Hijos de J. Barreras, de astillero centenario... a casa de apuestas de Rumanía (y sin licencia)
El dominio web del astillero caducó y desapareció con él su extensísimo cuaderno de servicio, aunque seguían constando como «buques en construcción» tanto el crucero Evrima como los ferris de Havila y el de Armas
La nueva página está a nombre de Anton Dimov y fue registrada por Nina Ivkova

Imagen en caché de la web del astillero Barreras / FdV

La página web oficial de Hijos de J. Barreras no era solo una carta de presentación de virtudes del astillero, que utilizaba lemas como «buques personalizados a la medida de cada cliente» o «más de 100 años construyendo buques de valor añadido». No, era mucho más que eso: permitía hacer un viaje en el tiempo, hacer una retrospectiva bien documentada de contratos que la compañía había culminado con éxito. Aquel portal explicaba la historia de la empresa y enseñaba las características técnicas de ferris, pesqueros o cargueros entregados a lo largo de décadas. La imagen de portada era la de la popa del infausto —para Vigo— Evrima, de The Ritz-Carlton Yacht Collection, que sería rematado en Francia tras la estampida ordenada por el patrón Douglas Prothero.
La web corporativa había empezado a languidecer mucho antes del concurso de acreedores tras el que Barreras pasó a manos de Oaktree, a través de un vergel de sociedades con raíces en las Caimán. La última nota de prensa publicada era de septiembre de 2019, poco antes del preconcurso —y del divorcio de José García Costas con Pemex y Albacora—, y versaba sobre la asistencia de una delegación de la compañía a la Monaco Yacht Show.
No volvió a cambiar: en el apartado de «barcos en construcción» quedaron para siempre el propio Evrima, un hermano de éste —prometido por Prothero—, los dos ferris para Havila Kystruten y otro más para Naviera Armas, firmado con la mercantil de Malta Afortunadas Shipping.

Cartera de pedidos de Barreras (el astillero), tal y como constaba cuando su web desapareció / L.G.
Y la web, con el dominio caducado, se apagó.
No ha sido al tercer día, como relata la Biblia sobre Cristo, pero la página ha resucitado. Eso sí, convertida en un portal de apuestas sin licencia, bajo el mismo dominio (hjbarreras.es), propiedad de un ciudadano de nombre Anton Dimov y registrado por Nina Ivkova. Se presenta como un lugar en el que experimentar el crudo mundo del juego online no regulado. «En HJ Barreras —dicen en su presentación— nos apasiona el mundo de las apuestas deportivas desde 2016. Ofrecemos las mejores cuotas, máxima seguridad y atención personalizada». Su sede fiscal está en la comuna de Dobroești, en el distrito Ilfov a las afueras de Bucarest (Rumanía); la empresa matriz, siempre según su web, es Extremoo Marketing.

Captura de la web de la «nueva» Barreras / FdV
El correo de contacto es el mismo que indicaba el astillero centenario para pedir presupuesto.
Las casas de apuestas sin licencia, como es este caso, son plataformas radicadas en países extranjeros y que no están autorizadas por la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). Esto es, no es legal apostar en ellas de manera directa, así que tampoco ofrecen cobertura en caso de alguna eventualidad. En la propia web de HJ Barreras se explica que las casas sin licencia corresponden a «entidades que han decidido mantenerse fuera del marco regulatorio que gobierna el juego online en territorio español desde 2011».
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