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La Xunta reclama al Gobierno que la eólica marina se estrene en Galicia e imponga compensaciones a los afectados

El Ministerio para la Transición Ecológica desbloquea las subastas y pregunta a todos los implicados cuáles son las mejores zonas para implantar los primeros parques flotantes y sus dimensiones

Obras de construcción del parque eólico flotante Kinkardine en aguas escocesas

Obras de construcción del parque eólico flotante Kinkardine en aguas escocesas / ACS

Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Los nueve países fronterizos con el Mar del Norte quieren exprimir la eólica offshore para convertir la zona «en el mayor centro mundial de energía limpia». Durante la cumbre celebrada en Hamburgo el pasado día 26 de enero, los jefes de Estado y de Gobierno y los ministros de energía de Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Reino Unido firmaron un pacto para alcanzar conjuntamente los 100 gigavatios (GW) en parques marinos en 2050. Para hacerlo, todos asumen que habrá que simplificar y acelerar las tramitaciones y ofrecer un marco de rentabilidad y estabilidad al sector.

«Nuestro objetivo es contribuir a unas cadenas de suministro fiables y resilientes mediante el apoyo a las capacidades estratégicas manufactureras y la inversión en el valor creado en toda Europa, así como el fortalecimiento de las capacidades portuarias europeas mediante esfuerzos estratégicos y coordinados», señala el documento, que recoge también la cooperación entre todos los países implicados en las licitaciones de nuevas instalaciones a partir de 2031, con el objetivo de sacar 15 GW de potencia cada año.

A diferencia del norte europeo, donde hace años que la eólica marina es una pata muy relevante del mix de generación verde, en España está casi todo por hacer. No falta ni viento, ni mar, pero la geografía juega en contra. «Las costas son profundas y requieren una tecnología flotante que no está tan madura con la de cimentación fija, pero tiene un enorme potencial para contribuir a la descarbonización, generando energía limpia, así como para impulsar el desarrollo industrial y tecnológico», recuerda el Ministerio para la Transición Ecológica en la consulta pública previa a los agentes implicados en la offshore para elaborar la orden que regulará «el primer procedimiento de concurrencia competitiva de las instalaciones eólicas marinas» en el país.

Dónde y cómo

El equipo liderado por Sara Aagesen pregunta al resto de administraciones, empresas energéticas, asociaciones ambientales y sectores afectados «cuáles o cuáles» de las zonas de alto potencial para la eólica marina identificadas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) «deberían seleccionarse» para estrenar la tecnología. Si es aconsejable escoger «varias áreas que competirán entre ellas»; o si lo idóneo es lanzar «un único parque de mucha potencia en una zona o varios parques pequeños» y qué potencia debería subastarse.

Por las condiciones del viento y el tipo de costa hay dos territorios que claramente aventajan al resto. Son Galicia, el área con más espacio posible: cinco polígonos repartidos por el sur de Pontevedra, Ortegal y A Mariña de Lugo que suman 2.351 kilómetros cuadrados de superficie apta. Y Canarias, donde las fuentes de energía no sobran para paliar la ausencia de su conexión a la red eléctrica peninsular. Cuando el Gobierno aprobó en septiembre de 2024 el reglamento para los futuros parques, la entonces ministra Teresa Ribera ya adelantó que se priorizarían «aquellos lugares donde haya una madurez mayor y mejor acogida».

En los puestos de salida

La Xunta, que inicialmente fue muy, muy reticente a la implantación de los parques eólicos marinos frente a la costa regional por, entre otras causas, la enorme oposición del sector pesquero, ahora le tarda que lleguen. «Es desesperante el ritmo que está llevando el ministerio», criticó la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, tras conocerse ayer el arranque de la consulta pública para las pujas. «Seguimos insistiendo en la importancia del desarrollo de la eólica tanto terrestre como marina en nuestro territorio, siempre y cuando repercuta en un abaratamiento de las facturas eléctricas de nuestras industrias», apuntó.

La conselleira es tajante: «reclamamos que Galicia sea una de las primeras comunidades donde comiencen a desarrollarse las subastas». Así lo transmitirá el Ejecutivo autonómico en sus aportaciones a la consulta pública, con la petición también de que se tengan en cuenta «el territorio y compensaciones para los afectados», siguiendo la filosofía de la ley gallega de beneficios sociales y económicos por el aprovechamiento de los recursos naturales. Lorenzana anuncia la convocatoria del Observatorio da Eólica Mariña de Galicia para consensuar la postura «con el sector eólico y, por supuesto, también con las cofradías».

Los criterios

La consulta de Transición Ecológica incluye cuestiones sobre los requisitos que se deberán pedir a los promotores para asegurar la ejecución en plazo de los proyectos, los criterios para su valoración (precio económico de la energía, impacto ambiental minimizado, aprovechamiento de la oportunidad industrial, la compatibilidad con otros usos del mar, el apoyo por parte de vecinos, administraciones y el tejido empresarial de la zona o la innovación), los posibles mecanismos de inversión para ciudadanos (y que puedan participar en los beneficios) o los requisitos tecnológicos. Sobre la mesa está la opción de poner fecha a la puesta en marcha de los parques o la duración de la retribución con fondos públicos.

Reacción del sector

«La eólica marina flotante es una herramienta de seguridad energética y autonomía industrial, además de una palanca de transformación económica y social de las propias comunidades locales», defiende la Asociación Empresarial Eólica (AEE), que apela a «un posicionamiento temprano de nuestro país» para mantener la competitividad de la industria «a futuro». «España requiere de un mercado piloto propio con vocación de tracción industrial», afirma la patronal, que presenta la consulta como «un paso necesario y largamente esperado» que sirve de «señal al mercado sobre la voluntad de avanzar en esta tecnología que será estratégica para nuestra economía durante la próxima década». «Se convertirá en un vector de desarrollo económico en los territorios costeros donde se implanten las instalaciones, siempre conviviendo con los usos del mar, diálogo con los distintos sectores y máximo respeto ambiental», subrayan las empresas.

Antes incluso de abrirse la convocatoria de subastas, en Galicia se acumulan 23 propuestas de parques eólicos que superan los 15.000 MW de potencia, muy por encima de los 800 MW que la Xunta se marca en la Estratexia Enerxética de Galicia para 2030 y de los entre 1.500 y 3.000 MW fijados por el Gobierno para toda España en ese mismo horizonte temporal.

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