay gasolineras que están implantando cargadores eléctricos, pero el vehículo eléctrico no es para todo el mundo. Hay gente que no puede prescindir de su motor de combustión por causas económicas o simplemente logísticas. Es un mercado que va evolucionando a la velocidad que nos están imponiendo.

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