El «made in Asia» supera ya el 50% de las prendas importadas por el textil gallego con Bangladesh y China a la cabeza
Las compras en Turquía y Marruecos caen un 8% y un 4,7%, respectivamente
La industria de la moda se aleja cada vez más de Portugal, donde las operaciones mermaron el 18%

Trabajadores en una fábrica textil de China. / Anhai Jing

La última radiografía de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con las tendencias sociales y del empleo en todo el mundo alerta de una ralentización de la mejora de las condiciones laborales en los dos últimos decenios. «La proporción de trabajadores en situación de pobreza extrema entre 2015 y 2025 solo disminuyó 3,1 puntos porcentuales, hasta el 7,9%, en contraste con el descenso de 15 puntos porcentuales logrado en el decenio anterior», señala el organismo, que cifra en 284 millones los trabajadores con ingresos diarios por debajo de los 2,52 euros. El informe publicado el pasado mes de enero menciona expresamente al textil y la confección por el impacto de las cadenas de suministro «largas y fragmentadas», donde «los déficits de trabajo decente siguen siendo evidentes pese a la integración global del sector».
Después de la debacle de las cadenas logísticas y el bum de la circularidad durante la pandemia, el textil gallego parecía desandar parte del camino de la globalización. Adolfo Domínguez lanzó una estrategia de nearshoring. Pasó de 106 proveedores director en 2020 a 83 en 2021, muy concentrados en ocho países —sobre todo China, India, Portugal y España— y su objetivo era «aproximar la producción cada vez más en aras de alcanzar una mayor sostenibilidad». Inditex concentró la mitad de su fabricación «en cercanía». Y Portugal, que llevaba años languideciendo, volvió a liderar la importación de prendas de ropa de la comunidad. Pero la aspiración se quedó en eso, en un anhelo.
Mapa de suministros
En el mapa de aprovisionamientos de la industria gallega de la moda hay hasta 250 países y regiones. Las importaciones rozaron los 2.315 millones de euros entre enero y noviembre de 2025, según el balance publicado por la Secretaría de Estado de Comercio. Europa representó el 32,8% del total; el 15,3% procedió de África; el 0,1% de América; y Asia supera por primera vez la mitad de todas las compras (51,3%), afianzándose como el gran armario de la comunidad.
Bangladesh consolida su tendencia al alza y destierra a Turquía a la cabeza de las importaciones de prendas desde Galicia. A falta de los datos del último mes, la partida creció el 2,3% el pasado ejercicio, hasta los 433,5 millones de euros. Su liderazgo en el sourcing de la moda gallega llega en plena sacudida social del país, donde desde 2023 se encadenan protestas y huelgas en las grandes factorías de la confección para exigir salarios dignos. El Gobierno bangalí, de hecho, tiene entre sus prioridades para este 2026 una flexibilización de la ley de sindicalización para facilitar la creación de comités de empresa.
Resto de países
Turquía aguanta en la segunda posición (422 millones de euros) a pesar de la caída del 8%, en línea con la evolución global de las exportaciones textiles del país: mermaron el 6,3% ante la atonía de la demanda mundial. China salta al tercer lugar. El volumen de prendas importadas desde allí alcanzó los 350,3 millones de euros, lo que supone un alza del 17,7% en comparación con el periodo de enero a noviembre de 2024. Del resto del continente asiático destacan Camboya, con un alza del 34% (203,2 millones de euros); Pakistán, una subida del 2,9% (107,2 millones); India, que aumentó sus ventas de ropa a Galicia el 11,2% (63,9 millones); un 37% en el caso de Tailandia (4,8 millones); el 10,8% desde Sri Lanka (4,6 millones). Myanmar, que en 2024 rondó los 13 millones, se quedó en solo 998.000 euros por la progresiva salida de Inditex y el resto de grandes marcas después de las denuncias por abuso laboral en las fábricas del país. Bajan también un 10% las importaciones de textil de Galicia desde Vietnam, aunque el saldo todavía se mantiene por encima de los 13 millones de euros.
El «made in Asia» le come terreno al llamado suply chain de proximidad. Además del retroceso de Turquía, la comunidad recortó cerca del 5% su abastecimiento en prendas en Marruecos (328,2 millones de euros); y Portugal, que arroja una intensa bajada del 18,1%, con 273,9 millones. Los descensos se repiten en la mayoría de mercados de referencia para la moda gallega en Europa. El ejemplo más claro es Italia. Las importaciones se situaron alrededor de los 20 millones de euros tras una caída del 27%.
Pese a la progresiva deslocalización, la industria textil y de confección de Galicia aguanta en pie cerca de un millar de empresas, donde trabajan 9.900 trabajadores vinculados directamente a la producción de prendas. La cifra de negocio merodea los 2.300 millones de euros.
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