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Stellantis Vigo conduce hacia la alta tensión: claves de una infraestructura «estratégica» para su competitividad y el liderazgo en el motor español

El enchufe directo a la red de transporte de electridad lleva años en la agenda de la factoría de Balaídos y será vital en su plan de descarbonización, aunque todavía tardará casi cinco años en llegar

Instalación de un motor en un coche en Stellantis Vigo.

Instalación de un motor en un coche en Stellantis Vigo. / Stellantis

Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Faltaba solo la confirmación oficial. Y llegó hoy, vía Boletín Oficial del Estado (BOE). La resolución de 24 de febrero de 2026 de la Secretaría de Estado de Energía con la adjudicación de los concursos de acceso de demanda en varios nudos recoge a Stellantis Vigo en la lista de beneficiarios. Se hace con 100 megavatios (MW) de los 182 disponibles en la futura subestación Nuevo Vigo. La planta tendrá por fin su aspirado enchufe directo a la red de transporte de electricidad, «una infraestructura estratégica», como admitió la propia compañía, para su necesario proceso de descarbonización y mantener la competividad en un momento delicadísimo en el sector. La industria del motor atraviesa su propia transición energética. Muy atropellada, con idas y venidas de los grandes operadores por los elevados costes de saltar al vehículo eléctrico y la, de momento, tibia demanda a pie de calle. Faltan todavía muchas respuestas sobre el futuro inmediato de la factoría viguesa, referente mundial del grupo, pero alcanzar este hito para asegurar un suministro eléctrico sin los temidos huecos de tensión allana el camino a mantener su liderazgo en la automoción española.

¿Qué es eso de la alta tensión?

Hay dos grandes redes para cubrir el suministro a las casas y las empresas. La red de transporte, que funciona mayoritariamente a 400 kilovoltios (kV) y 220 kV en la Península, sirve de columna vertebral del sistema. Recoge la electricidad de las grandes instalaciones de generación (parques eólicos, fotovoltaica, nuclear, ciclos combinados...) y la lleva hasta las subestaciones repartidas por todo el país. A partir de ahí, la otra parte de la red, la de distribución (132 kilovoltios kV) actúa como las extremidades de un cuerpo humano para repartir esa energía hasta los lugares donde se consume. De la primera red se encarga Red Eléctrica. La segunda está bajo la tutela de las filiales de distribución de las principales compañías eléctricas. Stellantis Vigo está conectada a la red de distribución y quería engancharse a la red de transporte.

¿En qué afecta el cambio de red para la fábrica?

La compañía lleva años quejándose de la calidad de su suministro eléctrico, afectado por los temidos huecos de tensión. Microcortes en el servicio que, en una planta tan automatizada, obligaban a parar la producción y reiniciar equipos. Un estudio técnico del Grupo de Electrotecnia y Redes Eléctricas del departamento de Ingeniería Eléctrica de la UVigo llegó a documentar la paralización de un centenar de coches en una sola jornada por esta problemática.

¿Cómo será el «enchufe»?

El nudo Nuevo Vigo incluye la construcción de una nueva subestación de 220 kv y un tendido de conexión a la línea eléctrica que va de Atios a Pazos de Borbén. Cuesta 72 millones de euros, según consta en el proyecto de Red Eléctrica, encargada de desarrollar la infraestructura por orden del Gobierno central. El enganche no es realmente nuevo. Se contemplaba ya en la planificación de las infraestructuras eléctricas de 2008, pero la reforma energética impulsada por el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy limitó la inversión pública en nuevas redes eléctricas a partir de 2012. Y el proyecto se quedó en el cajón.

¿Por qué se recuperó el proyecto?

En la actual hoja de ruta para reforzar el mapa de redes eléctricas y subestaciones con horizonte 2026 se incorporaron dos modificaciones extraordinarias en abril de 2024 y julio de 2025. Esta última, para atender las necesidades más urgentes tras el histórico apagón del 28 de abril del pasado año. La anterior busca un mayor penetración de las energías renovables en el sistema y, como el caso de Stellantis Vigo, garantizar la viabilidad de proyectos industriales de gran calado para la descarbonización de la economía española. Al gigante de la automoción no le faltaron aliados en su lucha para recuperar el «enchufe». Concello de Vigo, Zona Franca de Vigo, Xunta... Porque en principio no cumplía el criterio necesario para el engache a la red de transporte por no alcanzar un mínimo de consumo.

¿Cómo se descarbonizará Stellantis Vigo?

La factoría ronda ahora mismo entre 25 y 30 MW de consumo. Pero sus planes a medio plazo pasan por alcanzar los 50 MW por el progresivo abandono del gas en procesos de acondicionado de naves, preparación del aire en las cabinas de pintura y para la generación de calor para los hornos de curado. Y la idea es sustituir el gas por energía eléctrica de origen renovable. En 2023 desveló su intención de dejar el gas solo en el 8% de su mix de consumo, frente al 55% que alcanzaba entonces.

¿Por qué se le adjudica con un concurso?

La proliferación de solicitudes para conectarse a la red por parte de nuevos grandes consumidores hizo que el Ministerio para la Transición Ecológica decidiera organizar subastas en los nudos con más de un interesado para intentar garantizar que los proyectos son realmente viables, cerrando la puerta a la especulación que ya se había visto en el pasado con las peticiones de enganche de plantas de generación. Promotoras que pedían acceso a la red eléctrica y nunca llegaron a materializarse las instalaciones. Para Nuevo Vigo, con una capacidad de 182 MW, se llegaron a presentar tres solicitudes de demanda: dos de 100 MW y una de 50 MW. La resolución publicada en el BOE, sin embargo, revela que dos de ellas nunca se formalizaron y Stellantis Vigo se quedó como único aspirante.

¿Qué se ha tenido en cuenta en la valoración?

Entre otras cosas, el proyecto de inversión de la planta por un importe de 16,9 millones de euros para electrificarse. La conexión le permitirá a Stellantis Vigo reducir unos 2.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. También se tuvo en cuenta su apuesta por el autoconsumo. Ahora mismo cuenta con 18 MW de potencia operativa y 55 MW contratada para cubrir un 33% de su demanda. El grupo trasladó a la Secretaría de Estado de Energía su intención de ampliar el músculo en caso de conseguir ayudas.

Y ahora, ¿qué?

Llevará tiempo. La resolución contempla 57 meses desde la obtención de los permisos hasta el contrato de acceso a la red de transporte. Hay que construir la subestación. Además, Zona Franca de Vigo ya anunció que asumirá la construcción del Centro de Transformación Eléctrica que permitirá dar el servicio de alta tensión a la fábrica en condiciones de seguridad. Los trabajos ya comenzaron. Ocupará una superficie aproximada de 3.800 metros cuadrados y el coste se acerca a los 20 millones de euros. Luego se alquilará (hasta 2046) a Stellantis Vigo.

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