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El naval ensancha su mercado a niveles inéditos: construye buques para 9 sectores distintos

La consolidación de la industria en el nicho de la Defensa y la irrupción en segmentos como la eólica «offshore» o la acuicultura oceánica allanan la máxima diversificación

Freire entregará cuatro unidades de apoyo en 2030 para la Armada de Suecia, que encargó ya seis buques en astilleros olívicos

Construcción en Freire del oceanográfico para la Kaust de Arabia Saudí.

Construcción en Freire del oceanográfico para la Kaust de Arabia Saudí. / Glosten

Vigo

La hoja de servicio de la industria naval privada de Galicia es, por historia, necesariamente extensa: la actividad de los centenarios Freire Shipyard o Astilleros Cardama se ha ido complementando a lo largo de las décadas con compañías como Grupo Armón, Nodosa o Grupo Rodman, que asumieron las instalaciones de los desaparecidos —y también históricos— Construcciones Navales Santodomingo, Ascon, Factoría Naval de Marín o Hijos de J. Barreras.

Si bien sus inicios fueron siempre de la mano de la pesca —de la madera a la incorporación del vapor, y de ahí al acero y los rampleros—, estas empresas han jugado siempre a la diversificación de países de destino y sectores para apuntalar su viabilidad. Pero esta heterogeneidad de nichos de mercado ha alcanzado ahora su cima con la consolidación de segmentos como el de Defensa y la irrupción en otros inéditos, para Vigo, como la eólica offshore y la acuicultura oceánica. La huella de esta industria nunca ha pisado tantos sectores a la vez, con pedidos para tantas actividades distintas.

En suma, a día de hoy, la cartera la componen pesqueros de última generación —el Saputi II de Freire, el Ventura de Armón Vigo o el Voyager de Nodosa—, oceanográficos —para Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Francia o Arabia Saudí—, ferris Ro-Pax —para contenedores y pasajeros, con la unidad contratada para la Polinesia Francesa—, remolcadores, yates de ultralujo —el Proyecto Incógnita, primo hermano del Renaissance—, unidades de Defensa —seis para Suecia y una embarcación para buceadores de la Armada—, eCSOV —siglas de electric commissioning service operation vessel, para parques eólicos marinos—, veleros con nuevas tecnologías verdes y, para rematar, para la recolección y procesamiento a bordo de moluscos —bateeiros de Nodosa— o pescado criado en cautividad —salmonero para Napier—.

De estos nueve mercados —en la cartera actual hay clientes de 16 países— está tomando músculo como nunca el militar: este mismo martes la compañía que lideran los hermanos Freire comunicó la firma de un encargo para la agencia sueca encargada de las compras de material para defensa (Försvarets materialverk, FMV), con el que nutrirá a la Armada del país nórdico de cuatro buques de apoyo. Tendrán 47 metros de eslora por 10,5 de manga y serán entregados en 2030.

Recreación de los buques que fabricará Freire para Suecia

Recreación de los buques que fabricará Freire para Suecia / SALTECH Consultants AB

La industria de las fuerzas de seguridad es la que más fuerte está pegando en estos momentos en el naval olívico. Ya lo era hace más de un año, cuando se acumulaba una cartera total de 260 millones de euros, pero con la deriva geopolítica global no hace más que incrementar. Para la CEO de Pymar, Almudena López del Pozo, existe «una consolidada experiencia en el ámbito estratégico de la seguridad y la defensa». Según el gerente del clúster del naval gallego (Aclunaga), Óscar Gómez, estos pedidos «suponen una demostración de la alta capacidad de adaptación de nuestro sector a todo tipo de construcciones».

Pese a tratarse de un nicho con barreras difíciles de superar, como son las vinculadas a la instalación o no de componentes sensibles (como, por ejemplo, armamento), la consolidación en ciertos segmentos como el de las patrulleras de eslora pequeña-media y la entrada en el rango de los multipropósitos supone un salto. «En los últimos 25 años, los astilleros privados integrados en Pymar han construido más de un centenar de buques para este mercado, especializados en labores de vigilancia, salvamento, investigación oceanográfica y apoyo militar, tanto para organismos españoles como para gobiernos y armadas del ámbito internacional», resalta la consejera delegada.

Encargos

Pese a los problemas de Cardama con Uruguay, que rescindió el contrato para dos patrulleras oceánicas, el naval cuenta con experiencia en este tipo de barcos, con diversas esloras y materiales (fibra, acero o aluminio). Ahí destacan, por ejemplo, Aister o Rodman Polyships; solo este último firmó tres contratos en lo que va de año: tres para la Armada por 10,5 millones, dos barcos logísticos para la Escuela Naval de Marín (1,88 millones) y otros dos patrulleros para la Guardia Civil (5,6 millones).

En el otro lado de la balanza están los buques multipropósito o de apoyo. Los últimos son los cuatro firmados por Freire; antes lo hizo Armón Vigo, también para Suecia, con dos unidades (en construcción) de 50 metros de eslora. A ello se suma la nueva Embarcación de Apoyo a Buceadores (EAB) para la Armada española, un hito que se sale de la norma, ya que el Gobierno apuesta por Navantia para casi todos sus proyectos de este tipo.

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