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Uruguay asesta un golpe al naval vigués: tumba el contrato con Cardama por «incumplimientos graves» con las garantías

El Gobierno uruguayo rescinde el pedido de dos patrulleras por 82,2 millones e inicia acciones por daños y perjuicios

Reclama los casi 30 millones ya desembolsados y sondea astilleros para otros buques: «Puede ser España, ¿por qué no?»

Cardama responde: «No nos vamos a dejar apurar por nadie; veremos a quién le asistía razón»

Yamandú Orsi y la ministra de Defensa, Sandra Lazo, en el anuncio de la rescisión del constrato con Cardama

Yamandú Orsi y la ministra de Defensa, Sandra Lazo, en el anuncio de la rescisión del constrato con Cardama / Presidencia de Uruguay

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

Uruguay cumplió ayer su amenaza: el Gobierno charrúa canceló definitivamente el contrato para la construcción de dos patrulleras oceánicas suscrito con Astilleros Cardama, un pedido logrado en 2023 y valorado en 82,2 millones de euros. El presidente de la república, Yamandú Orsi, fue el encargado de trasladar la decisión del Consejo de Ministros. «Esta rescisión tiene que ver con el incumplimiento grave derivado de las dos garantías que determinan que el contrato funcione o no», resumió en una rueda de prensa en la que adelantó el inicio de acciones por daños y perjuicios, la idea de recuperar los casi 30 millones de euros ya desembolsados y la intención de dotarse de las embarcaciones, para lo que ya sondea otros astilleros. Todo un golpe a la línea de flotación ya no solo de Cardama, sino de todo el naval vigués que participa en el proyecto.

Orsi compareció sobre las 16.30 horas (en España) acompañado por la ministra de Defensa, Sandra Lazo, y por el prosecretario de la presidencia, Jorge Díaz. Tal y como había hecho casi cuatro meses atrás, cuando habló de «un fraude» al estado y de la intención de rescindir el contrato, el presidente de Uruguay se presentó ante los medios para comunicar cuatro decisiones tomadas y firmadas en el consejo: «rescindir el contrato de suministro por incumplimientos contractuales graves e iniciar acciones por daños y perjuicios», además de tomar medidas «para recuperar patrimonio del estado uruguayo», «definir responsabilidades individuales e institucionales» por todo el proceso de adjudicación y, por último, «procurar la adquisición de patrulleras».

El anuncio de Orsi y su equipo se produjo tras semanas de dura batalla política por este tema y a solo dos días de que Uruguay tuviese que abrir la carta de crédito correspondiente a este año (tenía de plazo hasta el 15 de febrero) para continuar con los pagos en base a los hitos constructivos, todos ellos verificados por la clasificadora internacional Lloyd's Register. De hecho, el astillero ya colocó la quilla de la segunda unidad, lo que activaría un nuevo pago, mietras avanzaba en la primera.

La primera patrullera de Uruguay a medio construir ayer en Astilleros Cardama.

La primera patrullera de Uruguay a medio construir ayer en Astilleros Cardama. / Pablo Hernández Gamarra

En su intervención inicial, Orsi no hizo mención alguna a la obra o al contenido del informe técnico encargado a Bureau Veritas y filtrado en las últimas semanas. El documento, que se basa en una visita a la atarazana durante cuatro días el pasado diciembre para comprobar el estado de la obra, desvela las bonanzas del diseño de las patrulleras y una calidad de trabajos «satisfactoria», pero también apunta a ciertas correcciones necesarias y a futuros retrasos en la entrega, cifrados en unos cinco meses.

Así, tanto el presidente uruguayo como Díaz centraron sus declaraciones en las dos garantías que Cardama tuvo que presentar para hacer efectivo el contrato, logrado en una licitación internacional lanzada por el anterior Gobierno (del Partido Nacional, hoy en la oposición). La primera de las garantías fue la que hizo saltar todo el pasado 22 de octubre: la de fiel cumplimiento (de 4,2 millones de euros) suscrita con Eurocommerce Bank, que resultó ser papel mojado ya que la empresa no existe. Eso sí, Cardama se ha defendido alegando que los mediadores de esta supuesta garantía les habrían estafado, ya que además de los problemas ocasionados se habría esfumado el montante aportado para suscribirla. La firma olívica ya presentó una denuncia.

