Iniciativa empresarial
La dulce innovación en salud de Minimelis, la primera fábrica de gominolas de Galicia
La planta, con instalaciones en Nigrán, ofrece una divertida forma de tomar diferentes suplementos, combinando innovación, bienestar y paladar
La empresa lanza dos nuevas líneas de negocio, dirigidas especialmente a gimnasios y farmacias

El equipo de Minimelis. / Alba Villar
Durante años, se ha dicho que las chucherías son solo azúcar, un snack lejos de ser saludable. Minimelis, la primera fábrica de gominolas de Galicia, llega para romper este mito y demostrar que, lejos de ser perjudiciales, estos dulces pueden resultar muy beneficiosos para la salud. Desde controlar el índice glucémico, reducir el apetito o favorecer el desarrollo de la musculatura, estas golosinas se convierten en una alternativa innovadora frente a las chucherías tradicionales en un mundo en el que cada vez la alimentación adquiere más relevancia.
Minimelis está ubicada en Nigrán, en el parque empresarial de Porto do Molle. Sus cimientos se remontan al año 2012, cuando sus fundadores –Mercedes Toscano y Jorge Núñez– emigran a Chile y se dan cuenta de que en el país de destino «no había gominolas». Tras un «pequeño emprendimiento, vimos que las gominolas de toda la vida, como la fresa, la coca cola o el plátano, llamaban la atención», relata Toscano, galardonada en los Premios Empresarias de Galicia 2026. No se lo pensó, dejó su trabajo en el Banco Santander y el 25 de octubre de ese mismo año el matrimonio gallego funda la primera tienda de golosinas de Chile. Cuatro años después, en 2016, a causa de «cumplir con una de las leyes más estrictas» sobre etiquetado nutricional para combatir la obesidad infantil a nivel mundial, deciden elaborar «las primeras golosinas sin azúcar». El éxito fue significativo. «Empezamos a vender y conseguimos abrir en un año y medio unas 25 tiendas a lo largo de todo el país, entre propias y franquicias», confiesa. Lo que en un principio fue una empresa exportadora que fabricaba en Galicia y comercializaba en Chile, a día de hoy es una entidad consolidada y con capacidad de desarrollar una fórmula propia. La empresa produjo en 2025 un total de 180 toneladas y cuenta ya con 35 empleados, diez más que hace siete meses. Desde Lidl, Primaprix, Eroski, pasando por Arenal y hasta en gimnasios y farmacias, los diferentes productos que conforman el catálogo están presentes en varias ubicaciones.

Nave de Minimelis, en el área industrial de Porto do Molle. / Alba Villar
Gominolas funcionales
La ambición estaba a la orden del día. Además, de comercializar chucherías más tradicionales bajo el nombre de Flipavits, su propia marca, Minimelis dio paso a través de diversas investigaciones a «gominolas funcionales» que persiguen diferentes objetivos, como la mejora del sueño, el fortalecimiento de uñas y cabello o complementos vitamínicos. Resultado de ello son las dos últimas líneas de negocio de la marca: Minimelis Sport y Minimelis Pharma.
«Cuando empezamos a desarrollar las golosinas, siempre hubo un claro enfoque en I+D», señala la cofundadora. Indica que recibieron «bastantes requerimientos exteriores para hacer una golosina de creatina», un compuesto orgánico derivado de aminoácidos que, «aparte de tener demanda en el mercado, es de los pocos complementos alimenticios en los que hay bastante unanimidad y estudios sobre sus beneficios». Entre ellos se encuentran ventajas cognitivas y la mejora del rendimiento deportivo, incrementando la masa muscular y la fuerza. «El departamento de I+D estuvo trabajando muchísimo durante meses, fue un proceso muy complicado tanto a nivel de laboratorio como de producción». «La creatina –explica– al final es en polvo y había que conseguir que una gominola de cuatro gramos tuviese como mínimo un gramo y medio para que tuviera sentido, y poder cambiar el modo de tomarla a un formato más amigable», detalla. Uno de los problemas fue la dificultad en la solidificación del compuesto. Este hecho provocó la pérdida de grandes cantidades en las pruebas industriales.
«No había en España ninguna golosina como la nuestra de creatina cuando la sacamos al mercado», corrobora Mercedes. Defiende que el resto de la oferta «llevaba menos cantidad y tenía una textura mucho más dura». Disponen de tres sabores: fresas, frutas del bosque y mango-maracuyá. Esta innovación derivó en una potente demanda y la creación de la línea de negocio Minimelis Sport, cuyas ventas principales proceden de los gimnasios.

Mercedes Toscano y Jorge Núñez, fundadores de Minimelis. / Alba Villar
Un futuro prometedor
«A la misma vez que estamos haciendo el canal de Minimelis Sport, estamos también haciendo el de Minimelis Pharma», un proyecto con empresas como Cofano o Ingredalia en el que «también hay mucha innovación» y que cuenta con productos «superdemandados», como es el caso del ashwagandha con el KSM-66, un complemento alimenticio que ayuda a mantener la relajación, el estado físico y mental; o el reducose, con el fin de controlar el índice glucémico. «Para diabéticos estamos haciendo pruebas con asociaciones de gente que tiene diabetes y funciona en algunos casos con buenos resultados, pero no en todos. Entonces somos prudentes», concluye. No obstante, una de las funciones demostradas es la reducción del apetito, lo que coloca a este tipo de productos como una ayuda para la pérdida de peso, como el ozempic. Una de las novedades es la incorporación de «un extracto de brócoli», que aspira a usarse como un antiinflamatorio natural e incluso ayudar en la lucha contra el cáncer. Este catálogo abarca otro tipo de productos «bastante más premium» que solo pueden ser adquiridos en farmacias. Pretenden aportar opciones para fortalecer la salud en un «formato amigable como es la golosina». Ambas líneas de negocio se desarrollaron en la fábrica y en el laboratorio de Minimelis a finales de 2025, dando lugar a su implementación en este primer trimestre de 2026.

Almacén de las cajas de golosinas empaquetadas. / Alba Villar
El éxito nacional permite a Minimelis su extensión a más países. Por ejemplo, Argentina, Italia o Francia. «En Francia hemos vendido ya un poco y ahora quieren hacer un proyecto más grande. En Italia entramos con cuatro productos este 2026», manifiesta Mercedes.
Formación
En el ámbito educativo, Minimelis colabora con diferentes centros y «siempre estamos dispuestos a recibir a gente para que pueda aprender». La empresa define su proyecto como «inclusivo» y «con oportunidad de trabajo para jóvenes». Según señalan, la mayoría de los trabajadores entran con una beca Feuga, una ayuda gestionada por la Fundación Empresa-Universidad Gallega que conecta a estas instituciones de la comunidad con empresas y organizaciones. El 90% permanece tras las prácticas, dando lugar a «una plantilla de químicos, ingenieros industriales y biólogos súper comprometidos que encuentran en Minimelis su primera oportunidad laboral». Entre las distintas entidades de enseñanza con las que se relacionan se encuentran –además de universidades– diferentes centros de formación profesional, como Proval o Manuel Antonio, y el Centro Juan María. «Todo lo que conlleve aprendizaje, en Minimelis nos encanta», zanja la cofundadora. —
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