Litigios
Pescanova SA se encomienda a una ampliación de capital para esquivar su desaparición
Fija una provisión contable por 5,15 millones para hacer frente a la «probable» condena en costas en un litigio contra la pesquera
La sociedad refuerza su carácter especulativo en Bolsa

Desde la izq, los consejeros Leopoldo Fernández Zugazabeitia, Luis Malo de Molina, Juan Manuel Ginzo y Alejandro Fernández Zugazabeitia, durante la última junta de accionistas / Pablo Hernández Gamarra

Pescanova SA (o vieja Pescanova) es una sociedad de cartera que posee únicamente el 0,21% de Nueva Pescanova, la multinacional a la que traspasó toda su actividad productiva tras haber protagonizado el mayor concurso de acreedores no inmobiliario de España, precisamente como parte del proceso de reestructuración. No tiene más actividad que esa. Pese a que su participación en la pesquera se ha ido achicando paulatinamente con ampliaciones de capital por canje de deuda, los acuerdos firmados hace más de una década con la banca acreedora le han permitido subsistir: percibe al año una transferencia del grupo —de inicio eran 255.000 euros, pero ya está en los 317.000 porque se revaloriza con el IPC— y durante cuatro años contó con asesoría jurídica gratuita. El grueso de esos ingresos los ha repartido entre sus cuatro consejeros: han ingresado ya más de un millón de euros desde 2017 pese a que el único proyecto empresarial que emprendieron, en Bolivia, fue un fracaso y supuso unas pérdidas superiores a los 2,2 millones de euros.
Aunque la vieja Pescanova ha ganado algún pleito a la Nueva, la demanda que interpuso contra uno de los pilares del plan de rescate será la que se la lleve por delante —es un pronóstico de la propia compañía— dada la cuantía de las costas del proceso. Y, como no ha hecho caja con los ingresos percibidos estos años, los consejeros aspiran a que sea el conjunto de los accionistas el que lance el salvavidas con una ampliación de capital que debería superar ya los 5 millones de euros. El conflicto es el siguiente. El denominado G7 de la banca acreedora (Sabadell, Popular, Abanca, Bankia, BBVA, CaixaBank y UBI Banca, de un total de 109 entidades afectadas por la quiebra) asumió quitas por más de 1.800 millones de euros por la quiebra de la pesquera. Este importe se vio minorado en 300 millones después por la activación de un crédito, denominado supersenior, de condiciones leoninas y que la vieja Pescanova consideró abusivo. Esto fue lo que llevó a los tribunales. Pero perdió.
«Una probable condena en costas, en caso de materializarse y habida cuenta de la altísima cuantía del procedimiento, sería inasumible para la Sociedad y abocaría a ésta a su liquidación», ha indicado en su informe correspondiente al segundo semestre de 2025, remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aunque no divulgado en su página web. «Para hacer frente a esa posible condena en costas —abunda— se ha dotado una provisión» que asciende ya a 5,15 millones de euros. Y concluye: «Este importe se sufragaría mediante la oportuna ampliación de capital que deberá ser aprobado por la Junta General de Accionistas de la compañía».
Los socios
La realidad es que no hay una base de accionariado sólida: sí existía hasta el concurso de acreedores, cuando se celebraban copiosas juntas y había cientos de socios de larga trayectoria, la mayor parte de los cuales sí suscribían las ampliaciones de capital o, entre los inversores institucionales o de mayor peso, las emisiones de bonos. A la última asamblea general, celebrada en septiembre en Chapela, asistieron tres personas; había más consejeros (4) que accionistas. Y se tuvo que celebrar en segunda convocatoria porque no había quórum suficiente para la primera. El capital social de Pescanova SA está repartido en 28,7 millones de títulos, que cerraron la sesión bursátil del pasado viernes en los 0,28 euros. La capitalización de la compañía está hoy en los 8,046 millones de euros.
Es un valor especulativo. El ejercicio pasado, por ejemplo, el volumen de acciones comercializado superó al total de títulos de la SA, con más de 33 millones; se movieron 10,8 millones de euros. Pero es que en el último lustro la comercialización de acciones fue la equivalente a cinco veces la vieja Pescanova: 146 millones de títulos, con otros 55 millones de euros anotados en el mercado continuo.
Ahora bien, no hay fecha para formular esa eventual ampliación de capital porque la compañía estima que todo el proceso judicial contra Nueva Pescanova puede demorarse hasta 5 años. Sus cuatro consejeros —Luis Malo de Molina, Juan Manuel Ginzo Santiso y Alejandro Fernández Zugazabeitia— acaban de ser renovados en sus cargos por cuatro ejercicios más. Cada vez que Pescanova SA emite un informe periódico repite el mismo mantra. «El consejo de administración pretende dar comienzo a una nueva fase de la compañía, la cual ha de recuperar su actividad propia y dejar de ser exclusivamente una sociedad de mera tenencia de su participación en Nueva Pescanova».
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