Sobre esto, Orsi dijo que entonces decidieron «darle todas las garantías a la empresa porque quizá hubiera cosas que se podían solucionar», pero Jorge Díaz agregó que nunca recibieron «ninguna propuesta concreta o una nueva garantía que sustituyera a aquella».

Díaz explicó que ya en aquel momento empezaron a «sospechar de la segunda garantía», la de reembolso, en este caso de 8,2 millones y firmada con la norteamericana Redbridge Insurance Company. Los abogados de la aseguradora explicaron a FARO que «la póliza ha estado vigente de forma ininterrumpida desde la fecha de emisión, el 23 de octubre de 2024». Sin embargo, Díaz indicó que en el Ministerio de Defensa no dispone de la póliza, sino de otro documento. «Es decir, el señor Cardama o el astillero incumplió cuando agregó un documento que no era la póliza, con una apariencia de póliza. Nos enteramos en enero de este año», señaló.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, anuncia la rescisión del contrato de suministro con Astilleros Cardama «por incumplimientos contractuales graves»

Presidencia Uruguay

«El motivo se basa estrictamente en los términos jurídicos y contractuales», insistió el prosecretario durante el turno de preguntas, en el que también garantizó que «el estado uruguayo ha cumplido todas sus obligaciones hasta el día de hoy».

Respuesta

Independientemente de lo anunciado ayer, Cardama y el estado uruguayo se verán las caras en el juzgado a mediados de marzo en una vista de conciliación (previo a una demanda civil) tras el proceso iniciado por el astillero. Sin embargo, ayer también quisieron esgrimir una primera respuesta tras la rueda de prensa. «Entendemos que se ha procedido de manera muy incorrecta y vamos a estudiar los caminos a seguir», explicaron desde el astillero, que apunta que esto lo manejan «con criterios empresariales y eso no va a cambiar ahora».

«De modo que no nos vamos a dejar apurar por nadie. Ya habrá oportunidad de discutir todos estos temas y veremos a quién le asistía razón», zanjaron a través de un escueto comunicado.

Desde Aclunaga, que ya en su momento defendió al astillero en Uruguay, su gerente Óscar Gómez fue tajante: «Solo queda cerrar inicialmente filas en torno a nuestros astilleros e instar a que quien cierra un contrato demuestre su incumplimiento».

Recreación del modelo de patrullera OPV que fabricaba Cardama para Uruguay

Recreación del modelo de patrullera OPV que fabricaba Cardama para Uruguay / Cardama

Otras patrulleras

Además de suponer el principal contrato de su historia, la construcción de estas patrulleras de tipo OPV (offshore patrol vessel) supondría entrar en un nuevo nicho para el astillero y en una nueva pieza en el escaparate de todo el naval vigués. Iban a ser barcos de 86,75 metros de eslora por 12,2 metros de manga, con diseño de la española Cintranaval, con armamento de la también española Escribano, sistemas de combate de la danesa Terma y motores de la estadounidense Caterpillar (que proveería los motores a través de su distribuidora Finanzauto, si bien este último pedido quedó en suspenso), entre otros.

Cuestionados por la prensa, Lazo, Orsi y Diaz se apresuraron a asegurar que siguen interesados en dotarse de dos patrulleras. «En esta administración habrá OPV, no hemos dejado de trabajar un momento», comentó la ministra de Defensa. De hecho, Orsi admitió que mientras Cardama avanzaba con la obra estaban visitando otros países (hace poco acudió a China) y astilleros. «Estamos explorando patrulleras oceánicas del mismo porte o similar con otras alternativas y países que están elaborando», indicó el presidente.

En este sentido, concretó que «hay cuatro o cinco opciones» sobre la mesa y citó países como Colombia, Corea del Sur, India o Francia, con Díaz sumando también la opción de España.

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