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Stellantis y Volkswagen se unen para pedir normas e incentivos para los coches eléctricos «Made in Europe»

Los CEOs de los dos gigantes del sector en Europa apelan a crear requisitos para definir estos vehículos y que opten a ventajas

Filosa y Blume quieren así hacer frente a competidores como los chinos y ayuda a «mantener su producción en la UE»

Antonio Filosa y Oliver Blume, CEOs de Stellantis y Volkswagen, respectivamente

Antonio Filosa y Oliver Blume, CEOs de Stellantis y Volkswagen, respectivamente / Stellantis / VW

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El presidente de Stellantis, John Elkann, realizó en mayo del pasado año una entrevista codo con codo con el entonces CEO de Renault, Luca de Meo. En una unión pocas veces vista entre ambos fabricantes, unieron sus voces en el medio galo Le Figaro para demandar a la Comisión Europea activar medidas urgentes ante el declive del sector. Ahora, el consejero delegado del grupo con planta en Vigo, Antonio Filosa, se ha dado la mano con su homólogo en Volkswagen, Oliver Blume. En este caso, los principales productores del continente elaboraron una carta conjunta con el objetivo para pedir normas e incentivos para los coches eléctricos «Made in Europe».

Aunque tardaron, Bruselas activó algunas palancas para aliviar al sector después de los mensajes de Elkann y Luca de Meo. Primero con los límites de CO2; más tarde, permitiendo la venta de híbridos enchufables y vehículos de rango extendido más allá de 2035, levantando así el veto a la combustión. Ahora, Filosa y Blume utilizan las páginas de Les Echos (Francia), Il Sole 24 Ore (Italia) y Handelsblatt (Alemania) para demandar ir un paso más allá para atajar la fuerte competencia que llega desde China: exigir que se garantice «una competencia leal» para aquellos que fabriquen en suelo comunitario y que «el dinero de los contribuyentes europeos debe utilizarse de forma específica para apoyar la producción europea y atraer inversiones industriales al continente».

Los mandatarios analizan lo que llaman «dilema estratégico» por las baterías de los coches eléctricos, entre las fuertes inversiones que realiza el sector y «la dependencia de terceros países» por las materias primas. Así, ven indispensable esa apuesta por el «Made in Europe» para los coches matriculados en la UE, con una serie de requisitos y «criterios aplicables»:

  • La producción del vehículo, incluyendo la fabricación, el montaje y la investigación y el desarrollo;
  • La cadena de tracción eléctrica
  • Las celdas de las baterías
  • Determinados componentes electrónicos importantes.

«Todo vehículo que cumpla los criterios «Made in Europe» debería obtener una etiqueta específica y poder optar a ventajas, como ayudas a la compra o acceso privilegiado a los contratos públicos», añaden los dos consejeros delegados, que ven «a normativa sobre emisiones de CO2 como «una poderosa palanca», apostando porque todo coche eléctrico fabricado bajos estos criterios deberían «recibir una bonificación por CO2» que ayude a evitar las sanciones para los fabricantes. «De este modo, se animaría a la industria automovilística a mantener su producción en la UE y a reinvertir en la inversión local los miles de millones de euros ahorrados en sanciones», concluyen.

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