Tania del Río, nueva empresaria: «Ahora las decisiones las tomo yo, no le rindo cuentas a nadie»
La hostelera de Moaña decidió dejar de ser asalariada y montó su propio negocio en busca de «un futuro mejor»: «Con el sueldo ni podía ahorrar ni comprar una casa»

Tania del Río, propietaria de El Loft Restobar, en Moaña. / Julio Santos Álvarez
Estar a las órdenes de un superior es algo a lo que cada vez menos jóvenes están dispuestos. El 31,7% de los gallegos y gallegas de entre 15 y 21 años quiere emprender y abrir su propio negocio, frente al 12,7% que prefiere trabajar para una empresa y ser asalariado. Es el resultado del 'XI Informe Young Business Talents: La visión de los jóvenes', que tiene como objetivo «conocer las actitudes y puntos de vista que tienen los alumnos españoles de cara a abordar las necesidades educativas y las posibilidades de potenciar vocaciones emprendedoras».
El caso de Tania del Río es un ejemplo de este pensamiento actual de los adolescentes gallegos. Tras años trabajando en un supermercado y con una oferta de ascenso bajo la manga, la moañesa de 32 años decidió emprender por sí misma en busca de «un futuro mejor».
«Pensé que o lo hacía ahora o no lo iba a hacer nunca», manifiesta. «Entonces—añade—, decidí dar el paso porque con los sueldos que hay actualmente no podía tener ahorros ni llegar a comprar una casa». La hostelería fue la opción escogida. «Es a lo que se lleva dedicando mi familia toda la vida. Me lo enseñaron desde pequeña y, aparte, me gusta», señala la autónoma.
Además de una mejora económica, Tania perseguía fundamentalmente ser su propia jefa y disponer de libertad horaria, sobre todo a la hora de faltar al trabajo por cualquier asunto relacionado «con el tema de las niñas». «Ahora las decisiones las tomo yo, no le rindo cuentas a nadie. Si me sale bien, me sale bien a mí; y si me sale mal, cierro la puerta y me voy», expresa la propietaria de El Loft Restobar.
La hostelera confiesa que «lo más complicado fueron los trámites burocráticos, la contabilidad del bar y pensar los proveedores, cosas que no había hecho hasta ahora». No obstante, destaca que el esfuerzo y el riesgo han valido la pena: «Ahora tengo una tranquilidad económica que no tenía antes y el amparo de que, por si cualquier cosa necesito faltar, puedo hacerlo».
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