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En Galicia la subida de precios se sirve en el menú del día

El importe de los platos continúa al alza en una lucha por la rentabilidad

Las causas principales son la subida de las materias primas y los gastos de personal, «que suponen un 40% de los costes del sector»

Un camarero sirviendo comida a los clientes.

Un camarero sirviendo comida a los clientes. / Jorge Zapata

Vigo

Para muchos, unos cuatro millones de personas, según Hostelería de España, el menú del día es una pausa imprescindible en mitad de su jornada laboral. Cuando regresar a casa al mediodía no es una opción, comer fuera se convierte casi en rutina, una de las soluciones más prácticas y asequibles. «Hace cinco años podíamos encontrar un menú del día por debajo de los 10 euros, mientras que hoy encontrarlo por menos de 13,50 es difícil», señala Héctor Cañete, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de A Coruña.

El precio medio en los restaurantes del país alcanza ya los 14,20 euros, según el estudio anual realizado por la patronal nacional del sector de la restauración, en colaboración con la firma de cheques de comida Edenred el pasado año. Esto supone un aumento del 11% con respecto a 2022, cuando el promedio era de 12,80 euros. En Galicia, el coste medio alcanza los 13,50 euros. Además, la asociación afirma que el menú del día «genera hasta cuatro veces menos desperdicio que el consumo en el hogar», destacando su sostenibilidad.

La facturación de las empresas de servicios de comida y bebida en la comunidad muestra una tendencia ascendente. En diciembre de 2025, creció un 3,2% con respecto al período anterior. Una subida que, a lo largo de los últimos cinco años, llega al 33,5%. Sin embargo, esta alza en el volumen de ingresos no va en proporción directa con los beneficios. «Hay muchas quejas en el sector porque, facturando muy parecido al año anterior, muchos establecimientos han visto reducidos sus márgenes y han percibido que su resultado final es inferior al 2024», declara César Sánchez-Ballesteros, presidente de la Federación Provincial de Empresarios de Hostelería de Pontevedra.

Detrás están «las subidas generalizadas de costes», según sostiene Cheche Real, presidente de Hostelería de Galicia y de la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Lugo. «Ha subido muchísimo la cesta de la compra y en hostelería, como todo el mundo, tenemos que repercutir ese incremento que en los últimos cinco años debe superar el 50%. No hay más que ir al súper para darnos cuenta de que está todo carísimo», expresa Héctor Cañete.

Desde el inicio de la espiral inflacionista de 2022 tras la invasión de Rusia a Ucrania, los precios de los alimentos en Galicia acumulan un incremento del 29,8%. Las bebidas no alcohólicas se encarecieron el 34,2% y el 15,8% el alcohol. Las tarifas de la restauración y los comedores en la comunidad durante ese mismo período se incrementaron un 26,3%.

Además de las materias primas y los suministros, otro de los gastos principales de la restauración son los costes de personal, que suponen «un 40% de los costes del sector», según indica el líder de los hosteleros de Pontevedra. «Hay que recordar que también han subido las cotizaciones a la Seguridad Social, la tasa de la basura… Eso hace que el hostelero, si quiere tener un mínimo de rentabilidad, tenga que aumentar el coste. No puede absorber todos estos incrementos», explica.

«Los menús del día son interesantes, pero solo si se llena el salón. Para que sean rentables, necesitas mucho volumen de clientela», confiesa Sánchez-Ballesteros. Argumenta que «si el beneficio final es de unos tres euros por menú y solo tienes cinco clientes, estás perdiendo mucho dinero». Para ganar beneficios, hay que hacer muchos equilibrios. «Hoy en día, los menús del día que se intentan mantener en precios razonables, empiezan a no ser rentables» añade Cañete. Esta resistencia a subir el precio se debe al «tipo de clientela con la que se trabaja: gente de todos los días -mucha gente obrera- que tiene que comer fuera de casa habitualmente». Ante esto, los negocios buscan diferentes soluciones, como trabajar con productos más económicos, como la pasta, o pagar un suplemento por cualquier bebida que no sea agua ni refresco.

La reacción de los clientes ante la subida del importe es diversa. Mientras que Jorge relata que ha dejado de ir con tanta frecuencia y que percibe que el sitio que acostumbra ir no está tan lleno como hace unos años, Víctor mantiene la regularidad. «Voy las mismas veces, pero rasca más. No considero el menú del día un servicio de primera necesidad, pero casi», detalla.

«Hay gente que te pide medio menú o lo comparte, eso no se puede hacer. El menú del día es lo mínimo y ese mínimo no se puede bajar. El precio está hecho para un conjunto, o lo tomas o lo dejas», comenta el representante de los hosteleros gallegos.

Los tiempos cambian y la manera en la que se consumen los productos también. «Ahora existen cosas como la quinta gama, productos ya elaborados en grandes cocinas que solo tienes que calentar», subrayan desde la Federación de Pontevedra. «No significa exactamente que sea una depreciación de la calidad, es una manera distinta. En algunos sitios es un producto muy bien conseguido, con buen sabor, aunque el hándicap es que no tiene el mismo valor nutricional que un producto elaborado al momento». Estas empresas, que presentan nuevas formas de distribución y conservación de los alimentos, suponen una amenaza latente para los restaurantes, con los que compiten. Esta preferencia por la comida precocinada es una tendencia que se aprecia fundamentalmente en los jóvenes, que cada vez optan más por comprar este tipo de productos en los supermercados, en detrimento de unos menús del día que cada vez resultan menos económicos.

Los hosteleros esgrimen el menú del día también como un ejemplo de sostenibilidad. Genera «hasta cuatro veces menos desperdicio que el consumo del hogar», un punto a favor ante las presiones de las diferentes administraciones. «Una parte fundamental del secreto de un restaurante es aprovechar al máximo los recursos que tiene. Se está intentando cambiar ese concepto de «a granel», de cantidad», apunta el presidente de los hosteleros coruñeses.

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