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¿Por qué el coche eléctrico no arranca en Galicia? Ya hay más de 800 puntos de carga que permanecen inoperativos

El 28% de los enchufes no están conectados y más del 65% de los que sí funcionan ofrecen tiempos de carga de tres a 19 horas

Vista general de los postes de carga de vehículos eléctricos instalados en el entorno de la Praza Elíptica en Vigo.

Vista general de los postes de carga de vehículos eléctricos instalados en el entorno de la Praza Elíptica en Vigo. / JOSE LORES

Vigo

El coche eléctrico se le está atragantando a Galicia y no solo a nivel industrial, como consecuencia de la escasa demanda de esta clase de vehículos. También a pie de calle, donde los puntos de recarga avanzan a mucho menor ritmo de lo que marcan las directrices europeas. La comunidad tendría que instalar 60 nuevos postes por semana para cumplir con los objetivos establecidos por Bruselas, pero en el último trimestre del año pasado solo ganó 97 y de ellos 74 no funcionaban. Si se agregan al total, el territorio gallego cuenta con 2.869 electrolineras: 2.063 activas (+1,1%) y 806 inoperativas (+10,1%). En términos relativos, las instalaciones inservibles se incrementan nueve veces más que las que sí permiten cargar.

Echando cuentas, el 28% de los enchufes presentes en la autonomía no están conectados, una cifra ligeramente superior al 23,5% que arroja la media de España. Los datos dejan patente la ausencia de una red de carga fuerte, imprescindible para promover un impulso real de la movilidad sostenible por carretera.

1.350 puntos de baja potencia

Solo a través de un despliegue eficaz de cargadores es posible garantizar que los turismos y furgonetas que dejaron atrás los motores de combustión puedan desarrollar su día a día sin imprevistos. Sin la preocupación, por ejemplo, de quedarse sin batería o contar cada kilómetro hasta dar con un sitio en el que poder repostar. El problema, más allá de que el conjunto de la infraestructura no crece a la velocidad que debería, es que además la mayor parte de los enganches que sí están capacitados para prestar servicio ofrecen tiempos de recarga inasumibles para los conductores. El grueso de los puntos que sí funcionan (1.350, el 65,4%) son de muy baja potencia, inferior o igual a 22 kilovatios (kW), lo que implica tener que esperar un mínimo de tres horas y un máximo de 19 para que cumplan su cometido.

Frente a ello, únicamente hay 96 postes activos —el 4,7% del total— que permiten cargar en 15 minutos o menos, la experiencia más parecida a lo que sería repostar en una gasolinera convencional. Desde Anfac, artífice del Barómetro de Electromovilidad que trimestralmente recoge las cifras más actualizadas de los cargadores desplegados a nivel nacional, aseguran que siete de cada diez de estos enchufes de 250 kW o más son promovidos por los propios fabricantes de automóviles.

«Las dificultades administrativas asociadas al desarrollo de estos proyectos son una de las barreras más importantes en la actualidad», advierte la entidad, haciendo hincapié en que hay muchos paralizados y «un punto crítico» es «el acceso a la red de distribución de electricidad».

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